TEXTOS | 08-2012 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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30-08-2012

28-08-2012

Las habitaciones del texto

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Nathalie de Saint Phalle, Hoteles literarios. Viaje alrededor de la Tierra, Barcelona, Alfaguara, 1993 

Una guía alfabética de ciudades y hoteles donde han habitado escritores. Tal vez el hotel tenga algo de provisional o de pasajero y por ello permita, según decía Brecht, “concebir la vida como una novela”. El viaje, la estancia, la vida vivida en un hotel da sensación de huida o de un lujo transitorio, pero también resulta un espacio adecuado para el drama o la intriga.

La autora ha tenido la paciencia de recorrer estos establecimientos y reunir noticias de escritores y hoteles, describir el escenario de sus obras o contarnos su vida. Como es el caso de Oscar Wilde cuyos últimos años transcurren en Paris en el Hotel d´Alsace, donde muere. O el de Albert Cassidy, un escritor egipcio que escribió en francés y que ha vivido sesenta años en un hotel de la rue de Seine, hasta su último día.

La literatura muchas veces se desencadena en hoteles o en ellos se refugian autores que, como ocurre en tantas novelas de Vila-Matas, se nutren de su aire de ausencia, de misterio o de olvido. 

Poética de la vida

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Robert Langbaum, La poesía de la experiencia, Edición de Julián Jiménez Heffernan, Granada, Comares, 1996 

Seguramente lo que en España se denomina "poesía de la experiencia" no tenga mucho que ver con la idea que propone Langbaum. La poesía de la experiencia se desarrollaría a partir del Romanticismo, en esa ruptura de las reglas clásicas, y tomando la subjetividad, es decir la libertad, como referencia de toda creación. Fue Jaime Gil de Biedma el que aludió a esta obra para justificar los fundamentos de la poesía que se vuelve sobre sí misma, que parte de lo biográfico y genera sus propios valores.

Para el Langbaum el Romanticismo no es más que un empirismo corregido, en el que la vida propia se convierte en diálogo o monólogo y a través de ese discurso el hablante aprende sobre sí mismo. El único objetivo sería capturar el significado último de su propia vida. De este modo la poesía es algo que le ocurre al poeta. La poesía romántica parte de la sinceridad. La nueva poesía de la experiencia debe arrojarse al espacio empírico de los hechos y retornar empuñando valores nuevos, virginales y desconocidos. Estos nuevos valores suponen un desafío a la moral imperante. De ahí la vinculación de la poesía de la experiencia con el malditismo, el satanismo de los primeros héroes románticos. La empatía es el modo típicamente romántico del conocimiento. La perspectiva extraordinaria es una percepción diferente de los hechos de la vida, tomados con una intensidad visionaria. De este modo el poema es una especie de provocación al lector o al público, el resplandor o la originalidad del poema va acompañada también de zona de oscuridad, a veces transgrede la ley moral y entra en el terreno de la culpa. La poesía se convierte en un exceso por su transgresión de la forma o del asunto, que incide en la desmesura. Así el Romanticismo, como tradición moderna, se pone en el origen estético de la poética de la experiencia.

27-08-2012

Escritura a ritmo de jazz

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Christian Gailly, Una noche en el club, Barcelona, Anagrama, 2002 

Una historia sobre el jazz, contada al ritmo de blues. Su autor ha sido músico de jazz, psicoanalista y más tarde escritor. Esta historia es un poco autobiográfica. Un ingeniero abandona la música de jazz y al cabo de muchos años una noche entra en un club y conoce a su dueña, ambos se sienten atraídos, al día siguiente continúan juntos pero él tiene que regresar a Paris aunque va perdiendo trenes, mientras que su mujer decide ir a recogerlo a la ciudad costera en que está, por el camino tiene un accidente. Él se siente culpable de la muerte de su esposa pero al mismo tiempo consolado por haber recuperado la música de jazz y un amor que le hace volver a tocar el piano, una recuperación que vive como culpable. Una historia de pérdidas y encuentros que marcan toda una vida. El narrador que nos relata la historia, es amigo de ambos, y nos va informando con frases muy breves, sincopadas, esta historia a ritmo de la música de un blues, marcando las sincronías y los contrapuntos. Una historia sobre la temática del deseo y la culpa.

