TEXTOS | 01-2011 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 02-2011

27-01-2011

Regulación del sistema gráfico

img183 copia copia.jpg

Resulta muy grata la lectura de esta obra bien informada en los conocimientos lingüísticos, pero sin pesada erudición, que razona amablemente ilustrando sus propuestas con sensatez y equilibrio, invitando a adoptar las normas que propone, que no plantea razonamientos basados en el conservadurismo intrínseco, sino en la unidad del idioma, que se atreve a innovar en muchas ocasiones y a hacer propuestas llamativas pero bien fundadas, como la ortografía de la palabra wiski. Todo ello releva la madurez y la sensatez a que puede llegar una institución en la que la historia no es un peso, sino un aprendizaje. En nombre de la ortografía se han cometido muchos atropellos y descalificaciones, al entender que la norma no es una dulce orientación sino un terrible mazazo. No cae en ese defecto esta obra, aunque es de temer que otros vayan más lejos de las buenas intenciones de unos académicos tan versados y lúcidos.  

25-01-2011

Personajes del pequeño mundo

img182 copia.jpg

Una historia de homúnculos, de golen, recreada en un contexto moderno y con la imaginación osada y obsesiva de Juan José Millás. Es el relato en primera persona de un profesor emérito que encuentra un día que su casa está habitada por hombrecillos y advierte como estos le hacen un doble tomando porciones de sus órganos, con lo cual su consciencia estaba desdoblada, siendo la misma persona es a la vez hombre y homúnculo.

Ello le lleva a hacer incursiones en el mundo de estos pequeños seres, a gozar de sus placeres y sus crueldades, a verse contaminado de su afán de sentir las emociones y los vicios humanos. Con ello su vida rutinaria adquiere una serie de experiencias increíbles, pero que al final le resultan abominables, y añora la vida rutinaria que llevaba antes. Al cabo del tiempo, los hombrecillos le restituyen las partes tomadas a sus órganos y él vuelve a ser el economista que escribe artículos sobre el compartimiento de la bolsa, la persona que se complace en las tareas domésticas y que sobrevive a su mujer, más joven que él, pero hastiada de sus ambiciones políticas. Ha dejado a un lado el alcohol, el tabaco y el sexo, así como la crueldad, a que le inducía su hombrecillo.

Se dedica a cosas sencillas, como hacer de canguro de la hija de sus vecinos, a la que le cuenta las aventuras de los hombrecillos como si fueran cuentos para niños. Finalmente descubre la tradición de los homúnculos y su literatura y advierte que, sin saberlo, ha vivido una aventura de esa literatura de supuesta ficción, a la que ha sobrevivido gracias a destruir en él el homúnculo que corroía sus entrañas. En el fondo una fábula de enanos que en la prosa de Millás alcanza plena verosimilitud.    

La realidad como ficcion inaceptable

img181 copia.jpg

Esta obra está compuesta por una doble serie de relatos breves, contados siempre en primera persona, en los que se narran experiencias cotidianas de una persona que nos imaginamos siempre, a veces así se cita, la de su autor, Juan José Millás. Son experiencias y situaciones muy corrientes pero contaminadas por la literatura, por la capacidad de imaginar y entrever otra realidad en la realidad, otra verdad en la rutina, otra versión de lo que nos han contado y nos contamos como real.

La visión que se obtiene en estos relatos suelen ser desenfada, humorística, incluso cuando lo serio o lo trágico asome a ellos. Por eso no es raro que se nos nublen los ojos y no podamos seguir leyendo, se nos nublan de lágrimas, de lágrimas de una risa incontenible.

Nada más fantástico que la realidad que nos contamos, nada más inverosímil e increíble que lo que decimos ser cierto. Por eso el personaje indaga otras alternativas, visiones posibles, verosimilitudes menos crueles o insensatas.

Y las encuentra siempre en sí mismo, en su percepción de las cosas, en su ingenua curiosidad, en lo que su miedo o su pudor le impide dar por cierto. Pero no sigue un esquema, todo es posible en cada historia, nada viene dado de antemano, por eso cada relato es una sorpresa, una curiosidad, una posibilidad o una ingeniosa creación.

