TEXTOS | 05-2008 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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11-05-2008

Palimpsesto inaugural

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Siempre es grato asistir al discurso inaugural de un poeta que lanza su palabra al ruedo de la edición pública. Este es el caso del poemario de Pedro López Ávila, Amanecer en la palabra, Salobreña, 2008, con ilustraciones en portada e interiores del pintor Galán Polaino.

De nuevo la palabra es protagonista del texto, la palabra poética, que en este caso consiste en un monólogo ensimismado con el pensamiento y con el sentimiento. Un monólogo que contiene muchos ecos de vivencias y también de lecturas que se asoman como hipotexto creativo.

A veces toda la experiencia de una vida se puede resolver en signos, trazados en el espejo del lenguaje, y trenzados también sobre imágenes, como la que podemos contemplar en la portada del libro: el retrato expresionista de Una gitana, pintado por Galán Polaino. Este texto visual da lugar a una contraparte verbal en el libro de López Ávila. La mirada atenta recorre en los versos la superficie del cuadro, tantas veces visto y admirado.

La "palabra en el tiempo" se hace espacio en la línea del verso, escindiendo sentidos, creando la significancia que va desde el genotexto de la idea al fenotexto de la obra. Ese tiempo que es siempre presente, un presente eterno, que constituye la herida abierta de la existencia cotidiana, en la obra de Pedro López.

Ese tiempo siempre presente, la temporalidad del ser, es el centro de gravedad de muchos poemas de este libro, un "centro sin espacio", un misterio.

El espacio de la mirada se resuelve en palabras ("mis ojos son palabras / que palpitan en la pupila") ante otros ojos que nos miran, y que comunican su opacidad desde la lucidez.

Son muchos los temas que desgrana esta obra, como un juego en la soledad que anhela sobrevivir en la palabra. Un mundo de sentimiento y de pensamiento que sabe que no puede ser ajeno a la retórica, pero que acepta el reto de la sinceridad.

↓ 04-2008