TEXTOS | 06-2011 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 07-2011

28-06-2011

Radiografía de la gran ciudad

img262 copia.jpg

Una novela impresionante de la última etapa de Émile Zola, en la que hace una radiografía social de todas las capas sociales y de sus respectivos intereses e ideologías, ambientadas en la ciudad de París, como espejo de la historia contemporánea.

Al mismo tiempo es una novela crítica con el poder y con las ideologías religiosas de la época, mientras que exalta el culto a la ciencia y a la técnica como origen de la esperanza liberadora de los seres humanos, en tanto que la primera les daría la verdad y la segunda el poder para dominar y controlar la naturaleza liberándoles de su esclavitud y miseria.

La obra contiene un continuo análisis ideológico de la política, la religión y las corrientes anarquistas. De cada una destaca sus fracasos e imposturas, ejemplarizadas en la historia y en la vida de una serie de personajes que son triunfadores pero también víctimas de sus ilusiones y vanas esperanzas.

Triunfan en cambio las ideas del positivismo de Comte que propone una religión del saber y de la inteligencia, que necesariamente conducirá a la sociedad a la liberación de todas sus lacras.

Este optimismo estaba justificado en su momento histórico, pues se esperaba que el conocimiento científico diera cuenta de la verdad sobre todas las cosas, realizando un proyecto emancipador que no habían podido llevar a cabo ni las filosofías ni las religiones.

Un optimismo ilusionado y en cierto modo ilusorio, pues la ciencia puede convertirse en un arma de dominación, en los casos en los que la técnica se pone al servicio de la tiranía.

Pero subyugan estos debates intelectuales del momento por su iluminada esperanza y su ingenuidad. El optimismo científico estaba en su pleno apogeo y se convirtió en algo que no le conviene ni a la ciencia ni al conocimiento, en una ideología dogmática y visionaria.    

21-06-2011

El poder del discurso

img257 copia.jpg

Luisa Martín Rojo y Rachel Whittaker (eds.), Poder - decir o el poder de los discursos, Madrid, Arrecife, 1998 

Esta obra recoge los trabajos del seminario internacional Lenguaje y Poder, organizado por la Universidad Autónoma de Madrid en diciembre de 1996. En él se propició una reflexión sobre diversas corrientes del análisis crítico del discurso. 

El Análisis Crítico del Discurso (ACD) es una corriente o una perspectiva diferente de acercarse a la construcción de la teoría y su aplicación en el análisis. Presupone que la teoría ha de involucrar al teórico en el objeto de estudio, propiciando la transformación dinámica de la sociedad. Se distancia de una teoría del discurso meramente formal, para proponer una práctica social, una forma de compromiso social. Ya que el discurso formal, aparentando una neutralidad y una inocencia, supone de hecho también una práctica no colaborativa, y por tanto inmovilista, con respecto a la transformación social, que refuerza y encubre el orden establecido. 

En muchas ocasiones, este análisis se ejerce sobre la manera en que los medios de comunicación elaboran y difunden la imagen del extranjero, del emigrante, del otro, de la mujer, de otras lenguas y culturas, desde una perspectiva interesada y excluyente. Los discursos xenófobos, racistas, sexistas y homófobos, son manifestaciones muy útiles para ejercer la práctica del análisis del discurso y de los procedimientos de manipulación, desde el poder, las instituciones, los medios, las conversaciones o la formulación de las noticias. 

Este enfoque forma parte de la Lingüística Crítica que se fijó a principios de los años setenta en la sociedad, la cultura, la política y la teoría social de aquella época. Se centraba en sociedades como Gran Bretaña o Austria, consideradas como entidades unitarias. Se presenta la sociedad como monocultural, lo cual distaba de la realidad. 

Muchas veces el discurso discriminador se basa en el uso de estereotipos generalizados de forma incorrecta y excluyente. En la dialéctica entre “nosotros” y los “otros”, que favorece la visión propia y denigra la percepción ajena, en algún sentido, se asientan las estrategias de legitimación de la exclusión. Los discursos nacionalistas, de la superioridad cultural o racial, han operado siempre desde estos puntos de partida. Para ello se alientan una serie de narraciones prejuiciosas que extienden y justifican el estereotipo. Así se ha visto como el antisemitismo sigue siendo, después de la segunda guerra mundial, parte de la tradición y de la memoria colectiva en Austria. 

