TEXTOS | 06-2004 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 07-2004

29-06-2004

Análisis de la conversación

Lichtenstein.jpg

Esta obra de Roy Lichtenstein está inspirada en las viñetas del comic y nos ofrece un primer plano de una mujer que está participando en una conversación telefónica. Su actitud y su gesto es preocupado y pensativo mientras escucha lo que le dicen. Un bocadillo nos permite conocer las palabras que está pronunciando. El dibujo subrayado con tintas planas permite apreciar la trama del papel o las marcas de la impresión vistas con aumento. De esta forma la imagen adquiere relieve de gran cartel. La inspiración del pop-art se basa en los contenidos y las formas de los medios de comunicación magnificados como motivo artístico.

Al tiempo que el arte descubre los medios de comunicación como fuente de inspiración, surge una disciplina lingüística, el análisis de la conversación. Se descubre algo tan evidente como que la conversación es el formato comunicativo cardinal de la comunicación lingüística, el lugar donde el lenguaje se somete a una dinámica de cambio y de actualización.

Pero además la conversación es también un género de comunicación oral interactiva, casi siempre presencial o a una distancia suplida por la ingeniería de las telecomunicaciones. La conversación es un género muy abierto en cuanto a contenidos, participantes, turnos de habla, cambio de turno, formulas de comienzo y de finalización, contenidos temáticos que se pueden abordar, maneras de introducir un tema nuevo o de concluirlo y de pasar a otro.

No hay apenas diferencia entre la conversación presencial y la telefónica. En esta hay una serie de índices fáticos que permiten reconocer en el hablante la persistencia del canal, y le sirven de retroalimentación. Ambos contertulios suelen gesticular y manifestar sus emociones a través del rostro, como si se estuviesen viendo, sin embargo este control visual es aparente e imaginario.

Saber participar en los procesos conversacionales (conversación espontánea, tertulia, diálogo, conversación telefónica...) supone un conocimiento idiomático, elocutivo y pragmático, que contribuye al desarrollo de habilidades sociales, autoestima, expresión de sentimientos y emociones, intercambio de ritos y fórmulas consensuales, etc.

Hemos aprendido a reconocer en la conversación uno de los aspectos más vivos y flexibles del uso del lenguaje, que ha permitido desarrollar la prometida lingüística del habla, del uso, de la comunicación.

28-06-2004

Niveles textuales

four_reg_sol.gif

Este grabado de Escher Cuatro sólidos platónicos integra diferentes estructuras geométricas regulares a partir del cubo. La integración se va haciendo según niveles de complejidad, desde el más sencillo al más complejo. Puede entenderse como la integración de diferentes dimensiones que ocupan un mismo espacio sin interferirse, aunque tengan puntos de contacto.

En los textos se produce también una integración de niveles de progresiva complejidad, a partir del más sencillo, el nivel fonológico, puramente combinatorio, se articulan el nivel léxico-semántico, que proporciona contenidos molares, que se integran en unidades lineales, los sintagmas y oraciones, dentro del nivel morfosintáctico, para componer el nivel más amplio y complejo, el nivel textual y pragmático, que integra a todos los demás.

Esta progresiva integración de niveles permite una gran economía de medios, la economía lingüística, de modo que con un número pequeño de unidades fonológicas, varias docenas de fonemas, se pueden componer miles de palabras, y un número virtualmente ilimitado de oraciones y textos.

La integración de los niveles del discurso es menos regular que la de los sólidos platónicos, pero no menos útil para la comunicación lingüística. En todo caso los niveles de progresiva integración estructural los encontramos también en la naturaleza y en el cosmos: partículas, átomos, moléculas, seres unicelulares y pluricelulares, etc. Un orden ascendente de progresiva complejidad permite componer discurso variados y múltiples.

25-06-2004

Inventio

El profeta.jpg

Este cuadro de G. De Chirico El profeta nos muestra muchos de los elementos simbólicos de su pintura metafísica. Los espacios públicos, la sombra de la estatua, la arquitectura monumental, la iluminación lateral. Este ofrece además esa especie de figurín sin manos y sin rostro, el "profeta", que parece contemplar un diseño en perspectiva.

