TEXTOS | 08-2011 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 09-2011

30-08-2011

Textos testimoniales

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La prosa limpia, sencilla, austera, de Primo Levi es el mejor modo de usar la lengua para dar cuenta de lo vivido en los campos de exterminio durante la época del nazismo. Primo Levi era un científico, un químico, que de no haber sido por su experiencia de judio deportado a Auscwhitz no habría escrito nunca, como él confiesa.   

Sus obras dan cuenta del proceso de degradación de la condición humana a que eran sometidos los prisioneros, sus condiciones de vida extremas y la certeza de que allí solo se salía por la chimenea. El afán de supervivencia del hombre acaba haciendo que sus instintos predominen por encima de toda consideración y volvamos a estadios primitivos de existencia.

Para los escasos superviventes retornar a su condición humana, superar la vergüenza a que habían sido sometidos, resultaba un reto no menor que el de la propia supervivencia. Después de los campos de trabajo llegó la odisea de los campos de refugiados, la enfermedad y el lento y penoso camino de vuelta hacia el sur, a veces en calidad de mendigos viadantes. A la volver a casa, después de 36 días de viaje nadie lo esperaba y les costó trabajo reconocerlo.  

Pero tras la liberación quedan los sueños en los que dentro de un sueño apacible todo se desmorana y se retorna inexorablemente a la pesadilla vivida, que permanece en la memoria como si todo lo demás hubiera sido una fantasía.

Para los supervivientes afortunados hay, además, una obligación moral, impedir el olvido o la ignorancia de lo ocurrido, mantener el testimonio, a expensas del afán de ocultación que los propios alemanes empezaron a tejer en los últimos meses del nazismo, destruyendo los hornos crematorios y los archivos de los prisioneros.

Este necesidad y obligación de mantener el recuerdo y la verdad de los hechos es, en cambio, un nuevo dolor para los propios supervivientes, cuya vida está marcada para siempre por tan siniestra experiencia.

Lo más sorprendente de todo esto, como reconoce Primo Levi, es que sus guardianes sádicos estaban hechos de la misma pasta que todos los seres humanos, no eran peores, pero sí habían sido deseducados por un sistema perverso y que el país había aceptado por ceguera, por orgullo o por conveniencia someterse a un orden fanático. Lo más terrible de todo es que ninguno estamos a salvo de ser víctimas ni verdugos y que solo la lucidez y la vigilancia crítica nos pueden librar de ello.   

De todo ello nos redime la serenidad de su prosa, que no se perturba nunca por el calibre de los acontecimientos, discurre siempre humilde y objetiva, anotando las circunstancias con rigor y haciendo reflexiones objetivas, como las de un químico que describe en su cuaderno el proceso y los resultados de las reacciones experimentadas. Y es que solo la comprensión puede transmutar todo dolor.

Textos viajeros

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Esta obra de Claudio Magris es un libro de viajes y además un ensayo sobre el viaje como itinerario de la vida, que trasladado al texto se convierte en escritura, explicación, anécdota reveladora, discifrado de un estereotipo o motivo para indagar en la verosimilitud de lo externo.

Para Magris viajar es un reconocimiento de la diversidad, de la alteridad de los seres, del diálogo de la culturas con su exclusiones históricas o sus encrucijadas y encuentros.

A través de su libro entendemos mucho más la variedad del fenómeno humano, repetitivo y diferente, ajeno a la monotonía de lo uniforme.

Y el viaje, el paisaje natural, cultural o social lo explica siempre a partir del libro, de la literatura como código que cifra la diferencia y permite analizarla, disfrutarla y comprenderla más y mejor.

Viajar es en cierto modo perderse, perder la identidad, y dar espacio a la alteridad, a lo ajeno, a lo diferente, un ejercicio de recorrer de otra manera el viaje de la vida, arriesgarse a ser el otro.  

24-08-2011

Lexemas americanos

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AALE (Asociación de Academias de la Lengua Española), Diccionario de americanismos, Santillana, Perú, 2010

Se trata de un diccionario dialectal del español de América, no es normativo, sino descriptivo, y recoge el léxico usual y actual que los hablantes americanos de español utilizan de forma diferencial. Su base son los 28.000 americanismos del DRAE y la contribución de los 150 diccionarios de americanismos existentes.