El ACD es consciente que el lenguaje y el discurso son medios de poder social, en ellos las palabras son portadores de significados denotativos y connotativos, estos últimos cargados de componentes meliorativos y peyorativos. 

También las políticas lingüísticas que favorecen unos idiomas mayoritarios y hegemónicos frente a otros de menor proyección están extendiendo valoraciones positivas y negativas sobre aspectos culturales y sociales. Todos los estados llevan prácticas ideológicas a favor de su lengua y cultura, y en detrimento más o menos directo de otras. No se parte de un multiculturalismo y de un multilingüismo real, sino que se pone como condición la absorción en el idioma como medio de integración en la sociedad. En este sentido, los sistemas educativos tienden a reforzar estas tendencias, en lugar de analizar con objetividad y desde un punto de vista crítico. 

Las políticas de aceptación y exclusión, incluso expulsión, de personas de otras países se legitima sobre la base de armonizar las relaciones sociales, pero de hecho son una forma directa de exclusión, que aunque viene reforzada por las leyes solo intentan legitimar la exclusión.      

El análisis de argumentaciones parlamentarias sobre las prácticas de expulsión constituyen lugares privilegiados para comprobar el funcionamiento del discurso legitimador y excluyente. Se crea así una jerga autoritaria, autolegitimada, muchas veces moral o racional, presuntamente correcta desde el punto de vista político, que trata de hacer invisible la exclusión o legitimarla. 

Las aplicaciones de la pragmática al análisis de estos discurso, con distinciones como por ejemplo significado e intención, los valores performativos de la supuesta transparencia comunicativa, el valor realizativo de las aserciones, o los juicios basados en lo no dicho o presupuesto, pero también implicado, constituyen herramientas muy eficaces en la práctica que desenmascara el ejercicio del poder y de sus intereses en la supuesta veracidad informativa o en la creación de estados de opinión.  

20-06-2011

Biografía novelada

img256 copia.jpg

El género de la biografía novelada tiene muchos antecedentes en la literatura. En ella, la clave está en la elección del personaje, en este caso totalmente acertada, y en la investigación histórica que hay que hacer para transformar una biografía en relato.

En este sentido Vargas LLosa no ha escatimado tiempo ni investigaciones puntuales para obtener todos los datos accesible sobre un personaje de por sí novelesco.

En la novela se van alternando los capítulos en que Roger Casement está ya en prisión esperando su ejecución por espionaje y traición a Gran Bretana, y también aguardano un posible indulto que no llegó, a pesar de la relevancia de los personajes que pidieron clemencia, con los capítulos que siguen el hilo cronológico de su vida, especialmente en tres zonas: El Congo, La Amazonía e Irlanda.

En su biografía hay capítulos oscuros relacionados con sus diarios y su homosexualidad, una elección sexual que a principios del siglo XX no era estimada como respetable. En este sentido el autor de la novela se ha mostrado cauto, no concediendo todo lo que dicen los diarios, por otra parte cuestionados como auténticos, pero reconociendo sus inclinaciones homosexuales.

Resulta curiosa la vida de este personaje, siempre sometido al riesgo en favor de la emancipación de los seres humanos, en un primer momento de la esclavitud a que sometían a los nativos las empresas que cosechaban el caucho en el Congo y en Perú, cometiendo las mayores atrociadades imaginables; y después, alineándose con el independentismo nacionalista irlandés, y por tanto conspirando contra Inglaterra.

El que fue ejecutado por traidor es hoy considerado un héroe y estimado y valorado en Irlanda. Su sueño, fue el sueño de un celta, el sueño de la liberación de los seres humanos de toda atadura que los esclavizara a cualesquiera poderes, sin caer en la cuenta de que el nacionalismo acaba siendo una nueva dependencia hacia unas ideas muchas veces despiadadas.

18-06-2011

La novela de un trayecto en tren

img252 copia.jpg

Releer La Modification (1957) de Michel Butor es hacer un viaje al pasado. A un pasado en que se fue forjando la novela experimental (le nouveau roman) en Francia. Una novela objetivista, influida por la fenomenología de Husserl, al fin y al cabo Butor era filósofo, en donde la precisión en el relato de los acontecimientos más minúsculos se vuelve reveladora de un conflicto interno, el del protagonista y narrador, y su indecisión entre seguir con su familia o separarse de ella y unirse a su amor romano, Cecile.

Todo ello contado en el espacio-tiempo de un viaje en tren de Paris a Roma, cuyas descripciones del entorno y cavilaciones mentales permiten dar a conocer la historia a los lectores, enmarcada no en la situación en que se produce, sino en la situación en la que se revive, se evoca y se trata de dirimir el conflicto.

