TEXTOS | Texto autoirónico

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sat 10-01-2026 05:28 PM

Texto autoirónico


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Juan Arnau, El arte de probar. Ironía y lógica en la India antigua. FCE, 2008

En esta obra Juan Arnau nos da a conocer como funcionaba la lógica en la India antigua, unida a la dialéctica, es decir al arte del bien argumentar, practicado ampliamente como una actividad social de todas las creencias y filosofías, en donde se trataba de ejercer el arte de probar y refutar cualquier proposición que se tomase como punto de partida de un debate ejercido públicamente y ante un jurado. 

En este entorno, describe la figura de los vitandines, o expertos en los modos de la argumentación recta o capciosa, que vigilan la actuación de los que debatían para derribar sus falacias y demostrar que en el fondo es imposible acceder a la verdad mediante el lenguaje. 

Por eso, el vitandín trata de desmontar toda verdad verbal mediante el uso de la ironía. Uno de ellos fue el propio Nagarjuna, cuya obra conoce muy bien Juan Arnau, pues la ha traducido al español. 

Nagarjuna renuncia finalmente al arte de la discusión y a sus resultados, siempre inciertos, a pesar de que en el debate se le otorgue la victoria a uno de los contendientes, pues el acceso a la verdad, si acaso, está en el vacío de la palabra. 

Al mismo tiempo, pone en relación esta corriente filosófica oriental con la moderna filosofía occidental del lenguaje y de la deconstrucción de toda supuesta verdad segura de sí misma, utilizando igualmente la ironía sobre el uso literal o metafórico del lenguaje.
 
Con ello, la actuación y la presencia de los vitandines reaparece, de alguna forma, inscrita en la cultura occidental contemporánea, en la filosofía crítica y en la deconstrucción irónica, protagonizadas por nuestros "vitandines" redivivos, que nos invitan a la contemplación más allá de cualquier formulación verbal, siempre insuficiente y carente de auténtico contacto con una verdad que es en gran medida incognoscible. 

A pesar de todo, sus prospuestas acaban siendo inevitablemente de la misma naturaleza de las proposiciones verbales a las que critican, pues el pensamiento sin lenguaje nos lleva a la inefabilidad. 

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