Puro deleite literario poder leer el mundo de una manera alternativa, no como si fuera literario, sino como si lo literario fuera la realidad aceptada, y la literatura la única posibilidad verosímil y sensatamente aceptable.

Así el narrador no se sale del mundo para internarse en la literatrura, se sale de la desgastada literatura cotidiana para entrar en el mundo de una realidad débil e intagible, donde el único mundo posible imposible es el mundo real.

20-01-2011

Pervivencia de la poesía popular

El trovo en la Subbética copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez et al., El trovo en la Subbética, Sevilla, Consejería de Educación y Ciencia, 1998, 121 págs.

I. Las comarcas situadas en el Sur intrabético,  José Arenas Ropero.

II. El trovo en las subbéticas andaluzas, Miguel Ángel Berlanga Fernández.

III.El aire nuevo del trovero viejo. La inextinguible luz, Ramón G. Rodríguez.

IV. Utilización didáctica del trovo, Ramón G. Rodríguez.  

Este trabajo es una obra de investigación histórica, antropológica y literaria sobre la pervivencia de la literatura oral, popular y tradicional en la Subbética. Se trata del trovo, poesía repentizada de tipo oral, que todavía se cultiva en estas tierras, siguiendo una tradición oral que se remonta a la Edad Media, pero que está a punto de desaparecer, pues no salen nuevas generaciones de troveros y los actuales nacieron todos en la primera mitad del siglo XX.

La obra se interesa por la geografía y la historia de la comarca, bañada por el río Genil que se abre pasa entre las sierras del Sur de la Bética. Se hace un estudio histórico de la poesía popular oral, ligada al canto y a las fiestas populares, de la cual hay testimonios datados por Menéndez Pidal y documentada por algunos viajeros románticos del siglo XIX.

El trovo como práctica festiva, pertenece a la lírica popular de tipo tradicional. Se basa en la repentización cantada o recitada, sobre la base de una estructura métrica, generalmente la quintilla o la décima. En esta zona se practica el trovo en las llamadas “fiestas de poetas”, en las que estas quintillas son cantadas con aires de fandango.

Ramón G. Rodríguez realiza una serie de viajes e investigaciones in situ, entrevistando a los troveros que todavía ejercen su oficio. Viaja acompañado con una pintora, Luz López, que hace retratos de cada uno y a la que elogian con quintillas de reconocimiento o requiebro; estos retratos los podemos contemplar en el libro. Al mismo tiempo caracteriza esta poesía como un arte espontáneo, nacido del momento y que responde a lo más destacado de la ocasión. Indaga en la conciencia de sus autores, que vacilan entre considerarse troveros o poetas. Su arte no tiende al quejío, como el cantaor flamenco, sino que se percibe una visión optimista y humorística de las cosas.

Describe varias fiestas de poetas a las que asiste, suele haber un estrado donde se desarrolla la controversia, entre al menos dos o más troveros. Los temas son variados, pero preside la conciencia moral y el humor. La fiesta comienza con una quintilla de saludo al público, en la que se produce el comienzo de la controversia, con una embestida verbal a algunos de los contrincantes, en la que se pregunta al público o a la comisión quién lo ha invitado siendo tan mal poeta.

Lo que marca la categoría del poeta es, más que las excelencias de la voz, la agudeza verbal y la ironía. Los troveros adoptan una actitud como ausente, buscando en su interior la inspiración del momento.

El auditorio participa, dando gritos de ánimo, aplaudiendo, celebrando las ocurrencias y proponiendo temas. La sesión, una vez que se ha calentado, puede durar hasta altas horas de la madrugada. Los troveros guardan en su memoria oral las composiciones más célebres de pasadas controversias.

Entrevisa a muchos troveros en el ámbito de su localidad: El Capitán, de Los Ventorros de San José, el Chaparrillo de Iznájar, que es consciente de la reivindicación social y colectiva que entraña el trovo, de la importancia de la picaílla, de la falta de preparación escolar (algunos son o han sido analfabetos) y de la conciencia de la pérdida del arte. José López Sorlózano, Valoy, de Fuentes de Cesna, cree que el arte es algo innato, que no se aprende. Algunos han sido emigrantes que han retornado a su tierra después de estar en Barcelona o en el extranjero y no han perdido la consciencia de su arte. José Ruiz Gómez, El Cávila, de Iznájar, solo estuvo un mes en la escuela. Gerardo Pérez Gámez, El Carpintero, de Villanueva de Tapia, recuerda que su bisabuelo fue trovero y dice que él lo lleva en la sangre.