En todo el relato llama la atención la presencia del "vous" (usted) con que el narrador protagonista se dirige continuamente a sí mismo, visto desde fuera de sí mismo, observado y autoobservado por su consciencia vigilante.

Esta novedad formal, contar en la segunda persona de cortesía y distanciamiento, es la nota más relevante de esta novela, la que la ha hecho célebre entre otras. Pocas veces se ha contado en segunda persona, y muchas menos en una segunda persona tan distanciadora. Un elemento más de objetivismo, de observación y de apreciación crítica de la realidad.

Las continuas descripciones, enumerativas, exactas y concretas, sin concesión a la poesía, nos ponen en el camino de las obras posteriores de George Perec, que dentro de oulipo sostiene los procedimientos objetivistas y descriptivistas creados por le nouveau roman.    

En la novela de Butor la "modificación" ha sido mínima, el desplazamiento del cuerpo del protagonisa desde la estación de París a la de Roma. Todo lo demás ha ocurrido en el pasaje de su mente, en sus evocaciones y observaciones. Una novela muy adecuada para leerla en un trayecto en tren desde Paris a cualquier parte.

16-06-2011

Prolongación del realismo social

img251 copia.jpg

Juan Marsé, Caligrafía de los sueños, Barcelona, 2011    

El personaje juvenil de esta novela, Ringo, tiene el mismo sueño que acarició Marsé en su infancia “ser pianista y enamorar a las señoras”. Juan Marsé ha conseguido en parte su anhelo, ha llegado a ser escritor, del personaje no sabemos qué sueños llegan a cumplirse, desde luego no el de ser músico.

Podríamos considerar, por tanto, que esta es una novela de experiencia y aprendizaje. La experiencia de la vida en los años cuarenta y el aprendizaje de ser joven en un mundo bastante hostil. 

Tiene algo de fantástico que un movimiento literario de los años cincuenta, ya tan asentado en los manuales de historia literaria, siga produciendo novelas, como si nada hubiese pasado desde entonces, y los años 40 fueran el horizonte narrativo más próximo y rico en referencias.

La prolongación de un clásico, como tal, con todos sus procedimientos narrativos, situaciones, personajes, conflictos, no deja de ser estimulante, como si todavía pudiéramos encontrar cuadros recién pintados, de Picasso o Miró, como si los procedimientos artísticos ya ensayados fueran algo que sobrevive a todas las circunstancias y se instalan en una perennidad confortable.

Eso le ocurre a la última novela de Juan Marsé, Caligrafía de los sueños (2011), donde encontramos una historia del Marsé más Marsé, con sus aventi y sus escapatorias de un mundo asfixiante, basadas en el cine del oeste, los bares y la prostitución. Todo enmarcado en la cercana guerra civil y sus secuelas de persecución política.

Para el lector actual es como viaje en el tiempo, un acceso a una época que parece muy remota, pero que resulta tan próxima y real como el mismo presente.

Como recuerda Vila Matas, se dice que Marsé siempre escribe la misma novela y que es el menos intelectual de nuestros escritores. La música también ensaya muchas veces la repetición de unas mismas notas, y la intelectualidad no es algo que sea apreciado en la experiencia de un aprendiz de joyero que leía muchas novelas y veía muchas películas, como evasión de un mundo opresivo, y que aprendió a escribir en la mili, mandándole cartas a su novia, María, cartas que fueron el germen de su primera novela: Encerrados con un solo juguete.

Además de escribir bien, Marsé tuvo la suerte de conocer a Carlos Barral y a Jaime Gil de Biedma, los cuales le abrieron las puertas de Bocaccio y de los premios literarios. Al fin y al cabo, era el único obrero al que conocían de verdad, en una época en la que todos querían ser amigos de la clase obrera.      

Es una novela contada a través del discurso de un narrador omnisciente, que muchas veces focaliza las acciones desde la perspectiva de Ringo (heterónimo de Mingo o Domingo, su verdadero nombre), en el que hay algo o mucho del propio Marsé juvenil. Y en un escenario realista, pero inventado, la Barcelona de Marsé se amplía cada vez más, construye unas acciones de las que son protagonistas los personajes que van apareciendo. 