La organización léxica de sus lemas es admirable, y su redacción obedece al trabajo conjunto los académicos de todas las academias de la lengua y a un equipo de técnicos colaboradores.

Por tanto es una obra muy útil para que el usuario conozca el valor semántico de palabras y expresiones, su origen etimológico y sus diferentes acepciones agrupadas por países.

En este sentido supera a cualquier diccionario de americanismos anterior, por su mayor amplitud y precisión, y constituye un trabajo de lexicografía admirable, al que tal vez solo se puede objetar el cuerpo de letra tan pequeño utilizado en su impresión, que lo hará de difícil consulta para algunos.

Está claro que en su confección han jugado un papel fundamental las herramientas informáticas empleadas, que han agilizado enormemente un trabajo que de otra forma hubiera durado mucho más tiempo.

Texturas de amor

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Ibn Hazm de Córdoba, El collar de la paloma, Versión de Emilio García Gómez

Conmueve releer esta risala arabigoandaluza sobre los síntomas, circunstancias, sentimientos, emociones, contradicciones y expresiones relacionadas con el amor.

Son fragmentos medievales de un discurso amoroso que no trata de decirlo todo sobre un tema inagotable y que sin embargo se explaya ampliamente en muchos de los juegos textuales que permite.

Y lo hace en la inscripción de su lengua y cultura, que sin embargo es traducible y comprensible para otras muchas.

Tal vez porque esos síntomas y circunstancias no queden determinadas solo por su origen, sino que respondan también a universales psicológicos y antropológicos que hacen legible y actual, intemporal, buena parte del contenido de esta obra.

Un ensayo poético que, por otra parte, entra en diálogo transcultural y transtextual con otras obras el Ars amandi de Ovidio, el tratado De Amore de Andreas Capellanus,  el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita o La cárcel de amor de Diego de San Pedro, por citar solamente algunas muestras de la textualidad amorosa.

De ahí podríamos remitirnos a Stendhal, Ortega y Gasset o al propio Roland Barthes, advirtiendo cuán escasos nos habremos quedado en las citas legibles o escribibles de un discurso siempre inacabado e inconcluso por la naturaleza de su tema.

23-08-2011

Texto patológico

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Revisión de la obra de Ganivet, de su personalidad y de su posición histórica, en relación los escritores de la llamada generación del 98.

La obra ahonda sobre todo en la compleja personalidad del autor y en su suicidio, tratando de esclarecer algunas conjeturas sobre su síndrome bipolar o sobre su aceptación del sexo.

Esta investigación utiliza el material de sus obras como fuente de datos para trazar un esquema psicológico de Ganivet y establecer unas presuntas patologías de tipo psicológico.

Vistas desde esta perspectiva, la literatura se podría explicar a partir del desequilibrio de sus autores. En este caso también se podría llegar a la conclusión de que sin estos desequilibrios no hubiera habido literatura o esta no sería como es.

Y por otra parte, ¿quién está equilibrado del todo y ajeno a las circunstancias de su propia personalidad?

Considerar la creación literaria como un síntoma no cabe duda que le puede ser de gran utilidad al psicoanálisis, pero aporta bastante poco a la crítica literaria.

La presunta "distorsión" puede ser más bien una contorsión del discurso que trata de explicar de esta forma la creación literaria. Y podría crear en los lectores una cierta confusión sobre el texto en subjuntivo, o la sensación de que hay una explicación definitiva y plausible para los textos plurisemánticos. Las explicaciones reducionistas acaban empobreciéndolo todo. 

En todo caso, el trabajo puede ser útil para conocer mejor al autor, y para reconocer también los discursos que tratan de controlar su producción y dar una explicación definitiva de ella.

Afortunadamente sabemos, por la historia de la crítica, que ninguna explicación ha tenido la fortuna de considerarse la última palabra sobre el autor y su obra. Pues en todo caso, la última palabra siempre vuelve a tenerla el texto mismo que engendró esas lecturas.    

17-08-2011

Literatura del pobre

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Esta es la primera novela, en parte basada en las propias experiencias, del joven George Orwell, cuando todavía estaba en su fase de aprendizaje literario y vital.

Podríamos considerarla, él mismo afirma así lo afirma al final, como perteneciente a la literatura de viajes. A un doble viaje, a otro país (Francia) y a otra clase social (la de los bajos fondos de los vagabundos y empleados de ínfima categoría, los plongeurs, lavaplatos, de los restaurantes y hoteles del París de entonces).