Todos ellos cuentan que la controversia puede llevar a encresparse, y que en una ocasión un trovero mató a su contrincante, que había puesto en entredicho en una quintilla el honor de su mujer. También reconocen que aunque improvisan utilizan versos que son ripios, para pegar una idea con otra, a modo de muletillas o fórmulas orales repetitivas, algo que se ha utilizado siempre en la literatura oral repentizada.

Este material recogido y grabado sobre la marcha le sirve a Ramón G. Rodríguez para organizar una experiencia didáctica para la introducción del conocimiento del trovo en las aulas. Para ello plantea unos objetivos, propone una metodología y unas actividades, entre las cuales está el trabajo de campo y las fichas de encuesta. La obra contiene un taller de creación poética y un anexo con los recursos literarios más habituales en estas composiciones. Es muy útil la nómina de troveros, que permite localizarlos en su pueblo, proporcionando incluso su teléfono para entrar en contacto con ellos.

El relato épico

Piel de barro copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez, Piel de barro, Granada, Ediciones Osuna, 1998, 229 págs. 

La novela de una reivindicación colectiva ante el sentimiento de iniquidad vivido por el pueblo que siente que le arrebatan lo que tenían, precisamente las autoridades a las que habían elegido. Guiados por unos líderes reivindicativos y exaltados, que consiguen la adhesión de los grupos más marginales y radicales de la población, realizan una huelga general y levantan barricadas, pero ellos mismos se van recluyendo, la falta de suministros hace estragos y comprueban que su resistencia no tiene salida. Por otra parte, se producen afrentas al obispo, que es golpeado, y violaciones. Esto lleva a las fuerzas del orden a sentirse autorizadas a atacar con sus medios disuasores, botes y pelotas de goma, se produce una batalla campal de avances y retrocesos, piedras e intercambio de proyectiles. Los rebeldes se sienten incapaces de resistir y la policía no se ensaña, ambos contendientes renuncian a la lucha y reconocen el lado humano de cada parte. La población torna a sus casas sintiendo que no han conseguido lo que pretendían pero al menos han dado muestras de su arrojo. En medio de esta historia colectiva, asoman las figuras de los líderes y de algunos habitantes de la ciudad, entre ellos destaca la personalidad del Toscano, que había vuelto al pueblo desde Amberes, a donde emigró, con una belleza nórdica, Margaret, que es violada por los sublevados causando en este el odio y el desprecio a sus paisanos. Ángel Custodio siempre solícito para ayudar a los demás y que acude tarde a los acontecimientos. Cato el de la Valera, caudillo de la rebelión, que siente un resentimiento contra los poderosos y un desprecio hacia el pueblo, arraigado desde su pasado de legionario. El Quinquillero que muestra de nuevo en esta ocasión su falta de escrúpulos. El alcalde, servil a su partido y sin coraje para defender al pueblo. Las hermanas Rona que hacen el papel de pitonisas. El obispo incapaz de conectar con sus feligreses y sumido en la rutina de sus oficios. Cato Paulo que ve la revuelta desde una perspectiva lejana y que no consigue apaciguar los ánimos. La Antonia y su amiga la Catalana, mujeres con valor, capaces de ir más lejos que los hombres. Los pastores, compasivos y dispuestos a defender su honor. Pura la Razona, vieja desdentada que representa el espíritu revolucionario del pueblo. Un narrador omnisciente nos va trasladando a los distintos ambientes y presentando aspectos biográficos de una serie de personajes representativos de los diversos estratos sociales. Todo ello alcanza tonos épicos y líricos en muchas ocasiones, cuando no esperpénticos.