Aparecen los padres del huérfano rescatado del taxista viudo por la piadosa madre, que había perdido a su hijo en el parto (elemento totalmente autobiográfico), a la que hace sufrir su marido matarratas de oficio y anarquista, por tanto un atrabiliario anticlerical y antifranquista.

La señora Vicky Mir que escenifica un suicidio imposible exponiendo su cuerpo a los rieles de un tranvía que ya no pasa por su calle. Su amante, el señor Alonso,  desapareció, dejándola colgada en su sueño de su vuelta. Todo ello tiene un núcleo de cita social en el bar bodega Rosales. 

Los personajes van apareciendo en la calle: “Torrente de las Flores. Siempre pensó que una calle con este nombre jamás podría albergar ninguna tragedia”. El mundo posible se construye así desde el principio como una reflexión sobre un pasado lejano, peno vivo, perenne. Y aparecen bajo la óptica de “Un chico tan observador, tan formal y responsable”, irónica frase final de la obra. 

Si observamos su lenguaje y construcción narrativa advertiremos que es una novela muy pensada, muy elaborada, escrita y reescrita a mano, durante más de cuatro años, en donde los hechos y las circunstancias se convierten en discurso no de una manera inmediata, llevados de la mano de los acontecimientos, sino pensando también sobre todo la manera de decir las cosas, que unas veces es poética, siempre breve, a veces elíptica y muy informativa. Debemos tener en cuenta que este muchacho, gran lector, apasionado del cine, músico frustrado, Ringo, es un fabulador y un embustero, que pasa con suma facilidad de la realidad a la fantasía, y que está aprendiendo a ver el mundo a través de la escritura: “ahora empieza a trenzar fabulación y memoria en sus tanteos con la escritura”. Así el narrador escribe, con la caligrafía de Ringo Kid, los sueños en que este habita y las pesadillas que vive. 

La novela tiene su argumento y su trama, y esta contribuye a mantener el interés del lector, que confía en tener ya todas las claves de la obra, pero en cuyo epílogo recibe informaciones insospechadas, a la vez que Ringo. Este cierre le da una dimensión nueva a todo lo leído e invita al lector a no dejarse llevar por las apariencias.

14-06-2011

Salirse del marco

1306935634692[1].jpg

Rembrandt, La niña del marco, Palacio Real de Madrid, "Polonia, tesoros y colecciones artísticas (3 de junio 4 septiembre 2011)

Este retrato de mujer joven aporta la singular particularidad, casi vanguardista ya en el barroco, de que la modelo pintada se sale del marco que la encuadra, su manos sobresalen y se apoyan en él, un procedimiento que contribuye a darle relieve a la figura y opera a modo de trampantojo que atrae la atención del espectador.

La estética barroca busca la comunicación directa con el público, incluyéndolo a ser posible dentro de la obra. De ahí la visión frontal, franca y directa, dirigida al espectador que de mirar pasa a ser mirado por la modelo.

Esta, en su apacible y reposada serenidad muestra su cándida belleza desde una profundidad algo ensimismada y autoconsciente, como si se estuviera mirando en un espejo largo rato.

La atmósfera algo oscura del cuadro contribuye a esa introspección, el paisaje urbano de fondo aparece casi desdibujado e invisible. La iluminación lateral, que viene de fuera del cuadro, no de su interior, contribuye a este relieve de la figura y sobre todo de sus manos, la derecha un tanto cauta, la izquierda confiadamente asentada en el marco que le sirve de apoyo.

El vestido festivo, de terciopelo rojo le da densidad a la figura, y de este sobresale una cara sencilla y cercana. El ancho y oscuro tocado permite enmarcar mejor el rostro, ocultando algo la frente.

La figura se asoma al exterior de sí misma desde su propia intimidad tímida y confiada. El marco ya no encierra el cuadro, es en cambio como una ventana abierta al exterior.  

08-06-2011

Textos perdidos

img246 copia.jpg

Estos textos póstumos de Wobert Walser, fragmentarios y diversos, son un intento de compensar la pérdida de novelas y artículos cuyo rastro no ha dejado huellas.

El escritor modesto y meticuloso que fue, prefirió siempre pasar desapercibido, pues sus grandes dotes de observación del mundo y de las personas generalmente lo intimidaban.

Hay en sus escritos un gusto por la precisión y la humildad, un contentarse en todo y por todo, pues para él la vida no necesitaba más argumento para ser honrada y apreciada, y la felicidad estaba más en lo que se dejaba, en la renuncia, que en la posesión y el deseo.