Orwell quiso vivir la experiencia de ser un vagabundo y experimentar este tipo de vida, ello le permitió ampliar su experiencia y ver el mundo desde abajo, desde la más estricta pobreza, el hambre, toda clase de incomodidades y la humillación.

De esta forma cambia su visión de los marginados sociales, y comprende que han caído en la marginación por el desempleo y la falta de medios para vivir. Casi todos son varones, no son delicuentes, propiamente dichos, sino pobres en el más estricto sentido, desempeados o despedidos de sus trabajos.

Las descripciones de este estado social sirven para comparar las afinidades y diferencias de esta condición en el París y Londres de la primera mitad del siglo XX, tras la primera gran guerra y los años de la depresión.

Esta visión le sirvió muy mucho para afinzarse en sus ideas anarquistas y en su visión de una sociedad digirida y totalitaria, presentada en sus utopías negativas, ya presentidas en el sistema de protección y degradación de los vagabundos existente en Inglaterra.

Su estilo sencillo, directo, descriptivo, sincero y la ingenuidad con la que se enfrenta a los males sociales nos dan una idea de la enorme humanidad y alcance de la obra de George Orwell, ya desde sus comienzos.

Este literatura del pobre no es la del pícaro barroco, ladrón y estafador, que cae en el cinismo, es la literatura de un pobre harapiento en la sociedad industrial y capitalista, donde la pobreza es explicada por el desamparo del dinero, la única auténtica divinidad reconocida en ella.   

08-08-2011

Poética del instante

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Al igual que el Impresionismo pictórico o musical, la poética del instante, que la poesía de Juan Ramón Jiménez elabora en esta obra, con percepciones estéticas de Poema y Mar (1916), constituye la versión occidental de la filosofía sánscrita de la consciencia presente, en el aquí y ahora. No en vano la obra va encabezada por una cita de un texto hindú.

Desde su circunstancia vital de poeta recién casado que hace un viaje a América en barco, el recorrido es hasta su propia esencia, a la Nada, al Ser que lo habita y lo sostiene. Y así el mar es la imagen de lo intemporal y ocasional al mismo tiempo, y el barco un pesado metal que impide el nacimiento de Venus de la espuma de las olas.

Sus impresiones de Nueva York le permiten crear prosas cubistas irrepetibles, sus textos más vanguardistas están en esta obra y nacen de la intución pura, sin tomar otra referencia que no sea el manifiesto de la presencia y de la consciencia.

Para Juan Ramón Jiménez la experiencia personal es un salir de la eternidad de su pensamiento y volver a ella renovado y a veces perturbado por la opacidad del instante.

Así, a su vuelta de América, a la que regresará más adelante definitivamente, declara:  

Vuelvo una vez y otra del mundo,

mi pensamiento cada vez más rico

de almas de años muertos,

de renovado espíritu.

SEMPER (24 de junio, de Sevilla a Moguer)

06-08-2011

Textos interdimensionales

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Estas siete historias de fantasmas fueron publicadas en los periódicos indios del siglo XIX. Están basadas muchas de ellas en relatos tradicionales de la literatura India, donde las relaciones entre vivos y difuntos se consideraban algo frecuente y casi cotidiano.

Esta tradición nutrió la inspiración de los relatos de fantasmas ingleses, que encontraron en ella elementos sugerentes para crear una atmósfera de misterio e incluso de terror en el relato.

Sin embargo, han permanecido inéditos y no se han traducido al francés hasta hace poco. En las leyendas románticas hay historias parecidas, y en general en el cuentro tradicional de muchas culturas.

Aunque estos relatos están adornados por todos los elementos decorativos y sociales de la cultura india, en los que destaca sobre todo las relaciones entre hombre y mujeres, el apego a las riquezas materiales y el crimen como forma de transgresión de un orden establecido.

El texto o la vida

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Con ocasión de la muerte de Jorge Semprun se ha reimpreso en Francia esta obra maestra del autor hispano-francés. Su experiencia de vida y muerte en el campo de concentración de Buchenwald, deportado por su militancia en la resistencia, tras un largo viaje, es contada de forma fragmentaria, episódica, obsesiva, y pensada a partir de las lecturas de un estudiante de filosofía de 20 años. Es la experiencia del mal absoluto que no le resulta fácil olvidar.

