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Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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25-02-2005

UNIVERSO CONJETURAL

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La idea del universo como un mecanismo, era la visión de un universo tridimensional que la mecánica celeste de Newton describía como un inmenso reloj. Pero los físicos al estudiar los átomos y las partículas que los constituyen han descubierto que este modelo no sirve para explicar el funcionamiento del universo nada más que a una escala macroscópica.

Una de las primeras paradojas que se pusieron de manifiesto era comprender la llamada dualidad onda-partícula, la luz, unas veces parece comporta como una onda y otras con características de partícula. En realidad parece que no es ni lo uno ni lo otro, sino que ambas formas son apariencias que adopta desde el punto de vista del observador, pero su realidad su realidad profunda, si es que existe, se nos escapa.

La física cuántica solo puede aportar modelos interpretativos del universo, más que modelos explicativos. Partiendo de determinados fenómenos estos se pueden reducir a ecuaciones que predicen su funcionamiento, pero diversas interpretaciones son compatibles con los fenómenos observados, sin embargo las interpretaciones son diferentes, e incluso muy diferentes u opuestas.

La situación es parecida a la que ocurre con los textos literarios. Una misma superficie fonemática y lexemática puede ser interpretada de formas muy diversas, sin que esa interpretación perturbe la fenomenología del texto sí modifica sustancialmente lo que el texto parece decirnos.

La realidad cuántica en su primera versión.- La interpretación de Niels Bohr viene a decir que en el universo no existe una realidad profunda que pueda postularse. Lo que nuestros sentidos nos muestran como real flota sobre algo que no es real.

La realidad cuántica en una versión más fuerte.- Una versión añadida a esta teoría viene a decir que lo que consideramos realidad es una creación del observador, si no hubiera observador no habría realidad, pues el observador con su observación es el que la configura. No hay nada objetivo fuera de la presencia del observador. Antes de la observación el universo no existe, o está en un estado de probabilidad, de indeterminación. Es la paradoja del gato de Shroëdinger, si tenemos un gato metido en una caja, este podría estar vivo o muerto, cuando abrimos la caja podemos determinar en cuál de los dos estados se encuentra, si no la abrimos, el gato no está ni vivo ni muerto, se halla en un estado de indeterminación. El observador no es ajeno a la observación, forma parte indisociable de ella.

Tercera interpretación.- La realidad es un todo indivisible, todo afecta a todo, todo forma parte de una red que lo interconecta, es una concepción holística que coincide con las teorías orientales sobre la realidad del universo como una unidad inseparable, un campo unificado de fuerzas.

Cuarta interpretación.- Hay muchos mundos, muchas universos paralelos que coexisten, un evento que ocurre en uno de estos universos se proyecta en todos los demás, si lanzamos un dado en este mundo nos saldrá un resultado, los demás resultados posibles ocurren en universos paralelos.

Quinta interpretación.- Los fenómenos del universo pertenecen a una lógica diferente que no es nuestra lógica cotidiana. La geometría euclidiana es válida solo a cierto nivel de realidad perceptible, a otros niveles es preciso utilizar otras geometrías. La teoría de la relatividad generaliza postula que la gravedad es una curvatura del espacio.

Sexta interpretación.- Sostenida por Einstein, quería afirmar el valor real de los fenómenos del universo, frente a los presupuestos probabilísticos de N. Bohr. La realidad perceptible obedece a otras leyes diferentes de la experiencia cotidiana.

La séptima interpretación sostiene que solo la conciencia es capaz de crear la realidad, solo un ser dotado de conciencia es capaz de pensar y crear la realidad en la que está involucrado.

La octava interpretación es la de Heisenberg, sostiene que el universo tiene dos aspectos, la realidad que percibimos, más bien aparente, y lo que puede ser, el mundo potencial, de la que dimana.

En definitiva todas estas posturas las podríamos reducir a dos: el modelo 1 sostiene que no hay realidades profundas, sino aparentes, el mundo es una pura apariencia. Esta versión coincide con ciertas filosofías orientales que vienen a decir que este es el mundo de la ilusión, donde todo es ilusorio, no es real.

El modelo 2 viene a decir que el universo lo crea el observador, el universo y el observador son un desdoblamiento de una realidad común, la unidad indivisible que subyace a todo lo creado.

Ambas tienen en común el evidenciar que solo los fenómenos existen como tales, detrás de ellos no hay nada, no hay ningún fenómeno que pueda dar cuenta de ellos. En todo caso, lo que ocurre en el mundo visible aparece conformado a partir de un estado cuántico de posibilidades cuyos elementos constitutivos, las partículas y subpartículas son estados aleatorios, posibilidades que operan de forma probabilística.

14-02-2005

Fractal holográfico

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El fractal sería el modelo de organización cósmica, a todos los niveles, en los que el universo se manifiesta. Un fractal está compuesto por un número indefinido de partículas que componen una estructura que se disemina con la misma forma y proporción, independientemente del tamaño. Por ejemplo, un átomo, una célula, un sistema solar, una galaxia, pertenecen a la misma estructura del fractal cósmico, a partir del sistema centro periferia que organiza todas estas estructuras de manera similar en el universo, con una simetría centrífuga, independientemente de su tamaño creciente o decreciente.