“Desde lo más alto de la catedral, el Cristo, atónico, divisaba el movimiento geométrico de los batallones de antidisturbios que se organizaban alrededor de las entradas de la ciudad, y cómo contrastaba con el de las masas populares bullendo nerviosos por todos lados de acá para allá. Éstos, después de andar un rato, se paraban sin causa aparente y se formaban corros inmensos sin saber nadie a qué causa obedecían, para volver a deshacerse al instante”.  (pág. 185)

Viaje al origen del tiempo

en busca de otro sol copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez, En busca de otro Sol, Alicante, Editorial Dísgrafos, 1991, 80 págs. Dibujos de Amezcua

Un libro de viajes y a la vez una novela de aprendizaje, protagonizada por Fabián, un muchacho del Norte, que decide ir por el mundo buscando el lugar donde surge el tiempo y las estaciones. Por el camino, en su peregrinar, se va encontrando con una serie de personas, tan solitarias como él, muchas de las cuales andan errantes o viven su vida, pero todas encierran una sabiduría y una experiencia singular, que de una forma u otra contagian al joven, el cual se ve subyugado por su personalidad. A todos va dejando atrás, pues cada uno tiene un destino diferente. Así se encuentra con un musculoso e inquieto desertor de la Legión, que se va en el tren; un sombrío anarquista que habla casi con gestos; un afilador gallego que le comunica los secretos del barallate; con los guerreros de las leyendas del Rey Arturo que aparecen combatiendo en sus sueños; con Vidal, el pastor que vive junto a sus ovejas y lo inicia en el secreto de las tormentas y los astros y, por último, con Marcos, el leñador, que lo lleva monte arriba y con él comparte su conocimiento y fortaleza.

Fabián se da cuenta de que todas estas experiencias le han hecho madurar y dejar atrás la infancia, ahora se siente más seguro y confiado en sí mismo. Sigue montaña arriba, y en la cima encuentra el sitio que buscaba: un volcán, el lugar donde las nubes se abrazan y se desgarran, un cañón por donde discurren los vientos y el agua. Allí se acuerda de todos los que se había encontrado por el camino y se siente sobrecogido por tanta grandeza y tanta soledad.   

“Le vinieron a la cabeza los rostros y los nombres de las personas que se habían cruzado en su camino y sintió que no estuvieran allí en esos momentos, pues estaba seguro de que de la contemplación de esta grandeza tendría que derivarse una reparadora influencia, como un bálsamo para sus castigadas almas cansadas ya de errar por caminos sin meta posible”. 

15-01-2011

La pintura del texto

img172 copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez, Restos de pintura en el espejo, Granada, Método Ediciones, 2006, Prólogo de Javier Botrán.

Novela compuesta por cuatro episodios, con nombre de mujer cada uno y un epílogo. Cada una de ellos recrean un mito clásico. Todos se engarzan en la vida del protagonista principal Santiago Benegas, son sus amantes, en las cuatro edades de su vida: adolescencia, juventud, madurez y vejez. Santiago Venegas es la reedición de artista y del guerrero, como un hombre de mundo culto y refinado del Renacimiento.  

Dorita representa los amores de Afrodita con Ares, fue el último amor de Santiago. Eugenia recrea el mito del rapto de Europa por Zeus, un amor de madurez, una historia de amor apasionado, en clave cultural, con ella tuvo Santiago tres hijos. Matilde, amor adolescente, escenifica el mito de Medea que mata a su hijo para vengarse de su amado. Delfina encarna el mito de Friné, la modelo que sirvió a Praxíteles para las esculturas de la diosa Venus, su afán de lucir su belleza ante los demás hace imposible el amor con Santiago. Todas las historias acaban de la misma forma, cada una de sus amantes asiste al funeral y todas piensan lo mismo en la iglesia donde están, junto a su mujer y sus hijos.

En el epílogo, aparece un fragmento del diario de Santiago, antes de morir a causa de la enfermedad que agota sus días. En él evoca la figura de una niña, Beatriz, imagen de la belleza femenina, la Beatriz de Dante, como una invitación de compañía para entrar en el paraíso. Su mujer Federica y sus dos hijos aguardan en la habitación de al lado los últimos momentos de su vida.   