23-08-2012

Los textos del Paris de Solana

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José Gutiérrez Solana, Paris, Granada, La Veleta, 2008

Transcripción, ordenación de los textos y estudio de Ricardo López Serrano.

Edición de Ricardo López Serrano y Andrés Trapiello. 

Solana visitó Paris por última vez en 1937. Ya había publicado obras sobre Madrid y también La España negra.

Más conocido como el pintor de un etilo inconfundible, dedicó tanto tiempo a la escritura como a la literatura, pues siempre procuró simultanear ambas artes.

Como escritor cultivó la literatura de viajes, principalmente viajes por España. La suya es una literatura atenta, observadora y descriptiva, en la que lo visual tiene un papel preponderante.

Sus viajes al extranjero lo fueron sobre todo a Francia, a Paris, ciudad que visitó y en la que habitó en dos ocasiones. La primera vez como pintor, para exponer sus cuadros en una galería situada en el Faubourg Saint Honoré. No vendió ninguna de las obras por sus precios exorbitantes. Pero sí recorrió la ciudad durante tres semanas.

La segunda estancia fue más extensa, a partir de 1937, durante la guerra civil, en compañía de otros artistas e intelectuales, una iniciativa promovida por el Gobierno de la República. En Paris se alojó en el Colegio de España y expuso los 50 cuadros que se había llevado de España en una galería. Es entonces cuando empieza a escribir sobre Paris. Allí permaneció como exiliado, hasta el final de la guerra, y vuelve a España a cambio de apoyar a Franco. De allí trae cuadros y papeles escritos sobre Paris.

Sus textos parisinos son descripciones de paseante atento y curioso, ambientados en los barrios y calles de diferentes distritos. Se detiene en los espectáculos, en los ambientes sórdidos y miserables. Son notas en las que retrata el Paris que ve a su paso, un Paris naturalista, con esa mirada de la que dice Andrés Trapiello: “Solana miraba las cosas de este mundo como si fueran de otro”.

De vuelta a España sigue trabajando estos papeles, ordenando sus impresiones. Muchos quedaron inéditos y otros fueron publicados por su biógrafo oficial, Sánchez Camargo, que tal vez los pulió.

A estos, los editores de este volumen les han añadido textos que se encuentran en sus manuscritos. El conjunto compone una extensa guía del Paris de los años 30, visto por Solana, pero una guía a veces fragmentaria e incompleta, un Paris contemplado y sentido por la particular retina y percepción solanesca.

Curiosamente las partes dedicadas a museos y pinturas son escasas, y abundan las que hablan de las gentes, los mercados y espectáculos, la vida callejera. Le interesa sobre todo la presencia de España en Paris y habla de música española y de monumentos como La Alhambra, presente en el Museo de Cera. Son abundantes las comparaciones de aquel Paris con el Madrid de entonces.

Sus descripciones parecen apuntes de pintor: “La calle de Luppe es una de las calles más viejas de Paris, calle larga y estrecha de ancianas casas desconchadas con chimeneas altas y ahumadas, estas casas cuentan con tiendas que han convertido en más pequeñas aún la casa, esa casa que tiene un solo piso y una terraza con un balcón en la que hay una vieja vestida toda de negro hasta el gorro”. Un capítulo lo dedica a la muerte en Paris, para hablar de entierros y de cementerios. Con sensibilidad de pintor comenta la luz de Paris. Para él es una luz “gris azulada y neutra, de patio de cristal esmerilado, los colores destacan más que con la luz cruda”. Le interesa el Paris bajo la nieve, el Paris expuesto al frío y a las heladas, en el que de día se ven las cosas como de noche, y en el que las siluetas negras de la gente destacan del blanco inmaculado de la nieve. Esa nieve que de noche refleja la luz de las habitaciones y las inunda con una luz fría y alucinante.           

