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Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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27-03-2014

La otra economía



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La idea de M. Yunus parte de considerar a los pobres como
emprendedores creativos que al recibir pequeños créditos sin garantía pueden
abordar empresas personales, o en grupo, de producción de bienes o servicios que
tienen cabida en el mercado y les permite devolver el crédito y salir de su
situación de pobreza, a veces extrema.

Esta idea la puso en práctica en Jobra, un pueblo de
Bangladesh, entre mujeres musulmanas que vivían recluidas en sus casas y que
sin embargo podrían realizar trabajos de manufactura que ellas mismas vendían,
evitando así la usura de unos prestamistas que la sumían en una mayor pobreza.

Creó así el Grameen Bank, en donde los propios prestatarios
son accionistas y se sienten comprometidos con la empresa de devolver su
crédito, sabiendo que podrán solicitar otros de mayor envergadura en el futuro.

Así Grameen se convierte en un movimiento popular que
permite salir de la pobreza a miles de personas en este ámbito rural. Después
ha sido exportado a otras zonas, como Estados Unidos, en donde poblaciones en
situación de casi exclusión pueden hacer uso de su capacidad creativa y
emprender actividades económicas ventajosas que les reportan una mejora
económica importante.

La idea de Yunus es que la economía subsidiada sume a las
personas en la dependencia, en la falta de autoestima. Mientras que la
iniciativa individual o grupal a favor de pequeños proyectos que tengan
sentido, fomenta la prosperidad y la autoestima y elimina la pobreza y la
dependencia.

Con ellos los pobres acceden a servicios y educación que
ellos mismos se procuran y se pagan, ampliando sus posibilidades de mejora
económica. Los microcréditos se devuelven en una altísima proporción, y en caso
de imposibilidad hay formas de hacerlos flexibles, siempre evitando la
subvención o la caridad.

El banco Grameen, que comenzó con un capital de 37 dólares,
que M. Yunus puso de su bolsillo para proporcionar los primeros préstamos, se
ha convertido en una empresa amplia y próspera que ha ayudado a salir de la
pobreza a miles de personas y ha mejorado sustancialmente su nivel de vida.

Es al mismo tiempo un modelo de economía no basada en el
lucro ni la especulación, sino en principios verosímiles, realistas y sostenibles.
Una economía que se ocupa en primer lugar de favorecer las condiciones de vida
de los más pobres de cada sociedad.

Los microcréditos se dan por plazos anuales, y se van
devolviendo en pequeñas cantidades semanales. Siempre hay un interés que se
aplica al préstamo, lo cual permite sostener la institución y ampliar su capital
y posibilidades de nuevos microcréditos.  

El personal de Grameen es muy disciplinado y cercano a los
prestatarios, los busca y les ofrece microcréditos, los pone en contacto y les
procura servicios, como seguros de vida gratuitos, creando una red confianza y
de identificación de los usuarios con la institución que procura su bienestar.

Aplica una solidaridad basada en la iniciativa personal, el
trabajo, la responsabilidad y el fomento de la creatividad y la autoestima de
los usuarios de sus servicios financieros. Podríamos decir que su filosofía no
es “dar peces”, sino “enseñar a pescar” o proporcionar los recursos para
hacerlo.  


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