Ya la retórica clásica había concebido el desarrollo del discurso a partir de una serie de fases: la búsqueda de ideas (inventio), su organización (dispositio) y su articulación (elocutio). El discurso es un proyecto antes que una realización. En su fase de genotexto, el texto en gestación, que se plasma en esquema o borrador, el discurso va adquiriendo lineamientos, perspectivas.

Los escritores le han dado mucha importancia a ideas como la inspiración, el hallazgo, el modelo. Los movimientos literarios ponen en circulación temas, motivos, formas expresivas, que están pre-ahormando el discurso. En los momentos de negación de las formas anteriores la "inventio" se convierte en una búsqueda colectiva de nuevas soluciones, hay que redefinir los temas y problemas.

A veces estos momentos de crisis son proclives a la aparición de visionarios, profetas, utopistas que sueñan una visión dogmática e integrista del mundo y la sociedad. Estos profetas han demostrado la falsedad de sus propuestas y el efecto dañino que acarrean. Este Profeta de De Chirico carece de vestibulos en su rostro, es un puro fantoche.

24-06-2004

Adecuación

cycles.gif

Este grabado de Escher Ciclos desarrolla la idea de la integración y el encaje de las formas. La figura del hombrecillo desciende por la escalera de forma singular y se inserta un mosaico donde todos los perfiles coinciden para ocupar el espacio, de tal manera que los huecos mismos que dejan configuran a su vez otras figuras del mismo perfil.

En los textos las unidades que los constituyen tienen que encajarse también entre sí, mediante procedimientos de cohesión determinados por la gramática del idioma. La cohesión a su vez se dispone según los contenidos semánticos. El juego de correspondencias entre significado y significante se va ajustando y constituye a su vez una serie de efectos de sentido, ya que la forma tiene también un significado.

Por otra parte, el discurso tiene que adecuarse además al contexto y a la situación de comunicación, y estos requisitos han contribuido a ahormar sus ajustes, que en realidad son a tres bandas: significado, significante y actuación comunicativa. Si el texto fuera un mecanismo completamente coherente, cohesionado y adecuado produciría también hoquedades entre cada plano a partir del perfil de uno de ellos componiendo un mosaico de ajustes silueteados como en el grabado de Escher.

Así el descenso del significado al significante produce una sombra que encaja con el hueco dejado al plano de la adecuación del texto a la situación sobre la que interviene. Estas simetrías tan rotundas y geométricas no se suelen producir en el lenguaje, salvo en contados casos: palíndromos, anaglifos... La poesía opera sus efectos acústicos, semánticos, morfosintácticos y pragmáticos intentando aproximaciones geométricas, sin conseguirlo del todo. Pero es en esa aproximación más bien lejana e imaginaria donde los textos literarios depuran su forma y articulan sentidos originales y sorprendentes que el lector tiene que activar y reconocer.

23-06-2004

Recurrencias textuales

Cordones.jpg

Este grabado de Escher Círculos desarrolla el tema del nudo cerrado, cuyo recorrido acaba siempre en el comienzo y vuelta a empezar. La idea de infinito en un universo cerrado supone una andadura inacabable dentro del mismo circuito, siempre necesariamente curvo y coherente.

Los textos son circuitos lineales abiertos. No obstante poseen procedimientos de cohesión que establecen recurrencias, repeticiones, recuperación de elementos, paralelismos... Por otra parte la estructura semántica (coherencia global, lineal y local, isotopías, campos semánticos) presenta una congruencia semántica en la que las partes desarrollan un todo central. De este modo el texto tiene cierto carácter unitario, holográfico, que se despliega a modo de un fractal en el que las microestructuras están reproduciendo determinados aspectos de las macroestructuras.

Sin embargo, el texto no es una estructura geométrica cerrada y absolutamente coherente, como un sólido platónico, por ejemplo, sino que contiene también dispersiones, flotaciones, sentidos opacos, etc. Pues el texto no es un mecanismo completamente explícito, sino que contiene numerosas presuposiciones (lo no dicho por consabido) y contenidos implicados (lo no dicho pero sí insinuado) que hacen de la estructura textual un mecanismo menos aprensible y más ambiguo de lo que se piensa.