“Me quedan muy pocos instantes de vida. También lo sé. Ahora es cuando más certezas tengo. Ojalá lo hubiese tenido todo así de claro en otros tiempos, o quizás no. De lo que también estoy seguro es de que voy a tener una muerte suave (si no la he tenido ya). Mi agonía se hubiera adelantado si muero dando gritos. Debe ser terrible matarse uno con sus propios gritos de sufrimiento”. 

Viajes y paisajes

img170 copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez, Por riscales y otros silencios (Visiones de La Alpujarra), Granada, Impredisur, 1992, 84 págs. Prólogo de Enrique Morón. 

El centro de la obra es La Alpujarra contemplada desde distintas perspectivas. Desde la mirada del viajero juvenil, asombrado de ante tanta belleza, a la de sus primitivos habitantes, los moriscos, a los que se les hace imposible vivir en paz. También aparecen personajes como Diego, el campesino que vuelve de la emigración y se reencuentra con el paraíso natural que añoraba; Jules, un extranjero que se asienta en ella para curar las nostalgias de un amor imposible y allí se suicida; los que viven de ella desde siempre y sin embargo no han encontrado ni holgura económica ni horizontes más amplios que satisfagan sus ansias de hombres; la del joven que rapta a su novia embarazada en busca de un lugar armonioso donde vivir, pero a quien el monte en llamas arrebata a su mujer y a su incipiente descendencia.

Y es que la belleza natural que invita a una sencillez roussoniana no se compadece con las aspiraciones de los hombres que confían fantasiosamente en ella. La Alpujarra es tierra de embeleso para muchos visitantes, pero también horizonte demasiado estrecho para los naturales. En su pasado hay leyenda, nostalgias indefinibles y aspiración a algo imposible. Solo el equilibrio y la sencillez permiten soportar el silencio atronador de sus valles, el azul de su cielo y la blancura de las nieves.          

“Lo blanco estalla en los ojos y te ciega, lo azul te inunda, te hace naufragar, los perfiles de las cadenas te arrastran con ellos como serpientes hipnotizadoras, y el agua, el agua de sus fuentes, te hace sentir la música secreta del centro de la tierra”.  (“Primera visita”, pág. 20)

13-01-2011

Relatos de un incendiado amor

img165 LAS ESTRATEGIAS DEL FUEGO copia copia.jpg

Las estrategias del fuego, Granada, Ediciones Osuna, 1996, 212 páginas.

Diez relatos de amor en diversos registros, muchas veces apasionado y ardoroso, otras tímido o platónico. Aparecen otras tantas figuras de mujer, todas ellas descritas en su personal feminidad y su esplendor de hembras. Las historias acaban muchas veces en desastre o en un final abierto. Todas las historias están contadas desde la perspectiva de un narrador masculino, casi siempre protagonista, para quien la mujer supone la ocasión de una experiencia de placer o felicidad fuera de lo usual, pero que muchas veces acaba en desdicha.

Los relatos nos ofrecen diversos modelos de mujer: Clarita es una chica cuyo único inconveniente es su origen marginal, lo cual la lleva a la catástrofe. Isolina es la etérea mujer fantasma que cautiva a un hombre sensible. Una dama oriental refina y ardorosa compromete al joven protagonista, causando su miedo y la huida. Verónica es una bella universitaria de la que se cautiva un señor casado a quien que no le concede su amor. Ivette es una francesa liberada que da lecciones de amor a un seductor algo misántropo. Laura provoca los celos de su marido, sin advertirlo y sin fundamento. Mariela es una feminista segura de sí misma que se burla del camarero seductor. Presenta se ha convertido en mujer de la vida alegre, pero el amor repentino que por ella siente el alcalde de la localidad la redime de un destino escandaloso. Un marido se queda deslumbrado un día caluroso de playa por la belleza dorada de una joven que acaba sumergiéndose en el mar. Una simpática y cariñosa señorita de un colegio rural no advierte el amor que por ella siente uno de sus alumnos.

Son diez historias de amor que, como las del Decamerón, divierten al oyente o lector y presentan una amplia galería de los efectos de Venus y Eros en la psicología de hombres y mujeres. El fuego del amor es siempre la fuerza narrativa que mueves todas las historias.