La verdad como historia insoportable

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Berta Marsé, En jaque, Barcelona, Anagrama, 2006

Siete historias ambientadas en medios familiares, en los que se sacan a luz secretos inconfesables que ponen al descubierto las mujeres de cada historia.

“La tortuga”. Un diseñador de una tortuga descubre que una niña del colegio en la que es maestra su novia tiene relaciones sexuales con su padre.

“Origen”. Una hija confiesa a su padre que se va a casar con su novio, hijo ilegítimo de este, y que está embarazada de una niña con síndrome de Down.

“La diva y la peluquera”. Trini es una peluquera que recibe el encargo de fabricar una peluca para una diva que está medio calva, la hace con su propio pelo, pero la diva la desprecia y la rechaza, entonces Trini entra en cólera y le pone la peluca a la fuerza.

“Piragüismo (Placeres Adultos)”. Una pareja que va a casarse próximamente participa en una competición de piragüismo. Durante la misma, la chica le cuenta a su novio una serie de secretos: ha abortado y se ha ligado las trompas, le dice que sabe que él prefiere a los hombres, pero lo acepta, está dispuesta a casarse con él y a triunfar. Él es un futbolista, se queda perplejo al oírla y le dan ganas de salir corriendo, pero no puede, se le cae el remo al agua y es ella la que tiene que remar hasta la meta.

“Primer amor”. Una adolescente de primer curso se enamora de un compañero de clase al que le quedan pocos meses de vida cuando su madre le dice que el chico está enamorada de ella y tiene una enfermedad mortal.

“Te llamaré”. Una conversación telefónica entre el señor de una casa y la chica que limpia en ella. Se ha encontrado a su mujer desvanecida junto a una nota dejada por la criada en la que le dice que su padre, difunto, ha llamado y ha preguntado por ella cuando estaba ausente. Con ello el padre cumple la promesa que le hizo antes de morir.

“La concha mágica”. Un padre se dispone a escribir un retrato de su hija de cinco años, que le solicita el colegio donde la ha matriculado. Es el día de su cumpleaños y la niña hace dibujos de los miembros de su familia entre los que está su tío Eduardo que ha pedido a su madre su “concha mágica”. El padre se enfurece y le pide que se la muestre pero ella se niega.    

Estas siete historias nos muestran la capacidad de contar momentos tensos de la vida familiar. Son relatos explícitos en los que abundan los diálogos propios de la vida cotidiana y donde la sinceridad hace aflorar verdades que resultan hirientes.

Una vida en tres tiempos

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Jean Echenoz, Al piano (Paris, 2003), Barcelona, Anagrama, 2004

La historia de Max, un acreditado pianista, empieza a contarse cuando camina junto a un amigo cerca del parque Monceau. Su vida es una sucesión de conciertos y de miedos a salir a escena. Una existencia que se llena de alegría por la presencia de su amiga Rose. Pero un día lo asesinan clavándole un puñal que le atraviesa el cuello. Se despierta en una especie de hospital donde tratan de restablecerlo, pero no se da cuenta de que está en una especie de purgatorio, en la otra vida. Cuando está  ya curado lo ponen en Iquitos donde experimenta la continuación de su existencia y desde donde vuelve a Paris convertido en un camarero, ya no sabe tocar el piano y su vida es ahora mucho más limitada y vulgar que antes, pero encuentra a Rose, a quien reconoce aunque no sea reconocido por ella, ya que ha cambiado de apariencia. Pero el plazo de su actual existencia se acaba y ve como sus amigos se alejan de él por los bulevares, cerca del parque Monceau.  De nuevo ignora que se está alejando de este mundo, su mundo, la ciudad de Paris.