Y esto convierte al lenguaje en un instrumento semiótico extraordinariamente flexible y lábil, que la literatura ha sabido explorar sacándole mucho partido a estas posibilidades, sin que desde luego el discurso las haya agotado todas. Hay siempre un resto de imprevisibilidad, de novedad y de sentido que hace del lenguaje y su uso un recurso casi inagotable, impredecible, con gran potencial creativo. Esa apertura no viene dada solo por la inagotable combinatoria que permiten sus unidades, sino también por los diversos planos en que se articula un mensaje nunca completo ni exhaustivo, que siempre puede ser completado, comentado, e interpretado sin límites.

22-06-2004

Palimpsestos

El arqueologo.jpg

Este cuadro de De Chirico El arqueólogo coloca en un interior a dos supuestos arqueólogos que han atesorado toda clase de antigüedades y que conversan sentados en sillones. Estos personajes son en verdad figurines con cabeza de madera, tal vez una metáfora icónico-irónica, empleada en varias ocasiones por el pintor.

Hay textos que conservan en su desarrollo, como contenidos o referencias, las huellas de muchos textos anteriores. Unas veces a modo de cita, en los textos didácticos, y otras como ecos, transposiciones, variaciones o travestimientos burlescos.

Los textos parecen reescribirse sobre una piel de becerro en la que han sido escritos otros anteriormente para ser borrados y reescritos de nuevo en la misma superficie, con lo cual la escritura se superpone en capas que pueden ser leídas en varios estratos.

La metáfora del palimpsesto la ha utilizado G. Genette como la explicación simbólica de los procesos de transtextualidad. Habría una literatura en segundo grado, que se asienta sobre una tradición escrituraria anterior y que reutiliza temas, motivos, esquemas formativos, procedimientos, materiales diversos, en los que aparecen los viejos temas.

Una escritura en cierto modo arqueológica es la de nuestra época, cargada de tradiciones culturales dilatadas y diversas, que no puede dejar de tener en cuenta y que incorpora y transforma a su vez, pero con cierto descreimiento, con ironía, como un juego de citas encubiertas o solapadas. Las épocas finales son de integración y de aluvión de muchas formaciones culturales anteriores. Las épocas inaugurales parecen asistir a la invención del mundo y no tienen en cuenta ninguna lectura anterior, sino el esplendor significante de su momento.

21-06-2004

Discurso cíclico

Waterfall.jpg

El presente cuadro de Escher Caída de agua nos presenta uno de los efectos espaciales mejor logrados de su obra. Si seguimos el curso del agua veremos que desarrolla una trayectoria cíclica de caída y ascensión. El fluido del agua parece horizontal pero resulta finalmente ascendente.

Muchos textos adoptan un desarrollo enunciativo en el que el comienzo y el final coinciden, se tocan. Hay poemas, dramas, cuentos y novelas que emplean este procedimiento que iguala el final con el principio.

El tema del origen y el final de un proceso como resultados coincidentes y recurrentes adquiere consecuencias filosóficas en las teorías de componente cíclico, como la famosa del "eterno retorno" atribuida a Nietzsche. En este modelo, la búsqueda de un final como salida de una situación nos conduce al comienzo de otra que es coincidente con la anterior. El tiempo en la naturaleza tiene un componente cíclico, por ejemplo en la sucesión de días y noches, estaciones del año, etc.

El desarrollo cíclico es un decurso cerrado y previsible. Hay diferentes esquemas temporales: lineal, circular, espiral, y estático. Para nuestra cultura la línea del tiempo avanza en el mismo sentido que la línea de la escritura, el tiempo es una línea cuyo final no es posible predecir. En función de la concepción del universo, se podría presumir el desarrollo. En un universo cerrado el final nos llevaría al comienzo, a la explosión inicial. La materia se expandiría hasta un punto en que volvería a retornar a su origen de máxima agregación. Por ahora, el universo se encuentra en expansión. En un universo abierto, esta expansión no acabaría nunca y el universo terminaría disgregándose sin límites.

El discurso que articula libremente los movimientos del tiempo, tiene su axis temporal en el presente, con respecto al cual se sitúa el pasado o el futuro. En realidad el presente es una dimensión estática que puede extenderse hacia el pasado, mediante el presente histórico-narrativo, o hacia el futuro mediante el presente con valor de futuro.