“El fulgor que se destila de su personalidad actúa en mí como si fuera un troquel que va modificando mi conducta, mi apariencia externa y hasta mis hábitos más arraigados”.  (“Mi febrero”, pág. 89)

Luces y sombras de un pasado nostálgico

img166 DONDE DUERME LA LUZ copia.jpg

Ramón Gonzalo Rodríguez Gómez, Donde duerme la luz, Granada, Impredisur, 1992, 137 páginas

Es esta una colección de diez relatos donde se evoca parte de la historia reciente de Guadix. A pesar de la proximidad del contexto, la obra trata de despertar en el lector el asombro y la devoción que el autor siente por ese entorno, que transforma en un espacio a la vez mítico y entrañable.

En estos relatos aparecen revividos hombres, niños y mujeres, calles y costumbres, que pertenecen a esta geografía local, y que se invisten de personajes literarios rescatados meticulosa y apasionadamente por el autor.

Lo literario sobrepasa, no obstante, lo meramente documental, gracias a unas historias con argumentos intrigantes, finales inesperados y personajes atractivos. El estilo es brillante, intencionadamente manierista, para hacer resplandecer lo sórdido. Su riqueza estilística convierte lo humilde y cotidiano, en que se revelan los aspectos más profundos de la existencia, en materia artística, mediante un tratamiento épico, sarcástico o cómico. 

El autor emplea diversos registros estilísticos, desde el más directo y conversacional hasta el más complejo y experimental. Para ello recurre a la parodia, la manipulación del tiempo, el monólogo, la universalización del personaje anónimo, el contraste, y el uso de figuras retóricas: la metáfora, el símil, el hipérbaton, la prosopopeya, etc.

Las percepciones sensoriales destacan la luz, el sonido, las sensaciones olfativas. Se emplea con frecuencia el cromatismo poético. Mediante el empleo sutil e insistente de este conjunto de recursos, lo humilde se eleva a la categoría de lo épico, así se presta una mirada nueva con que penetrar en lo cotidiano.

La obra destaca el valor de lo colectivo frente a lo individual y el de la vida como fuente de todo arte. Ramón G. Rodríguez es un hombre que ha vivido, y que ha escrito como parte del quehacer de su vida, y no al margen de ella.

La obra está divida en dos partes: “Peregrinando por debajo de las cúpulas” y “Retorciéndose bajo el abrasador toro del sol”, ambas son frases de Dylan Thomas. 

“Nadie lo echó en falta cuando comenzó a hacer cada vez menos frecuentes sus asistencias al banco de la plaza y es posible que algún día, alguien al ver un balcón derruido por la humedad o un patio invadido por las hierbas, recordara vagamente a aquel loco paseante de calles solitarias”.      (“Vida de poeta”, pág. 122)

06-01-2011

Relato amoroso encuadrado

img163 copia copia.jpg

Esta es la primera novela de Anna Gavalda que en 2002 lanzó al conocimiento público la escritura curiosa, anecdótica, sencilla, coloquial y atenta a los sentimientos de esta joven profesora.

En ella, un narrador protagonista, en segundo grado, cuenta a su actual pareja, un narratario que le incita a hablar, su verdadera historia de amor. Este había preferido el silencio a la sinceridad, pero un día se arranca su locuacidad y se dispone a contar su historia amorosa anterior, de amante de una joven con la que él se veía furtivamente, como hombre casado y con familia.

Este verdadero amor tiene que vivir de encuentros azarosos y distantes en el espacio y el tiempo, de confesiones no hechas y de silencios aprendidos.

Un día su amante le confiesa que está embarazada, y él realiza el acto de habla que ella temía: "¿De quíen?". Motivo innegable para romper definitivamente una relación que a ella le resultaba demasiado insatisfactoria.

Él acepta esta decisión y no hace nada por evitar la ruptura o plantearse de otro modo la pregunta que había hecho. Cuando esta historia se hace relato, relato amoroso, ante su actual pareja se advierte ante ella el vacío de una vacilación, de un abandono, a pesar de que como subraya el título de la obra: "Yo la amaba". Argumento insuficiente para un narratorio tan atento como poco comprensivo.

Es el segundo relato, encuadrado en el primero, el que cobra verdadero interés novelesco. La exploración del punto de vista femenino del amor ante el relato amoroso del hombre.

↓ 12-2010