TEXTOS | 09-2004 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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30-09-2004

Escritura figurativa

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Este grabado de Durero y los diferentes dibujos que hizo como retratos de Erasmo de Rotterdam son un claro ejemplo del arte del dibujo, de lo que podríamos llamar la escritura figurativa o la escritura analógica.

Mientras que el trazo de la escritura es un trazo codificado, el trazo del dibujo es un trazo analógico, que reproduce lo nombrado buscando un conjunto de semejantes entre lo representado y la representación. Podríamos decir que el trazo de la escritura alfabética es un trazo encriptado en el código de la representación del significante fonológico del lenguaje.

Hay otros sistemas escriturarios intermedios en que significante y significado se aproximan más, los ideogramas, los jeroglíficos, los códigos icónicos tan empleados hoy en la señalética y en el lenguaje de la informática.

El trazo que dibuja es el más ingenuamente figurativo y candarosamente representativo, a partir de una serie de convenciones culturales de unos modos de representación institucional, los de Durero nos ofrecen ese modo en versión renacentista.

Los dibujos de Albert Durero tienen un gran fuerza y seguridad, al mismo tiempo que la sobriedad de una sociedad que que creía en el hombre, en la inteligencia y en la cultura de la imprenta pregonera del libre albedrío. Las obras pictóricas y los dibujos de Durero son de algún modo la versión plástica de la filosofía de Erasmo, en la que se pone en solfa la mentira y el engaño instituidos por los sistemas de creencias, y se otorga plena credibilidad a la lucidez del saber humano.

La cultura reformista de la imprenta vierte a las lenguas vernáculas los textos sagrados para darlos a conocer al libre examen de la conciencia de cada individuo, cuya luz interior le hará descubrir la verdad detrás de las veladuras metafóricas o simbólicas de la poesía. Esta escritura dibujada simboliza también la libertad del mundo moderno, en que el hombre empieza a andar por sí mismo.

25-09-2004

Texto arcaico

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Esta obra de Paul Gauguin Campesinas bretonas ofrece un rico repertorio de colores planos donde se ha perdido la perspectiva lineal. Las figuras aparecen aplastadas en un intento de devolver a un arte transido de figuración ilusoria la ingenuiad de la plástica primitiva.

Ello nos permite disfrutar de nuevo de la pintura basada en la emoción que transmite la tosquedad de la forma y la vibración del color.

Los textos literarios arcaicos conservan esta fuerza rotunda, y a veces ruda, de una expresión fresca, emocionalmente fuerte y sencilla. Las canciones primitivas, las epopeyas, los mitos que realizan toda una cosmogonía a partir de medios naturales de la vida del campo, ofrecen una rotundidad semejante a esa encantadora e ingenua expresión. Volvemos así a los colores saturados y a las tintas planas de la miniaturas de los códices medievales.

El lenguaje artístico y poético cuando se convierte en una exquisita y elaborada producción técnica cargada de historia y de saber hacer pierde gracia, espontaneidad, y frescura, si bien gana en perfección formal.

Algunas vanguardias literarias también ha reivindicado los procedimientos del texto arcaico, devolviendo al lenguaje su sencillo esplendor. Y es que el contenido onírico, subconsciente, conecta fácilmente con la infancia, con el color y la emoción, con la maravilla de lo sencillo y aparentemente tosco que la civilización ha relegado por lo elegante y distinguido. Por ello, en el arte hay que hacer de vez en cuando una vuelta atrás para recuperar la ingenuidad perdida.

23-09-2004

Punto y línea

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Este cuadro de Wassily Kandinsky Amarillo, rojo azul (1925) es otra muestra del Kandinsky inserto en la Bauhaus durante esta etapa de su vida. Al mismo tiempo que desarrollaba su obra, la actividad docente le obligaba a sistematizar su lenguaje pictórico, en su obra Punto y línea sobre el plano (1926). El color y las línea son los elementos que componen sus cuadros en este momento. El color tiene equivalencias emocionales y musicales. La teoría del color que desarrolla descansa en la polaridad del rojo / azul, complementada por otras secundarias blanco / negro y verde / rojo. Las formas geométricas agudizan o retraen cada color y señalan direcciones y tensiones en la superficie del cuadro.

