TEXTOS

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Wednesday, March 10

Transtextualidades alternativas

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Esta obra, publicada recientemente en Buenos Aires (2010), es un ejemplo de texto revelador, revelado y relevante.

La impronta circular y radial del sello que aparece en su portada contiene las connotaciones propias de un mandala.

Su título, Psicología transpersonal, nos sitúa en un plano de unicidad transpsicológica que puede entroncar fácilmente con el acceso a las zonas del inconsciente colectivo.

Su enigmática autora, Sili-Nur, evoca por su nombre unas vibraciones arcanas. La editorial, Agguniom, es atípica en el mundo de los libros.

Tantas novedades en un libro de apariencia modesta y sobria podría incitar a la lectura, a un lector modelo, curioso de lo esotérico, o al rechazo de una mente racionalista.

Soportamos lo maravilloso en formato de ficción literaria, pero nos resistimos a aceptar lo maravilloso dentro de un realismo instalado en el consenso.

Mensajes de mundos posibles como si fueran reales…, lo real maravilloso siempre acaba superando a la fantasía, siendo la literatura fantástica una de sus versiones más moderadas.

Wednesday, February 17

El texto ingenioso

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Lo más apropiado y tal vez exigible sería que un ensayo sobre el ingenio fuera ingenioso. La obra de José Antonio Marina lo es, sin exceso, y sobre todo es un trabajo muy informado sobre los temas y las tendencias actuales.

Cuando la verdad es algo casi inasequible, y que ya nadie parece plantearse como adquisión o como meta, en todo caso solo el conocimiento parcial de algo, el ingenio parece ese juego de salón que ameniza la aridez del intelecto.

La filosofía posmoderna tampoco se plantea el ingenio, sino más bien la paradoja, el contraste, la denuncia, que muchas veces tienen un corto recorrido. Por eso, el valor de verdad más prestigiado hoy es la originalidad ingeniosa.

El ensayo se completa con un estudio del campo léxico del ingenio en español, lengua que ha encarecido el ingenio como arte (Gracián) y que encabeza la obra más estimada de nuestra literatura con un adjetivo de esta raíz "El ingenioso hidalgo …".

Si entendemos el ingenio como "una caja de trucos", como parece que es para el barroco, el ingenio es puro artificio, pirotecnica verbal. Si lo entendemos como sutiliza y novedad entonces tendrá un lucido aire de profundidad elegante.

El ingenio tiene también algo de humor a veces disolvente, y se usa como antídoto de todas las filosofías dogmáticas, voltarianamente, desde la Ilustración, que sin embargo parece ya obsesiva para los pensadores de la insoportable levedad del ser.   

Agradecemos a su autor este deleite de referencias múltiples contadas sin la pretensión de un manual sesudo y compendioso. Frente a una realidad miedosa y aburrida bien vale un divertimento ingenioso.

Monday, February 15

El texto del mito

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La reciente desaparición de Claude Lévi-Strauss, el creador de la antropología estructural, ha permitido realizar un recuento del conjunto de su obra, que ha ocupado todo el siglo XX.

Su perspectiva para estudiar los hechos humanos consistía en una mirada lejana que buscaba encontrar los invariantes del fenómeno humano, a medio camino entre la naturaleza y la sociedad.

Estos invariantes se pueden rastrear tras la variedad de los mitos, las formas en la mesa, los sistemas de parentesco, las costumbres culinarias, el arte o los adornos de las tribus del Amazonas que Lévi-Strauss conocía de forma directa.

Para ello encontró un metódo inapreciable, el estructuralismo, importado de la lingüística, que privilegia más las relaciones entre los elementos que los elementos mismos.

Tambien reconoce la influencia de la obra de Freud y su capacidad para interpretar mitos clásicos y relacionarlos con el contenido de los sueños. Así aprende que el mito no contine un valor simbólico universal, sino contextual.

También reconoce la ascendencia de Marx sobre su obra, sobre todo en la relación que hace Marx entre modo de producción y construcción social.

Pero sus fundamentos originales están en la obra de Rousseau, que proponía estudiar el hombre en contacto con la naturaleza, como un puente entre esta y la cultura. Su mirada lejana la aprendió leyendo a este filósofo de la Ilustración.

La obra de Lévi-Strauss no hace concesiones al presente, al brillo cultural del instante, porque ha aprendido a reconocer en los mitos de las tribus sin escritura que hay una presencia humana frágil y sujeta a una historia que desborda la inquietud de una cultura, la occidental, que está amenazando la vida del planeta y la diversidad cultural.   

Quedó tan sorprendido por la diferente acogida mutua de los conquistadores de América, hostiles a los nativos, y los brazos abiertos con que estos los acogieron, como por el presente en el que vivía. Al final de su vida el mundo le parecía inconcebible, tan complejo e incomprensible que desbordaba todo lo conocido por la antropología y por la historia.

Sunday, February 7

La novela del blogger

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Bartleby, personaje de Melville en su novela Bartleby el escribiente, sigue dando juego a la escritura, y sirviendo de pretexto para contar una historia en la que un personaje renuncia a escribir y a publicar.    

Es el caso de Arnold, el protagonista de esta novela, que apenas ha redactado de forma aleatoria y por azar diez páginas en su web. Ensimismado en una ciudad como París, escenario de todas sus nostalgias, prefiere cultivar el anonimato y su natural inclinación a la pereza.   

A esta vigencia del tema de Bartleby debe haber contribuido, sin duda, la obra de Enrique Vila-Matas Bartleby y compañía, cuyo  autor confiesa haberla escrito para evitar caer en el síndrome de la renuncia a escribir.

Esta novela se ha traducido al francés, y una y otra, la de Melville y la de Vila-Matas, aparecen citadas en la obra de Philippe Delerm, cuyo título es un homenaje a ese personaje inolvidable.

Junto al deseo de escribir, publicar, y adquirir fama, existe la oposición a hacerlo, en nombre de preservar una individualidad que se contenta consigo misma y no quiere exhibirse ante el público. Salinger ha hecho de gran parte de su vida un ejercicio de renuncia, una vez que saboreó las mieles y miserias de escribir.

Ahora Delerm encuentra en esta inclinación un motivo para escribir una obra, demostrando que el personaje no ha logrado inocularle su desidia. Sin embargo, el narrador omnisciente parece sentir esa tentación, pues entiende que la novela está acabada en el momento en que el personaje desiste de escribir y se despide de los lectores.

Este narrador se ha comportado, en cierta forma, como el escribiente de una vida que parecía necesitar de alguien que la relatara sustitutoriamente, con el mismo estilo con que el propio personaje podía haber escrito de sí mismo unos pots que el lector no disfruta, pero que se imagina a través del texto del narrador. 

Bartleby, que prefiere no escribir y que al final deja de hacerlo, sigue dando motivos para la escritura. Y es que en el texto hasta la ausencia es una marca. Y en el fondo no se puede dejar de escribir, pues hasta enunciar la renuncia es seguir escribiendo.

El blanco, el texto vacío, contiene a todos los textos posibles y agranda las posibilidades de una escritura tan tristemente limitada a decir estrictamente lo que dice. Renunciar a escribir es una huida de esta miserable condición. Renunciar a escribir es también quererse liberar de verse constreñido por lo dicho.     Â