El holograma es un concepto que permite comprender como determinadas estructuras del universo son holísticas, es decir, en ellas cada parte contiene al todo, así cada célula contiene a todo el cuerpo de que forma parte, pues en su ADN existe toda la información que permite duplicar la estructura completa del cuerpo al que pertenece.

Ahora bien, el modelo del "fractal holográfico" sería una estructura que permite contemplar cómo la composición del diseño cósmico es la misma en cada caso, independientemente de la escala de observación, y que además en cada parte está contenido el todo. De esta forma, en la más modesta partícula estaría todo el universo, y en el universo, en última instancia, todo se reduce a la reduplicación infinita de partículas. A partir de esta idea, podríamos suponer que una sola partícula, infinitesimal, reduplicándose a sí misma y combinándose entre sí dará lugar, a partir de un modelo de organización en forma de fractal, a la composición de todo el universo.

Pero esto nos puede llevar a una idea equivocada, pensar que el universo es la combinatoria de quantum de energía reduplicados. Además de esto hay que suponer un programa que organiza esa combinatoria, y ese programa sería un modelo ahormante. Tanto las micropartículas como el programa que organiza su diseminación y estructuración pertenecen a un orden compositivo que ha de partir de un hipotético espacio adimensional, donde no existan ni quantum ni hologramas, sino la posibilidad de crearlos, la virtualidad para conformar estructuras de manifestación, sería pues un espacio de diseño creativo. Por tanto, el universo hay que comprenderlo a partir de dos elementos compositivos, una faz invisible e inmanifestada, adimensional, y otra faz visible y manifestada, organizada en múltiples dimensiones que obedecen al mismo fractal holográfico. Nosotros seríamos seres que estaríamos entre ambas vertientes. Nuestro origen es lo inmanifestado y adimensional, pero nos proyectamos en la manifestación, sin dejar de participar de la vertiente creativa.

Podríamos pasar de una a otra cara de las dos faces, visible e invisible del universo (como Alicia a través del espejo), si tuviéramos en nuestra conciencia, integrado a ella, como la célula tiene integrado el ADN en los cromosomas, el modelo del fractal holográfico. Nuestra misión en el cosmos sería explorar, conocer, desarrollar y, en último término, aprender a construir, a diseñar, estructuras tipo fractal-holograma, que sean cada vez más potentes, eficaces y precisas. Las diferentes civilizaciones cósmicas de seres pensantes estamos empeñadas en esta tarea, y cada cual va descubriendo facetas de este inmenso puzle. Es más que conveniente que establezcamos un diálogo interdimensional y cósmico que enriquezca la idea de nuestra participación en este modelo, que al tiempo que se despliega en el cosmos se va autoconociendo y autotransformando con una tendencia a una creciente organización.

01-02-2005

Haiku

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Un instante

blanco perfume

de la nada.

Esta pintura japonesa de Ando Hiroshige A bridge in a snowy landscape (1842-3) nos evoca un aspecto de la cultura japonesa, ese "imperio de los signos" de que hablara Roland Barthes.

Una de las creaciones más originales de la poesía janopesa es el haiku, esa breve composición de solo tres versos, que encierra una percepción intuitiva e instantánea que trata de comunicar al lector la intución originaria del que lo ha creado, para hacerle partícipe de esa iluminación de la totalidad que ha embargado al poeta.

La sencillez del arte Zen permite ahondar más profundamente en la esencia de las cosas, tantas veces fugaces y pasajeras, pero impregnadas tambien del perfume de lo eterno. El arte, la música, la pintura, la literatura, cobra de esta manera el carácter de un mensaje dirigido a la sensibilidad del que busca encontrar lo permanente dentro de lo aparente o transitorio. Esa permanencia nunca reside en la fugacidad, ni es la fugacidad misma, sino algo invisible e inasible que la crea y la hace posible.

La percepción de esa Realidad no es posible más que con la intuición, la razón se resiste a aceptar una paradoja que postula la manifestación de una realidad impalpable.

Por eso, el haiku, texto brevísimo, y por ello de un gran potencial expresivo, constituye una invitación a evocar la realidad de la nada, de lo incondicionado, de lo indeterminado, de la creatividad más allá de la forma, el potencial del sentido todavía a la espera de manifestarse.

El haiku ha inspirado a muchos poetas occidentales y está en la base de la poesía pura, de un lenguaje liberado de la hojarasca del adorno y de la musicalidad encantada. Pero cuando el haiku se convierte en un género minimalista, que sigue unas convenciones más o menos libres, pierde ese potencial metafísico y se convierte en un mero juego de ingenio: "Ensimismado, miras al fondo / estás asistiendo / al vacío originario".

↓ 01-2005