La novela tiene algo de encuesta policial y de la estética de la escuela de la mirada, pues todo se contempla visto desde fuera por un narrador omnisciente que toma a Max como centro de toda su atención. La obra nos da una idea de lo banal y sin sentido que puede ser la vida cotidiana y la falta de consciencia para encararla en sus aspectos más intensos. El objeto, el piano, parece ser el centro, aunque en realidad es el pianista el motivo esencial de la obra, un pianista que al final pierde su facultad de interpretar, en un mundo donde el piano sigue permaneciendo. Gran parte del sentido de la novela queda a merced del lector, que puede transitarla rutinariamente o con plena consciencia de las incógnitas que plantea.

13-08-2012

Un Paris reencontrado

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Patrick Modiano, Quartier perdu, Paris, Gallimard, 1984 

El narrador protagonista es en esta ocasión un escritor inglés de novelas policiacas que va a Paris a firmar un contrato con un editor japonés. Ahora tiene cuarenta años y hace veinte años que se fue de Paris a Londres y cambió de identidad y de lengua. Pero al regresar en un julio tórrido a la ciudad en donde había vivido su infancia, adolescencia y primera juventud esa parte de su vida va acudiendo a su memoria, ayudada por la contemplación de las calles de la ciudad desierta y por el reencuentro con algunas personas con las que convivió entonces. Recibe un informe de un amigo, ya desaparecido, en el que refiere las circunstancias y los personajes que acompañaron esa etapa de su vida, y el pasado se va haciendo cada vez más presente, como si eclipsara su vida actual y volviera a situarse en el pasaje perdido de ese barrio de la memoria que retorna y hace vivo y actual el pasado.  

10-08-2012

Textos sin fronteras

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Georges Moustaki, Siete cuentos fronterizos, Barcelona, Belacqva, 2007

 Estos siete breves cuentos fronterizos ilustran las relaciones entre individuos que pertenecen a comunidades o familias que por circunstancias de un azar perverso entran en conflicto y acaban disputando o distanciándose. Pero en cada uno de ellos una sabiduría, un espíritu de hermandad acaba imponiéndose a la maldición del enfrentamiento. Las historias están contadas como componentes de una literatura sapiencial, que tiene una gran experiencia de relaciones interculturales. Solamente cuando se impone el respeto y la aceptación del otro es posible la paz y la prosperidad del amor.

Seguramente Moustaki por su origen familiar, nació en la ciudad de Alejandría, y por haber conocido a personas de muchas culturas puede contar estas historias como si fuese un nómada del desierto. Sus canciones son también pequeñas historias tiernas y melancólicas, en las que está entrañada la magia de la amistad y de la comprensión por encima de todas las diferencias. Su faceta de narrador completa otras, como las de  músico, cantautor y pintor.

09-08-2012

La espuma de los textos

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Boris Vian, L´écume des jours, Paris, Gallimard 1947

Esta es la segunda novela publicada por el polifacético creador que fue Boris Vian. En ella ensaya encarnar la música de jazz en una joven mujer, al tiempo que realiza una sátira de la personalidad y de la obra de Sartre, al que se alude a menudo llamándole Jean Sol Partre, maestro de dos personajes de la novela que están completamente enajenados por su obra, como fieles discípulos de una nueva religión. La historia de los amores de Colin y Chloé acaba trágicamente, con la muerte de esta. Después de su matrimonio la fatalidad crece a su alrededor de una forma patética e imprevisible. El jazz es el símbolo de la lucha contra la esclavitud, pero junto a sus resonancias luminosas tiene también aspectos de queja sombría o de rebeldía sin propósito. La novela avanza desde un momento de juvenil exaltación eufórica hacia lo podrido y lo letal. Su lenguaje es poético y está llena de juegos de palabras e invenciones verbales, muchas de ellas puramente burlescas. La obra muestra la extraordinaria creatividad de un autor que fue acogido por Raymond Queneau en el Colegio de Patafísica.

