TEXTOS | 03-2008 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 04-2008

26-03-2008

Un Pensador en el ágora

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La reciente exposición de algunas esculturas de Auguste Rodin en la Plaza de las Batallas de Granada ha consagrado la famosa obra de El Pensador como una manifestación filosófica abierta en el espacio del ágora ciudadana.

Nada más apropiado que esta escultura para amueblar la ciudad con uno de los símbolos artísticos más notables y reconocidos del siglo XX. El musculoso y desnudo Pensador muestra su cuerpo y su cabeza en una actitud meditativa, reflexiva, invitando a los urbanicolas a hacer lo propio, a interrogarse sobre el estado de la vida y de las cosas del mundo circundante.

Con un gesto característico de superhombre nietzscheano apoya la cerviz sobre sus robustas manos para sustentar su tensa reflexión en una postura sostenible. Este meditador adopta una pose de filósofo occidental, diferente de las clásicas posturas erguidas de los meditadores de Oriente. Y es que parece dispuesto a la acción, una vez que haya resuelto su enigma, que haya hecho patente la solución del enigma de su existencia.

Un magnífico texto abierto a la intuición de un lector sagaz, hermeneuta y cronopio a la vez. Un espectáculo dado al a veces irreflexivo flaneur aburrido de una ciudad de provincias. El pedestal de la escultura ha elevado su gesto a categoría. No podemos enfrentarnos a él en un diálogo próximo y cercano, sino que lo contemplamos elevado a la categoría de maestro del pensamiento.

Él encaramado en su base está "más allá del bien y del mal", elaborando sus "consideraciones intempestivas", dialogando consigo mismo como Zarathustra, tal vez piensa que lo nuestro es "humano, demasiado humano", que nuestra tragedia tiene un origen, y que nuestra ilusión no tiene demasiado porvenir.

↓ 11-2007