La experiencia del tiempo la vivimos siempre en presente y desde el presente, un presente continuo que no acaba nunca. Desde el presente nos vamos desplazando en dirección al futuro que cuando llega no es sino un nuevo presente. Desde este presente el discurso contempla el ciclo del tiempo inacabable y eterno.

18-06-2004

Narrador observador

self_portrait.gif

Este Autorretrato de Escher nos propone una versión del punto de partida de un pintor que realiza su autorretrato y se mira en el espejo para ir anotando los rasgos de su fisonomía. Y de este modo el retrato se traza según su origen: el espejo al que se asoma con una mirada escrutadora.

La observación y la autobservación son también el supuesto punto de partida de muchos textos literarios. En estos hay siempre una mirada y una voz. La mirada y la voz suelen coincidir a veces en una única instancia que habla, mira y observar su entorno y lo traslada al texto como testigo presencial de los hechos referidos. Este ejercicio de contemplación se utiliza en numerosas novelas en las que el deuteroagonista, el caso de Watson con respecto a S. Holmes, es el narrador próximo y admirador de las hazañas del protagonista.

17-06-2004

Deixis endofórica

Mano con esfera reflejada.jpg

Este grabado de Escher Mano con esfera reflejada ofrece la visión de un espacio interior en el que una persona, el propio Escher, aparece sosteniendo una esfera especular en la que se refleja el interior en el que está. Lo más espectacular de la imagen es la mano que sostiene la esfera que se refleja también en ella como una mano interior sostenida por la mano exterior.

Los textos verbales contienen procedimientos de cohesión textual basados en la deixis endofórica. De esta forma lo dicho aparece retomado y correferido en la cadena del discurso posterior como cita que continúa y retoma una referencia a lo ya dicho (deixis anafórica); o anuncia de forma nominal o pronominal lo que va a venir más adelante (deixis catafórica). La delgada línea del discurso realiza una retroalimentación, ejerce efectos de redundancia, acomete intentos de conexión entre lo dicho, lo que se va diciendo y lo que se dirá más adelante, y así el lenguaje adquiere un procedimiento para señalar hacia sí mismo, hacia el interior del discurso, tomado como una realidad en diferido del mundo o de los mundos posibles.

14-06-2004

Hipotexto

gota_de_rocio.jpg

Este cuadro de Escher Gota de rocío nos muestra todo el brillo y la luz de una gota de agua sobre una hoja, al tiempo que hace de lupa permitiendo apreciar con gran detalle la rugosa piel de la hoja. En el interior de la gota han surgido minúsculas burbujas que se extienden sobre las ramificaciones de su superficie.

Esta imagen puede servirnos como ilustración del concepto de hipotexto ideada por G. Genette, ese elemento intertextual que opera desde el fondo del discurso como componente dinámico que procede de un texto anterior y permite su aparición alterada en el hipertexto que lo acoge.

La relación del hipertexto y el hipotexto nos permite apreciar el mecanismo de la intertextualidad. La huella de los textos precedentes se convierten en hipotextos de un texto posterior que los reelabora, modifica, recrea, transforma o proyecta en otro ámbito, ese texto resultante es el hipertexto contenedor de los ecos de los textos anteriores.

La gota de rocío es el elemento intertextual que adorna la hoja y agranda sus ramificaciones creando un microcosmos de vida sobre la vida vegetal que la soporta. El hipotexto es esa cita mágica que magnifica la obra a través de la evocación de aquella otra que la avala.

09-06-2004

Mundos imaginarios

Castillo en el aire.jpg

Este grabado de Escher "Castillos en el aire" da apariencia icónica a la famosa expresión "hacerse castillos en el aire", esto es, dar credibilidad o confiarse a fantasías y deseos puramente imaginarios.

Una montaña coronada por un castillo se alza por encima de la superficie del mar sobre el que proyecta su sombra, y es invocada por un hombre sentado sobre el caparazón de una gran tortuga flotante, como requiriendo un lugar más habitable. La imagen de esta persona se espeja invertida sobre la superficie del agua.

Los textos acometen el tema de las relaciones entre fantasía y realidad. Los relatos maravillosos parten de la fantasía misma y la ofrecen como la realidad de ese mundo posible. Las narraciones realistas a veces hacen incursiones a los sueños de los personajes o a sus ensoñaciones. Un cierto realismo mágico ofrece versiones sorprendentes de la realidad.