08-08-2012

Relato de humorística anacronía

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Raymond Queneau, Flores azules (Paris, 1965), Barcelona, Seix Barral, 2007 

Una historia de un humor disparatado, situada en el París del siglo XIII, pero en el que los elementos históricos antiguos, modernos y contemporáneos aparecen continuamente mezclados, con toda normalidad, haciendo gala de un anacronismo lleno de ironía. En ella el duque d´Auge se comporta con toda la arbitrariedad propia de un señor feudal, pero también tiene que soportar los desatinos de eclesiásticos y criados, unos con su fatua erudición otros con su torpeza o malicia. Finalmente, cansado de tanto desconcierto histórico el duque decide cortar las amarras de su barcaza, varada en el río, y abandonar la ciudad con todo su séquito de invitados. Una lluvia constante los envuelve y no saben ya si avanzan o retroceden, pero un día deja de llover y la barcaza se detiene junto a torreón y todos salen de esa pesadilla, como si al fin hubieran podido descender de un arca de Noé, luce de nuevo el sol y el conde espera ver en el campo las flores azules.

La narrativa de Raymond Queneau, buen vanguardista y oulipiano, miembro del colegio de patafísica, no se detiene ante ningún experimento narrativo, siempre que a través de él se pueda poner de manifiesto una nueva forma de contar puesta al servicio del humor y de la crítica mordaz e inteligente. Como un nuevo Rabelais lo importante para Queneau en esta obra es la lucidez y el ingenio verbal.

07-08-2012

La historia como parodia

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Raymond Queneau, Odile (Paris, 1964), Barcelona, Marbot Ed., 2008 

La historia de Roland, contada por él mismo, como nace en Marruecos, donde participa en el ejército, como se traslada a París y se pone en contacto con los grupos revolucionarios y con la vanguardia. Todo ello le lleva a no querer ser como es, una persona normal, a tratar de ser diferente y apartarse del común de la gente. Por eso se siente atraído por Odile, con la que se casa, pero no para vivir como una pareja, sino solo para ser amigos y que cada cual haga su vida. No puede permitirse quererla, porque eso sería demasiado convencional. Hace u viaje a Grecia con unos amigos, y pasa un mes solo en Paros, donde descubre que sus conflictos provienen de no saber aceptarse como es, una persona normal, que ama a Odile, como un hombre puede amar a una mujer.

La historia está contada con humor, con ironía, contiene una crítica al dogmatismo revolucionario de los años en que se escribe la obra y a algunas de las figuras más representativas de esos movimientos. El pobre Roland es un matemático que quiere vivir en la abstracción y siempre está haciendo cálculos y resolviendo problemas, que no le llevan a nada, pues en realidad no es un matemático creativo y esa actividad de su vida ociosa solo le sirve para ocupar su tiempo, pues vive del dinero que le da un tío suyo.

Esta novela recoge algunas experiencias autobiográficas del autor, que era también matemático y formó parte de movimientos como el surrealismo, del que acabó distanciándose ante la radicalidad dogmática de algunos de sus representantes.

06-08-2012

La escritura del lector

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Ricardo Piglia, El último lector, Barcelona, Anagrama, 2005 

Este es un ensayo sobre la lectura dentro de las obras literarias, en donde se analiza como en muchas creaciones literarias aparece el lector o la lectura como elementos constituyentes de la propia historia. En una de ellas, el Quijote, vemos al personaje central, que ha sido un ávido lector, pero al que nunca sorprendemos leyendo dentro de la novela, como toma en sus manos el Quijote apócrifo de Avellaneda y reconoce que él no ha vivido las historias que ahí se cuentan. De esta forma se constituye en el último lector de las novelas de caballerías, a las que él mismo ha contribuido a alimentar y eliminar.

El lector es el cooperador activo de la novela, ya sea un agente interno o un lector empírico, que tiene que reordenar en su mente la historia que recibe, más o menos desorganizada yencontrar en ella algún sentido. Un lector con el que algunos escritores se muestran muy complacientes y le facilitan casi todo y otros se vuelven extremadamente exigentes y se lo ponen muy difícil. Lector y escritor contribuyen ambos a la ficción y en cierto modo son agentes y entes de ficción ellos mismos, subsumidos, al final por el mundo posible que contribuyen a crear.    