La escritura es también un sistema de representación basado en el punto y la línea sobre el plano del papel, que integra dos caras (significante y significado) y evoca sonoridades que pueden cubrirse de emoción, mediante las asonancias poéticas o los juegos de timbre asimilables a impresiones de color.

Ambos discursos tienen algunas analogías y claras diferencias. Sus elementos materiales han convivido mucho tiempo en las caligrafías artísticas y decorativas de paredes y códices. Pero la imprenta contribuyó a distanciar la letra del icono, haciendo que el pensamiento y la emoción se separaran y se asentaran respectivamente en las esferas del intelecto y de la plástica.  Los caligramas, los signos en rotación y algunos géneros vanguardistas han operado un nuevo acercamiento. Y en la actualidad la noción y la emoción de ambos lenguajes se aproximan en los textos iconoverbales a que nos tienen tan acostumbrados los medios de comunicación.

Una superfice, un trazo, una emoción se adentran por el horizonte virtual de la pantágina donde el punto y la línea son tan remotos a la mano que su trazo consiste en una pulsación, detrás de la cual late algún género de pulsión.

04-09-2004

La inscripción del hablante en el texto

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Este famoso cuadro de Salvador Dalí posee un título algo desconcertante "Dalí de espaldas pintando a Gala de espaldas eternizada por seis córneas virtuales provisionalmente reflejadas en seis verdaderos espejos" (1972-73). Es una variante del autorretrato ante el espejo, en el que se incluye además el retrato de una mujer. Ambos, pintor y modelo, aparecen en planos sucesivos mediante una composición simétrica de tipo especular. Podemos apreciar la tela del lienzo por ambas caras, como el cuerpo de ambos, y distinguimos varios frames integrados.

El del espejo, al fondo, fragmento del cuadro que nos muestra la cara de los personajes y que está enmarcado como para subrayar su carácter de tal; el de la ventana, o espacio abierto hacia el exterior a través del cual entra la luz que ilumina la escena; el del lienzo pintado que queda oculto por el cuerpo del artista; y, finalmente, el cuadro mismo que contiene a los anteriores y que es el que observa el espectador aportando sus dos "corneas".

Una escena intimista que recuerda otras tópicas de la pintura holandesa del siglo XVII, pero construida aquí buscando el efectismo y la sensación de una variante no ensayada e ingeniosa. Una propuesta original en la que el artista se inscribe en su obra e incluye en ella a Gala, su modelo favorita.

El texto lingüístico también permite la inscripción del hablante en el discurso y le ofrece signos y "frames" textuales memorables. La del autorretrato literario ya ha sido glosado. Los signos que permiten la automención son variados, los deícticos de primera persona, la mención de la segunda persona que equivale a la primera, en la que el hablante se desdobla en "tú" imaginario, la mención impersonal de uno mismo en el discurso, que no pasa desapercibida a un lector atento, formas nominales y coloquiales que permiten efectos humorísticos e ironías ("mi menda lerenda").

De esta forma la persona se incluye en el texto, se nombra a sí misma y abandona por sus medios el estadio del espejo en que quiere verse sumergido un pintor tan infantil, a veces, como fue Dalí. Esta auto-llamada opera en el plano objetivo y subjetivo y permite nuclear el paso del yo ensimismado al yo público y social.

En el cruce de estos signos algunos han querido ver que el sujeto es un efecto de la estructura del lenguaje que le da nombre y le permite pasar del orden imaginario al orden simbólico. En cualquier caso, el lenguaje posibilita la construcción de las nociones de lo subjetivo y de lo objetivo, pensar esas realidades como escendidas, la escisión de la marca, del significante en su deriva. El título del cuadro de Dalí, su interpretante lingüístico, nos propone un enigma, hallar esos "seis verdaderos espejos".

↓ 08-2004