La literatura maravillosa no deja de contener muchos aspectos iguales en sus características a las del mundo real. Los mundos de la ciencia ficción son extrapolaciones de tendencias presentes en nuestra sociedad.

Se dice que la realidad es una construcción de nuestros sentidos que da apariencia de solidez y robustez a algo que está formado de partículas minúsculas y muy separadas entre sí, cuya materialidad desaparece a medida que indagamos en ellas y se conforman como cuantos de energía. Por eso, cada vez más se hace borrosas las fronteras entre lo imaginado y lo real. Y para la conciencia de muchos artistas la llamada realidad desborda todas las previsiones de la mejor fantasía. Hoy tenemos que ubicar de otra manera las complejas relaciones entre real e imaginario, cuya frontera se va haciendo porosa. Nada más fantástico que el realismo ingenuo.

08-06-2004

Intersubjetividad

lazo_de_union.jpg

Este cuadro de Escher "Lazo de unión" nos muestra dos rostros, mujer y hombre, unidos por el mismmo trazo o cinta, que permite diseñar sus facciones. Por una parte la personalidad aparece como una mera apariencia hueca y en ella se muestran dos facetas, masculina y femenina que responde a una misma identidad.

Muchas obras literarias, novelas y poemas, se plasman a partir de la relación intersubjetiva de dos personas de distinto sexo y sus relaciones imposibles, deseadas o felices. La dualidad de géneros es homóloga a tantas otras dualidades del universo, a las que la cultura china se ha referido de forma abstracta como yin y yang.

El cuadro de Escher se inscribe en esa temática y aporta una serie de sugestiones sobre la realidad y la apariencia, la unidad y la individualidad, al fin y al cabo construcciones más o menos imaginarias. Sin embargo la elaboración discursiva de estos constructos culturales ha dado mucho que hacer al arte, la filosofía, la religión y a otros discursos ideológicos como la psicología, entre ellos.

Esta elaboración se corresponde también con la dicotomía entre lo objetivo y lo subjetivo, lo personal y lo social, isotopías que trenzan tantas historias y programas narrativos, cuyos límites nos muestran tanto el juego como las reglas de juego, lo que se juega en el texto.

Los textos abren su espacio a la reflexión, la dramatización, el diálogo entre subjetividades construidas en el juego de las relaciones, las oposiciones, los límites. Sus posibilidades combinatorias son objeto de estudio de la antropología cultural que nos muestra con lucidez la relatividad o constancia de los roles investidos y sus atributos sociales.

07-06-2004

Deriva interpretativa

escalera imposible.gif

Esta "Escalera imposible" de Escher nos muestra el efecto óptico de una ascensión que nunca acaba, si tratamos de subir con la vista por sus peldaños siempre hay un espacio ascendente en perspectiva.

Del mismo modo el proceso de interpretación nos lleva de un interpretante a otro, y de este a otro sucesivo, en un proceso de remitencias que no acaba nunca. La forma en que ha operado esta deriva sobre obras muy conocidas, por ejemplo EL Quijote o Hamlet, nos lleva al descubrimiento de que la interpretación va acumulando capas de sentido sobre la obra, que operan como filtros a través de los cuales apreciamos su realidad.

Pero ninguna interpretación consigue poner límites a este proceso, sino que cada nueva interpretación provoca otra en un camino sin fin. Sin embargo, la obra permanece como tal en su entera consistencia, son las interpretaciones las que van espesando su percepción.

No es posible poner fin a este ciclo infinito, solo cabe pararse en la escalera del sentido y descansar, a sabiendas que ese proceso no es más que un subir una escalera imaginaria que no lleva a ningún sitio, y ni siquiera asciende. La deconstrucción es una versión de la hermenéutica que no pretende obtener un sentido sino mostrar la manera en que el sentido se desplaza desde un centro a una periferia, es excéntrico, pero funciona comunicativamente y no hay forma de enmedar esa excentricidad.