Este ensayo es también un relato de las figuras de tantos lectores intra o extradigéticos y roza en muchos momentos los límites de la creación metaliteraria. Esto la salva de convertirse en una tediosa disertación narratológica y contribuye al deleite de su lectores, que se verán enredados, pigliados, en la contemplación de tantas posibilidades de ejercer la lectura dentro y fuera de la obra literaria. Con ello Ricardo Piglia consigue producir una nueva figura que agranda el cada vez más amplio abanico de la lectura, la del “último lector”, no aquel que se siente cansado y abandona la obra, sino la del que de pronto se encuentra huérfano porque el texto o el género se han acabado y ya no tiene donde alimentar su goce, condenado como al final lo está todo a la extinción de su especie o impelido a renovar la lectura empezando de nuevo, para ver de otra forma lo que podía ser contemplado de maneras alternativas y sugerentes.

04-08-2012

Historias recurrentes

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Patrick Modiano, Primavera de perros. Flores de ruina (Chien de printemps, 1993. Fleurs de Ruine, 1991), Buenos Aires, Ed. Extraterritorial, 2011 

Estas dos novelas, junto a Remise de peine (1988), fueron reunidas y publicadas juntas en 2007 como una trilogía, junto a una serie de artículos. Las tres son intento de reconstrucción de un pasado que nos resulta familiar y obsesivo.

Primavera de perros. El narrador reconstruye, treinta años después de los hechos, la vida de Francis Jansen, un fotógrafo de origen italiano, alumno de Frank Capa que vivió en París hasta que en los años sesenta se marchó a México. El joven Modiano lo conoció casualmente cuando este le hizo una foto en un café y entró en contacto con su vida misteriosa, pudo contemplar su obra, guardada en tres maletas llenas de fotografías desordenadas que tenía en su estudio, las ordenó y las catalogó. Quince años después se encontró el catálogo y algunas de sus fotos, y recordó a este personaje, pero fue otros quince años más tarde cuando se dispone a escribir sus recuerdos y a reconstruir los datos de una historia que parecía muy lejana. Ambos tenían momentos en que se siente caer en un agujero negro donde lo olvidaban todo, incluso la lengua en la que hablaban, su identidad ligada a ella se diluía y todo se desvanecía a su alrededor. En sus sueños sentía que Francis Jansen era él mismo.   

Flores de ruina. La historia parte del suicidio de una pareja, que vive en el barrio latino, un hecho ocurrido en los años treinta. Un narrador en primera persona, muchos años después, investiga las circunstancias que les llevaron a tan triste desenlace. A través de la investigación van apareciendo personajes que se cruzan en la vida de este, sobre todo un tal Pacheco, que ha suplantado la identidad de Lombard, al que seguramente ha liquidado. Reaparece la vida juvenil del narrador, su escapada del internado, la memoria evanescente de su padre, su viaje a Viena, antes de cumplir los veinte años, acompañado de Jacqueline, que no quiso volver a Paris. Los tres estratos temporales de la historia, el remoto, de antes de la segunda guerra mundial, intermedio, durante y después de la guerra, hasta los años sesenta, y el actual, que coincide con el tiempo del relato, se van anudando y entre ellos se ven los elementos de continuidad, la presencia de personas lejanas que vuelven a aparecer, transformadas pero idénticas y ante las que el narrador siente respeto y cierto miedo, un miedo que se incuba en un pasado misterioso.

03-08-2012

Palabras como pájaros

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Jacques Prevert, Paroles, Paris, 1949 

Una palabra y un rostro imprescindible para la literatura comprometida, popular y abierta a la gente, al otro, a la denuncia, al sentido y a la conciencia. Sus poemas son palabras lanzadas al viento, como pájaros, libres, sencillos, que posan y se elevan. Prévert sabe dejar hablar al lenguaje, aprovechar sus asonancias, sacarle partido a las aliteraciones y a los juegos de palabras. También sabe callar, dar a entender, confiar en la inteligencia del lector. Adopta la voz de todos siendo una voz personal, que huye del molde, de la consigna. En sus versos hay historias, experiencias, presentimientos, sensaciones, emociones calladas, verdades rotundas y otras insinuadas. También es beligerante con la guerra y la injusticia, con los dogmas impuestos. Su inclinación es vivir y amar, si es que no fuera lo mismo. Su poesía es esa golondrina volando por el cielo en busca de su nido. Hoy necesitamos como nunca el aliento de sus palabras.       

