TEXTOS | 11-2008 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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14-11-2008

La ciudad como texto infinito

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Enrique Vila-Matas publico en 2003 París no se acaba nunca. Una novela con forma de libro de memorias de su estancia en esta ciudad como aprendiz de escritor, inserto en una bohemia premeditada y en la devoción al Hemingway de París era una fiesta.

Uno de los grandes aciertos de esta obra es su título, tomado del último capítulo de la obra de Hemingway, interpretante genial de un contenido lleno de vivencias y experiencias, muy gratas de recorrer, al hilo de sus páginas, como una guía del París literario.

La literatura de viajes siempre parte de una idea previa del lugar que se recorre, y la obra es una confirmación de lo que uno esperaba encontrar, según un imaginario aprendido previamente. En el caso de París, hay muchos cortes que hacer en su espesor artístico y cultural, y muchos universos creados y recreados al amparo de esta urbe.

La infinitud de esta ciudad no es esencialmente geográfica, sino que funciona en la imaginación de cada uno de sus visitantes. La ciudad como texto infinito se vuelve texto de escritura, una especie de espacios (Georges Perec, tan citado por Vila-Matas).

El texto es un relato que se bifurca en mil senderos. Uno de ellos nos lleva a una librería clandestina en donde Borges confesó que "le entristecía pensar que tal vez no tengamos recuerdos verdaderos de nuestra juventud". Visitado recientemente el inmueble donde se alojaba la librería Zékian por Vila-Matas y Sergio Pitol pudieron comprobar que ha desaparecido ya, pero  sus vecinos piensan que en ella viven los Borges, unos señores que no están nunca.

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