03-06-2004

Continente y contenido

print_gallery.gif

Este cuadro Galería Impresa es una de las obras más sorprendentes de Escher. En ell se juega con el efecto de los contenidos de un cuadro que se prolongan, se extienden y se salen de su marco para abarcar en él todo lo que le rodea, incluido al espectador mismo, tanto al que mira dentro del cuadro como al que mira desde fuera de la galería, es decir nosotros.

Ya Velázquez había ensayado en Las Meninas un procedimiento para incluir a los que miran el cuadro dentro de la atmósfera de este, situando un espejo al fondo, en el que se reflejan los reyes que están observando la escena a las espaldas del espectador.

Esta propuesta plástica nos pone en el camino para repensar las relaciones entre continente y contenido. Esta dicotomía es homóloga a la del signo, el significante y el significado. En la obra de Escher el contenido acaba incluyendo y apropiándose del continente. El cuadro se sale del marco intratextual y se prolongan hacia el mundo extratextual.

En la obra literaria la distinción entre forma y contenido ha resultado ser algo artificiosa, pues la forma de la obra es también contenido, a veces incluso el contenido esencial de la obra es su forma, pues si prescindimos de ella esta quedaría reducida a un núcleo semántico, su tema, que en sí mismo es bastante simple. De esta manera uno de los términos de la dicotomía invade y se apropia del otro.

Este procedimiento es inverso al de Escher y no ha dejado de practicarse a través de esas propuestas vanguardistas en las que el motivo de la obra es pintar un marco, por ejemplo.

En la teoría del texto estos dos aspectos del discurso se nombran como coherencia (contenido semántico del texto) y cohesión (manera de organizar y conectar las ideas a través de las construcciones morfosintácticas). La vinculación entre ambos aspectos es inextricable, como las dos caras de un tapiz, y de hecho el texto es consubstancial a ambos planos.

Borges ha ensayado en algunos de sus cuentos (La Biblioteca de Babel) la actualización a unos lugares textuales que no solamente se referían al mundo sino que lo abarcaban, lo contenían y lo acababan supliendo. La biblioteca, al final, pasa de ser una metáfora del universo a constituirse en el universo mismo. Modernamente esta idea se ha vertido a partir de la metáfora de la matrix, la rejilla virtual con que se nos hace ver la realidad como real, sin que esta deje de ser una ilusión. El haz y el envés se convierten en un mismo plano con la cinta de Moebius. Inverso y reverso, continente y contenido, significante y significado, parte y todo, recorren y recogen toda su facticidad en la idea del holograma o del fractal. La reduplicación de lo mismo en lo otro, la "différance".

02-06-2004

Enumeración caótica

order_and_chaos.gif

Curiosa obra de Escher Orden y caos en la que un conjunto de objetos heterogéneos y descalabados se agrupan en torno a otro que representa la integración de los sólidos platónicos, el máximo orden geométrico. De esta forma la máxima coherencia organizada se ponen en relación con la incoherencia del desecho, del objeto roto, inútil o inservible que acaba siendo depositado en un vertedero. Estos objetos toman contacto con el los sólidos platónicos por medio de la imagen que se espeja en ellos, de esta forma el caos y el orden se tocan.

Los términos orden y caos forman una antinomia que podemos contemplar en muchos aspectos del universo y de la vida social y humana. De tal modo que se ha desarrollado toda una Teoría del caos. Parece que en todos los sistemas organizados hay algún momento o porcentaje de desorden, que permite reorganizar el sistema, hacer que este cambie y se transforme o se adapte a las nuevas circunstancias. Un orden total y absoluto sin asomo de caos es poco útil y más bien desaconsejable, de hecho no suele darse en la naturaleza como tal.

En los textos hay también una cierta tensión entre orden y caos, como la hay en el propio sistema lingüístico, donde hay muchas analogías pero también anomalías que señalan los puntos de ruptura y transformación. El lenguaje poético es una manifestación del sistema lingüístico donde este adquiere uno de los niveles de mayor coherencia en todos los planos: semántico, sintáctico, fonológico y pragmático. Ahí se aprecian las simetrías, los equilibrios, las marcas de ritmos y estructuras ordenadas. Algunas estructuras métricas cerradas, como el soneto, contribuyen a esa organización externa del discurso.

