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Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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03-10-2005

La transparencia

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Este cuadro de René Magritte La llave de los campos (1936), realiza una propuesta visual sorprendente, asistimos como espectadores a la rotura del cristal de la ventana que se precipita en pedazos hacia el interior. Podemos ver los trozos de vidrio cayendo, con lo cual el estatismo del cuadro se modifica con la perspectiva de una instantánea fotográfica. Pero, además, los cristales rotos conservan la imagen que antes de caer permitían traslucir a través de la ventana. Ahora esa imagen, tanto tiempo impresionada en la "retina" del cristal persiste y se queda estampada en él, en sus trozos angulosos y cortantes, dotados de una sorprendente e inesperada memoria visual, parecen los restos de un espejo que da la espalda a lo que en él se reflejaba.

Ese cristal roto es la llave que nos abre la percepción directa de los campos, si bien estos no dejan de ser idénticos a la la manera en que eran vistos antes de su apertura.

Y es que este cuadro, que también nos impresiona como espectadores, hay que contemplarlo con una reflexión abierta a los símbolos oníricos del inconsciente. Parece, efectivamente, la escena de un sueño, y su impresionante presagio.

Se ha roto la muralla que separaba el interior del exterior, la naturaleza de la cultura, y han quedado astillas angulosas y cortantes de esa refriega. Ahora podrí entrar el limpio aire de esa verde naturaleza por la ventana, a través de la que se cuelan también los restos desgajados de un espeso muro, más que trasparente, pintado con la misma imagen que velaba-revelaba.

Y así el lenguaje visual o verbal es a la vez cortina que oculta y explica las relaciones con las cosas que nombran o citan. El espacio cerrado de un interior se precipita en una desorganización para hacer transparente algo que, siendo idéntico, es diferente, pues es la cosa misma, no su representamen.

Estamos en las complejas relaciones entre palabra, denominación y cosa nombrada, entre significado intensional y extensional. Las astillas del sentido se desvanecen en pedazos y, sin embargo, no podemos llegar a tocar la realidad que parecían representar u ocultar. Este estallido del signo hecho pedazos deja ver que esos microsegmentos contienen, como un holograma, el conjunto del cual formaban parte.

↓ 09-2005