La amabilidad exquisita de sus poemas y de sus prosas parece contentarse a sí misma, no busca halagar a nadie, ni hacer ninguna concesión que no sea en nombre del rigor y la galantería.

07-06-2011

Retrato renacentista

1307024700_extras_albumes_0[1].jpg 

Leonardo da Vinci, La dama del armiño, Palacio Real de Madrid, "Polonia, tesoros y colecciones artísticas (3 de junio 4 septiembre 2011)

Uno de los pocos retratos de mujer conservados de Leonardo da Vinci. Como podemos apreciar este género pictórico ha alcanzado plenamente su madurez en la obra del artista, como representación de una persona individual y concreta, con su propia psicología, fuera de la amplia imaginería de figuras religiosas medievales.

La obra, un cuadro de proporciones ajustadas al tamaño de la modelo, desarrolla el retrato de una joven, históricamente identificada, que tiene 17 años. A pesar de todos los efectos de la composición y de la postura girada hacia la izquierda, tal vez para mostrarnos su mejor perfil, lo que sobresale ante todo es la exquisita sutileza de la imagen, pintada al óleo sobre tabla, y la mirada intensa, viva, profunda y confiada en sí misma. Podríamos decir que es la actitud de una mujer plenamente consciente y segura de su belleza.

En el cuadro, la presencia del armiño, sostenido por su mano izquierda y cuya mano derecha casi acaricia, mostrando a la vez su textura refinada y llena de ternura, es lo que le da a la obra un efecto de sorpresa y lo que subyuga al espectador, que ha visto ya muchas madonnas sosteniendo a infantes, pero muy pocos o ningún retrato de una mujer con un animal en sus brazos.

Ahora no, ahora es un animal blanco, que mira en la misma dirección y con la misma intensidad que su dueña. Un animal noble y extraño, de facciones agresivas y pezuñas, que muestran la imagen de un poder con una fiereza contenida.

Es como si la mujer presa del dragón, tan frecuente en la iconografía bajomedieval, se hubiera transfigurado ahora en este cuadro, en el que la dama ha conseguido domesticar y amansar la agresividad animal.

Pero es también el retrato de una beldad, que viste a la moda de la asristocracia renacentista de los ricos y poderosos señores adinerados, y cuyas cejas y pestañas están afeitadas, subrayando así la limpieza y lozanía del rostro, cuyo cabello está recogido con un velo transparente que lo aplasta sobre el craneo y da a la cabeza un relieve rotundo.

La blanca tez, el alto cuello iluminado, quedan subrayados por el collar de color azabache, acusando más el contraste entre la blancura y el negro. Es el mismo efecto que consigue la fina cinta negra que ciñe la frente, acortando la longitud de un rostro alargado, con una fina nariz aguileña.

La inmovibilidad de la figura humana cobra dinamismo por la postura del armiño que suponemos moviéndose a cada poco sobre el pecho de la joven dama, mientras su mano lo acaricia y lo aquieta.

Hay una cierta tensión en la figura del cuerpo, algo forzada y hierática, pero esa tensión se descarga con la presencia real y a la vez simbólica del animal.

Los animales de la heráldica han pasado a ser ahora animales domesticados por unas costumbres exquisitas y refinadas, mostrando que el ser humano es el centro natural y armonioso de la creación. La medida de todas las cosas.    

06-06-2011

Los códigos de la ficción

img244 copia.jpg

Los medios narrativos, el cine y la novela, compiten, dialogan, se remiten, utilizan procedimientos comunes y otros irreductiblemente propios.

Para un autor, como Paul Auster, aficionado al cine, que ha hecho películas, guiones, y ha llevado al cine algunas de sus novelas, nada más natural que escribir una novela en la que se investigue sobre la vida de un cineasta del cine mudo, desaparecido, cuya enigmática vida y dispersa obra están reclamando una investigación casi policiaca.

Y así se va construyendo la novela, mientras que el propio personaje, biógrafo y aficionado al cine de su personaje, va introduciéndose en los aspectos ignorados, e inconfesables de su mundo, siendo testigo presencial y viviendo el riesgo de adentrarse en un universo aparentemente ficcional, pero que tiene algo o mucho de verdad.

De este modo, los dos códigos de la ficción narrativa, el cinematográfico y el literario se van entrelazando, y en algunas partes la novela se convierte en guión cinematográfico o va describiendo escena a escena un filme. La intertextualidad llega a rozar los límites de una escritura multicódigo.

↓ 05-2011