La búsqueda de la madre

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 Patrick Modiano, Joyita (Le petite bijou, Paris, 2001), Barcelona, Debate, 2003 

Joyita es la manera en que llamaba a su hija una bailarina que quería hacer de ella una actriz infantil. Un día la hija cree encontrar a su madre en el metro, a la que no ve desde hace doce años y que creía muerta. La sigue hasta un barrio lejano, ve que entra en un bar, que llama por teléfono, que hace compras, pero no se atreve a hablarle, porque tampoco está segura de que sea ella. En los días y semanas siguientes trata de volver a encontrarla, intenta hacer acopio de valor para hablarle, averiguar dónde vive. Todo ello le lleva a ir recordando el pasado de su madre y el propio, el viaje a Marruecos de esta, donde supone que se había quedado para no volver.

Ahora Joyita había conocido a un traductor de lenguas extranjeras y a una farmacéutica que la cuidaba. Vivía como flotando, como si la arrastrara una corriente y no pudiera aferrarse a nada. De su infancia solo conservaba una caja de galletas en la que había algunos recuerdos, fotos y documentos. Vuelve a recorrer los lugares donde había vivido en Paris: la Place Blanche, el Bois de Boulogne, la estación de Lyon. Su madre la dejó en un internado, y desde entonces no había vuelto a verla, hasta ese día en el metro.

Como en otras novelas de Modiano recuperar el pasado, la memoria, es recuperar la identidad y el sentido de una infancia y adolescencia brumosa.

En este caso el narrador protagonista es una mujer, a diferencia de casi todas las otras novelas del autor, y sus relaciones conflictivas con una madre que no le hace caso y un padre inexistente.

La novela alcanza momentos de gran intensidad dramática, se va desvelando parte del nudo de un pasado que a Joyita le resulta insoportable y por eso acaba suicidándose, para volver a nacer y recuperar el cuidado y el cariño que no había tenido.

02-08-2012

Un clima de juventud

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Patrick Modiano, Tan buenos chicos (Paris, 1982), Madrid, Alfaguara, 1985 

El narrador protagonista, supuestamente el propio autor, rememora en primera persona su historia y la de sus compañeros del internado Valvert, una serie de chicos muy diversos que compartían todos ellos circunstancias vitales parecidas, familias con problemas, con pretensiones, arruinadas muchas de ellas, orígenes diversos, identidades dudosas... Él mismo llegó a escaparse de ese colegio en una ocasión, pero no tuvo más remedio que volver. Relata las circunstancias de algunos de los compañeros con los que intimó y a los que acompañaba los sábados en sus salidas del colegio, porque no tenía a dónde ir. A todos ellos los va encontrando quince años después, en circunstancias diversas, y rememoran juntos sus años juveniles y los acontecimientos de sus vidas desde entonces, muchas veces desafortunados. Él es ahora actor secundario de una compañía de teatro itinerante.

En el relato se adivina el misterio de la existencia humana, su carácter azaroso e incierto. Todos ellos tenían un punto de desequilibrio que les podía llevar en cualquier momento al desastre. Algunos fueron expulsados del colegio y tomaron esa expulsión como un triunfo. El centgro acabó siendo derruido más tarde y de él no quedó mas que el recuerdo de algunos de sus profesores y alumnos. Pedro, el director, los educaba en una disciplina militar y en una exaltación de la patria, para darles el carácter y la identidad de la que carecían. Todos ellos fueron unos chicos valientes.

Como siempre en las novelas de Modiano, el lector queda atrapado en la emoción de cada una de esas vidas.   

↓ 07-2012