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Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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13-12-2010

Homenaje a Dumas y Sue

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La última novela de Umberto Eco El cementerio de Praga (2010), es un homenaje y una advertencia. Como homonaje se inspira en el folletín decimonónico de Dumas y Sue, poblado por personajes dualistas, en el que los malos son poderosos absolutamente perversos que abusan sin cuento del pueblo ingenuo y empobrecido.

Estos elementos se dan en la novela, el narrador protagonista, Simone Simonini es un personaje completamente siniestro y sin escrúpulos, dispuesto a venderse al mejor postor. Una personalidad dividida con dos caras, una de notario y otra de abate, pero ambas imbuidas de las mismas ideas, el pensamiento reaccionario del abate Barruel.

Los demás personajes son históricos, al igual que los acontecimientos en cuyo fondo se inscriben. Con ello Eco hace un alarde erudito de conocimientos de personajes de primera, segunda y tercera fila que muy pocos conocen.

Por ejemplo, aparece Freud como discípulo de Charcot en París, presenta a algunos destacados esoteristas del siglo XIX. Es lo que tiene la novela de investigación histórica, y con ello de documento veraz de las intrigas y manipulaciones de la segunda mitad del siglo XX, en determinados círculos: Garibaldi, La Comuna, el affaire Dreyfus, los Protocolos.

Por otra parte, la novela es una advertencia sobre las diversas formas de concebir y presentar la manipulacion universal de oscuros poderes ocultos, que serían los que manejan los hilos de la historia.

Ha habido muchas formas de presentar la idea del complot universal. Unas de ellas es la que acoge la novela, la que atribuye al pueblo judio asechanzas sin límites para apoderarse de bienes y consciencias.

Desgraciadamente la supuesta conscpiración judaica ha tenido sus textos y sus profetas, y ha justificado el intento de exterminación del pueblo hebreo.

Ahí parece Eco jugar con fuego, los frecuentes alegatos antisemitas que los personajes de la novela (no el autor) manejan, dentro de la trama, no se corresponden a una historia real, sino inventada, no por Eco, sino por los antisemitas. Pero esto ha llevado a algunos lectores a considerar la obra como un encubierto y nuevo alegato antisemita, en cuerpo de ficción.

Precisamente esta lectura puede invertirse y mostrar lo contrario, la denuncia de una falsifación histórica que ha tenido consecuencias trágicas.

Eco le deja a los lectores la interpretación de la obra, y desde luego cada cual se entiende con ella mostrando parte de lo que la obra presenta como espejo. En todo caso, y obviando estos aspectos, la novela se deja leer como un un remake confesado de folletín decimonónico. Y eso tiene un cierto regusto para los lectores meramente semánticos.    

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