TEXTOS | 07-2009 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 08-2009

26-07-2009

Mirar la mirada

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Autorretrato del fotógrafo checo Josep Sudek. En este autorretrato aparece con su cámara Kodak de 1894, y su única mano, la izquierda, ya que la derecha le fue apuntada en la Primera Guerra Mundial.

Sus fotos, siempre en blanco y negro, reflejan la atenta mirada sobre las cosas de este creador de imágenes. La sabia espera de la luz y del momento único en que el objeto puede mostrar la plenitud de su presencia, captada por el objetivo de la cámara lúcida.

En este autorretrato aparece también además como pensador de la realidad que habita y artífice de una realidad sometida a la magia del instante revelador.   

Podemos aprender mucho sobre el tiempo, la realidad y los objetos contemplando unas fotografías que son los efectos de su contemplación.

10-07-2009

Pintura y literatura

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Entre las recientes traducciones de un Georges Perec, de nuevo reconocido y admirado, está la de esta obra, cuyo título en francés Un cabinet d´amateur. Histoire d`un tableau, apareció en París en 1979.

Se trata de un juego con la pintura y el coleccionismo de obras de arte de un rico aficionado que lleva hasta sus últimas consecuencias la ilusión posesiva, basada en la falsificación. El gabinete del aficionado se resume en un solo cuadro donde están reproducidas todas las obras de su colección y el propio coleccionista.

Dentro de su colección figura también el cuadro de cuadros que a su vez está incluido en él, creando así un efecto de puesta en abismo.

Todo este enredo es un juego que le permite a Perec, aficionado a la ilusión artística, crear la sorpresa efectista en sus lectores, que al haber suspendido la incredulidad caen en la trampa que le ofrece la novela, pues todo es un puro juego, y lo que subsiste de todo ello es únicamente el texto de la obra, donde se ha jugado a desbaratar la ilusión. Si en realidad el cuadro del que se cuenta la historia nunca existió, y sus cuadros supuestamente reproducidos en él tampoco, no podemos decir lo mismo de la novela de Perec.

09-07-2009

El signo vacío

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Tras su primera aparición en 1970, el célebre ensayo de Roland Barthes escrito a partir de su viaje a Japón, sigue estando en las librerías francesas como una novedad. La presente edición es reciente (Paris, Éditons de Seuil, 2007), tan bien ilustrada como la prefirió el autor.  

La famosa interpretación, en clave semiológica, de la cultura japonesa, como el imperio de los signos sin moral y sin sombra, sin esa profundidad simbólica que convierta el texto en un lugar en que se desliza sin fin la significación, la cita de un imposible reencuentro.

El vacío, la experiencia de la nada, la significación inmediata que encaja perfectamente en su intención, propia del haiku, representa un instante de satori, una palabra intraducible a los idiomas occidentales.

En esta obra hace Barthes una profunda reverencia de agradecimiento por haber encontrado ese buscado grado cero de la significación, una cultura donde el significado no se siente traicionado ni alienado por el significante. Donde el ser no se hurta ni se esconde, pues la realidad más profunda es la nada. La denotación no requiere de connotación alguna.  

↓ 06-2009