TEXTOS | 07-2021 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 08-2021

22-07-2021

Memorias inventadas


portada_transbordo-en-moscu_eduardo-mendoza_202103251759.jpg


Eduardo Mendoza, Transbordo en Moscú, Barcelona, Seix Barral, 2021


Con esta novela Eduardo Mendoza cierra su trilogía sobre el personaje de Rufo Batalla. En realidad, lo que Mendoza hace es escribir las propias memorias de su vida en las últimas décadas del siglo pasado, poniendo a un personaje interpuesto, y sin tener que hablar de sí mismo, como él mismo confiesa. 


La novela acaba en el momento en que empieza el nuevo siglo o milenio, en un transbordo de época vivido en Moscú, que ya no es la ciudad soñada o maldita, sino una ciudad más, una vez que ha perdido su leyenda ideológica. 


Toda la novela es una invitación a la nostalgia de una época que desde ahora se siente como remota, pero que para el autor constituye los años dorados de su vida. Con ello se aprecia un intento de ignorar un presente que le resulta incomprensible o extraño, y que desde luego no coincide con lo esperado en las postrimerías del siglo XX. Por eso, prefiere no aludir a él, aunque la novela la haya escrito durante el confinamiento. 


Es una visión crítica también, además de nostálgica, llena de reflexiones y sobre todo de evocaciones históricas de las ciudades que conoce y en las que ha vivido o sentido transcurrir la vida: Londres, París, Nueva York, Viena, Venecia… 


Para el lector resulta una amena lectura de verano, en la que todo fluye y discurre con agilidad e intriga. Pero al final deja un regusto amargo, pues si bien se aprecia la capacidad para evocar con precisión el pasado, también se percibe la perplejidad o la renuncia a entender lo que pasa a nuestro alrededor. 


Es como si los novelistas del siglo XX siguieran escribiendo historias que pasaron en el siglo anterior, aunque en realidad él sigue siendo un novelista del siglo XX, que todavía no ha querido desentrañar la época en la que vivimos, la nueva normalidad camino de un nuevo orden mundial. 



16-07-2021

LA TEXTURA DEL MITO


Portada-Heroe-mil-caras-1-416x645.jpg


Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Ed. Original, 1949. Traducción Carlos Jiménez Arribas, 2ª Edición, Ed. Atalanta, 2021

Esta es una de las obras fundacionales de la mitología comparada, desarrollada a la luz de la psicología junguiana por Joseph Campbell, en la que expone su teoría del monomito del héroe universal, presente en todas las tradiciones, leyendas y ciclos mitológicos de todas las culturas ancestrales de la Tierra, que a pesar de sus diferencias aparentes esconde un arquetipo común, la figura del héroe carismático que ha de enfrentar su propio destino en una serie de etapas: la partida, la iniciación, las pruebas y el regreso. Este ciclo mítico tiene un correlato con el ciclo cosmogónico del nacimiento del mundo, sus transformaciones y disolución final. 

Los mitos han representado en todas las culturas un contenido legendario que permitía cohesionar al individuo con la sociedad y que da sentido a la vida y a mundo. Por eso, a pesar de la aparente irracionalidad y desmesura de los mitos, estos han constituido una salvaguardia del equilibrio personal y social de la tribu, del clan o de la sociedad hasta épocas recientes. 

Cuando se instaura la sociedad secularizada basada en la razón y en prescindir de todo lo que sea irracional, relegado a un segundo plano, religioso o artístico, ante el dogma científico, el individuo de las sociedades modernas, a partir de la revolución industrial, se ha visto desvinculado de este material arquetípico que le permitía unir su vida consciente con el inconsciente personal y colectivo, a través de figuras y relatos mitológicos que le daban sentido a su existencia y al mundo. 

Contemplar este amplio acervo de mitos, comparados, al que nos introduce Campbell nos deja anonadados y perplejos ante la creatividad humana y sus recursos, y al mismo tiempo comprendemos que el individuo solitario de las sociedades industriales queda completamente desamparado ante los enigmas de la existencia, que la ciencia no ha podido resolver. Sin embargo, el trabajo imponente de Campbell, como héroe estudioso de la mitología, nos reconcilia con el material mitológico, que de hecho nos resulta incomprensible o absurdo, ante nuestra ignorante y presuntuosa visión moderna. 

No se trata de volver a rescatar los mitos y hacerlos nuestros, pero sí de reconocer cuál era su función en la vida psíquica y social de los pueblos, y cómo la necesidad del mito se ha transformado en la necesidad del arte, o en una vana cultural de masas que en el fondo sigue siendo tan irracional como la de los mitos clásicos, pero que carece de la inspiración y de la capacidad de religarnos con los arquetipos de nuestro inconsciente colectivo. 




↓ 06-2021