TEXTOS

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sunday, February 7

La novela del blogger

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Friday, February 5

La narración de la subjetividad

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Esta extensa novela, la última entrega literaria de Muñoz Molina, una obra de casi 1000 páginas, consiste en un largo monólogo interior narrado. Un narrador minucioso, obsesionado por dar cuenta con precisión de las sensaciones, sentimientos y recuerdos de su personaje, un arquitecto que huye de la guerra civil y busca encontrarse con su amante en Nueva York.

Esta intimidad del personaje, a través del cual se focaliza toda la historia, sirve para reconstruir el ambiente y las circunstancias que acompañaron la guerra, esa noche de los tiempos, en la que el individuo quedaba anulado por los intereses del poder y su violencia.

Por otra parte es una novela de viaje, que empieza en la estación de Pensilvania, destino final del exiliado, pero que reitera mucho los pasajes de un viaje prolongado por diversos escenarios. El viaje es la experiencia de la mayor intimidad con uno mismo, sobre todo cuando el viajero viaja solo, como el viajero de La Modificación de Michel Butor. Y estos recuerdos son el material literario de un narrador omnisciente que escucha atentamente y relata este monólogo interior. 

De esta forma la novela es la historia poética de una sensibilidad personal, herida y maltratada por el ambiente, pero que trata de sobreponerse y mantenerse entera, a pesar de todo.

La narración es en gran parte descriptiva, con abundantes series de adjetivos que quiere dejar muy enfatizado el matiz destacado en cada momento. Ello da al texto una morosidad proustiana y constituye una prueba de paciencia, o de deleite, para el lector modelo de esta espesa historia, en la que lo subjetivo se va entretejiendo desde dentro, con lo histórico y social, entendido desde la denuncia de una conciencia ilustrada. Esta noche de los tiempos tiene, al parecer, su día de luz en el presente de un narrador que no se muestra nunca.  

Thursday, February 4

Los invisibles del texto

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La última novela de Paul Auster Invisible (2009), recientemente traducida al español, reconstruye unas circunstancias trágicas conservadas en la memoria de uno de los personajes, que revela de forma póstuma.

Así el texto invisible de la memoria se hace discurso sobre la urdimbre del lenguaje, y se han trazando los ejes enunciativos, la deixis temporal y espacial que acoge las relaciones entre los personajes y sus circunstancias vividas en común.

Un narrador omnisciente, también invisible, mueve los hilos argumentales y permite al lector caer en la sensación de que es la historia la que se hace relato, dimanando de sí misma. Se alternan sutilmente los tiempos narrativos con el diálogo autónomo de los personajes, la mayor mímesis narrativa, y el presente histórico nos sitúa en el ahora del acontecimiento.

Y así en esta historia hay varias invisibilidades, lo que no se puede ni quiere reconocer del pasado, un crimen horrendo, lo que no se puede demostrar pero actúa como una evidencia, la asunción en el texto de la historia que el propio relato fabrica, haciéndonos caer en la ilusión de un mundo posible que está instalado sobre el mundo fáctico, en las ciudades de Nueva York y París.   

De todo ello, lo único visible de veras es la superficie del enunciado agrupado en cuatro partes, en cuatro estratos narrativos, y sobre esa visibilidad lingüística se establecen todas las articulaciones invisibles del mundo narrativo, el verdadero efecto invisible de la novela, de toda novela. 

Como sugiere la ilustración de la portada, lo invisible no es lo que no se puede ver, sino lo que no se quiere ver.  

Saturday, January 30

El guardian de las palabras

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Ha salido del escenario de la vida una de las personas que más incómodas se sentían en él, al menos a través de la presencia mediática, tan ilusionista y paranoica.

James David Salinger seguirá siendo molestado en su intimidad, tal vez ahora más que nunca, cuando ya la existencia ha perdido el guardian de las palabras.

Su negativa a publicar lo que escribía, no a escribir, sin duda, es toda una demostración de la capacidad del silencio para hablar, el sonido del silencio siempre tiene un mensaje más poderoso e interesante que cualquier violación de su norma.

Salinger había descubierto que una obra sola, unas pocas obras, tienen un potencial de significación mucho mayor que una colección que pretenda representar la comedia humana. Y explotó este procedimiento hasta el límite.

Su negativa a publicar no sabemos si era un desprecio al público lector o un respeto hacia su sabiduría, evitándole tener que leer más de lo mismo o las variaciones sobre un mismo tema.

El mensaje de la contención y del silencio, tan evidente en el zen, una de sus referencias más importantes, fue su gran mensaje, que todavía no hemos sabido entender.

Desde este silencio póstumo quizás podamos empezar a comprender el koan que fue su existencia, y en ese caso sepamos apreciar el sonido de la palmada de una sola mano. Â