Pero la poética contemporánea ha creado un discurso más aleatorio, intuitivo y abierto, tanto en sus manifestaciones semánticas, como morfosintácticas. Uno de los procedimientos de introducción del caos en los textos literarios contemporáneos ha sido mediante la desorganización del orden lineal, la alteración de registros, la mezcla de géneros, y ese procedimiento llamado "enumeración caótica".

La enumeración caótica es además una enumeración incompleta que nombra en una misma serie a objetos, realidades, ideas, o sentimientos heterogéneos, que obeden a diversos órdenes y categorías. Se ha empleado en pasajes descriptivos donde el caos estaba ya en la realidad descrita, como en este cuadro de Escher, y el lenguaje lo que hacía era no disimular ese desorden. Pero se ha utilizado también en enumeraciones mixtas de sentimientos contradictorios, circunstancias diversas y cosas múltiples. Con eso se da una sensación de variedad, de aleatoriedad, de apertura (en un sentido creativo), o también de destrucción, pérdida o desaparición de un orden anterior o hipotético.

No es casual que la enumeración caótica sea contemporánea de la teoría del caos. En ambos casos el caos un estadio de reorganización del sistema, un intento de búsqueda de un mejor equilibrio, y desde luego un fenómeno cosignificante del orden, la otra cara del orden. Ambas nociones son complementarias y el concepto de una es dependiente de la otra. Conciliarnos con cierto caos es una necesidad en este mundo cambiante en el que vivimos. Caos y orden ¿hacia dónde caminamos?

01-06-2004

El espejo a la largo del camino

puddle.jpg

Este cuadro de Escher Charco muestra de forma muy elocuente la imagen del reflejo sobre una superficie de agua del paisaje vertical. Es un charco a lo largo del camino que han hollado ruedas y pisadas.

En el siglo XIX Stendhal definió la novela como "Un espejo a lo largo del camino", manifestando con esta imagen la función testimonial y realista de este género, su efecto de verosimilitud.

Sin embargo, en el siglo XX la novela ha invertido esta estética realista y se ha propuesto como género que opera a modo de "Camino a lo largo del espejo". En cualquier caso, la función de espejo la realiza en ella el discurso narrativo, el lenguaje.

Si para Stendhal el lenguaje era un instrumento perfectamente capaz de reflejar el pensamiento y la realidad (siguiendo la tradición racionalista e ilustrada del lenguaje como "espejo fiel de la mente") en el siglo XX, y a partir de Nietzsche, se ha considerado que el lenguaje es un instrumento fiel a sí mismo, más que a la realidad, y escribir es, de algún modo, explorar las posibilidades expresivas del lenguaje.

De ahí el significado de "camino a lo largo del espejo", un relato se abre camino a través del lenguaje y adquiere de él sus propiedades. La novela ya no se propone tanto decir como son las personas (novela psicologista), como mostrar qué puede hacer el lenguaje para construir un discurso narrativo. De esta forma el protagonismo lo asume el texto y los personajes, y el conflicto es un mero "pre-texto" para la escritura.

Cansados de inventar historias, algunos novelistas contemporáneos ha descubierto el interés de contar la vida real, su propia vida en muchos casos, y se han aplicado a ello.

Ese "camino de vuelta del espejo" lo podemos ver en el proceso que lleva a Javier Marías desde "Todas al almas" (parte de sus peripecias como lector en Oxford) a "Negra espalda del tiempo" (desarrollos fragmentarios y explicaciones sobre su vida).

Se aprecia en el recorrido que en la obra de Antonio Muñoz Molina va desde "Ardor guerrero" (novela autobiográfica) a "Sefarad" (relato de algunos de sus viajes y de otros viajes de escritores a través del exilio) y finalmente a "Ventanas de Manhattan", obra que abre el postigo de la mirada a la vida misma del autor en Nueva York.

Lo comprobamos en la última obra de Enrique Vila Matas "París no se acaba nunca", testimonio de su estancia juvenil en la ciudad.

Son obras que cobran mayor interés para el lector contemporáneo que esas obras novelas artificiosas, con personajes más o menos creíbles de historias fabuladas.

Al final la fábula más increíble y más interesante es la vida misma, sobre todo la propia vida, esa novela que escribimos cada día y que al final leeremos complacidos o aterrados.

↓ 05-2004