No es un simple libro de memorias ni una novela lineal, sino una obra de arte en la que hay tanto de relato como de ensayo, a veces poético y otras filosófico.

Fue escrita medio siglo después de los acontecimientos vividos, que siguen presentes en su memoria de una manera impactante. Un intento de exorcizar la muerte por medio de la escritura, intento fallido pues la escritura opera como un despertar de unos recuerdos que ni se olvidan ni dejan de pesar en su vida.

En todas estas reflexiones está presente siempre el hecho de que Buchenwald estaba muy cerca del Weimar ilustrado de Goethe. La lectura de esta obra nos permite enfrentarnos con los dilemas existenciales, filosóficos y sociales del siglo XX, y acompañar a su protagonista en su agónico intento de liberar sus pesadillas. Una experiencia inolvidable.

05-08-2011

Pensar el texto

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Obra lúcida, muy bien informada de todas las corrientes críticas y teóricas sobre la literatura, tanto las clásicas como las más recientes, y que las maneja para dar cuenta de como han explicados los 7 conceptos básicos del quehacer literario: literatura, autor, mundo, lector, estilo, historia y valor.

Sin perder teorías, pero tampoco el sentido común, acaba reconociendo que la teoría y crítica literaria se ha convertido en un género literario más, preferido por algunos, y que tratando de encerrar en un círculo de hierro un quehacer tan libre y creativo, se convierte en un arco paralizante tanto para los autores y como para los lectores, cuya mejor respuesta, la más sensata, es no hacerles demasiado caso, como no le hacemos caso a las metáforas de un poema, tomándolas en sentido literal.

Y así si la teoría dice que el autor ha muerto, seguimos leyendo biografías de autores, si la literatura no tiene nada que ver con el mundo, seguimos reconociendo las calles de la ciudad en la que transcurre la novela, si todas las interpretaciones son aceptables preferimos más unas que otras, si el canon es ilegítimo seleccionamos unas obras más que otras.

Y es que cuando la teoría y la crítica quieren controlar el texto literario, decir la última palabra sobre él, es cuando más metafóricas y literarias se vuelven sus propuestas.

Así, pensar el texto, no es sopesarlo, controlarlo, dirigirlo, sino dejarlo en libertad, en libertad sobre todo del quehacer teórico o ideológico. Pensar el texto es fluir con él. Conjurar el demonio de la teoría es mirarlo con una sonrisa de inteligencia.

Textos incombustibles

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Si el texto es incombustible -se puede salvar y transmitir a través de la memoria oral-, el libro es un objeto frágil, fácilmente combustible, y este ha sido muchas veces su destino, debido a la casualidad o al fanatismo de los que creen en el libro y en su poder.

George Steiner repasa en las tres conferencias recogidas en este volumen las epifanías más notorias de los bibliófilos y bibliofobos a lo largo de la historia. Las culturas del libro, tradiciones escriturarias religiosas y sus códigos de conducta al mismo tiempo, han privilegiado un libro, o un conjunto de ellos, como la expresión de la excelencia, de la palabra, del logos y han desprecido los otros libros, cuando no los han destruido.

Las culturas más experimentadas, que han acumulado muchos libros y en los que estos circulan con facilidad se vuelven más permisivas sobre su uso, incluso abuso.

No cabe duda que el contenido de los libros, más que su continente propiamente dicho, constituye una expresión no del todo inocente e inocua, que muchas veces pone a prueba la tolerancia y la capacidad de comprensión y aceptación del otro.

Tal vez el libro sea un fenómeno ocasional y efímero en la historia de la humanidad, en todo caso mucho más estable o consistente parece el texto, fijado o no, como mecanismo productor de sentido.

La textualidad creadora es más valiosa que la textualidad fijada y seriada, pero ambas coexisten todavía y en cierto modo se necesitan mutuamente.

No caigamos en la tentación de pretender eliminar el libro en nombre del texto, ni de pretender que el texto sin libro que lo asista es algo evanescente o inexistente. En todo caso, los que queman los libros, en nombre de lo que sea, están destruyendo también su propia capacidad creadora, por falta de confianza en ella.    

Hoy en día se queman pocos libros, pero se destruyen muchos más, muchos de los que no se llegan a vender, para así reciclarlos en su soporte. Es cierto que los libros se pueden reciclar, su soporte al menos, en cambio, los textos siempre se están recreando.

↓ 07-2011