TEXTOS | 04-2010 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
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28-04-2010

Escrituras: el espesor del Nombre

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Este texto lo escribió Roland Barthes como homenaje a R. Jakobson en su septuagésimo centenario. Glosa la extraordinaria importancia que le daba M. Proust a los nombres propios, a sus cualidades tímbricas, asociadas con colores que el propio autor describe, y a la atmósfera mental mental que para él evocaban nombres como Combray, Guermantes o Balbec.

Por eso llega a decir Barthes que los Nombres propios, muy lejos de ser índices vacíos de significado, como proponía B. Russell, contienen un espesor semántico que abre un mundo de sentimientos, emociones, una memoria y un sentido tan amplio como lo es un símbolo. De esta manera la Recherche toda es el producto de la exploración del valor evocador y del potencial semántico contenido en los nombres de los personajes y de los lugares de la obra.

Para ello se remonta a Platón y el Cratilo, donde se hace una indagación del nombre como la expresión de la verdad de lo nombrado, y también a Jakobson, a quien se homenajea, que partiendo de la idea de Saussure de que la relación entre significante y significado es arbitraria y convencional, cosa por otra parte que no niega, es sensible a que las lenguas utilizan en su significante las cualidades sonoras más apropiadas de su fonemas y sonidos, para construir efectos tímbricos, musicales, expresivos que acercan en nuestra sensibilidad el significante y el significado de una forma mágica, explorada por la poesía, y que llevo a pedir a J. Ramón Jiménez el rendimiento exacto de las cosas: "Intelijencia dame el nombe exacto de las cosas".

11-04-2010

El imaginario modernista

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Louis Comfort Tiffany supo crear la poética del objeto encantando, inspirándose en las formas vegetales de frutos y flores feéricos, utilizando la estética de la irregularidad, la multiplicidad y el juego colorista.

Sus lámparas, vitrales, jarrones, tarros, teteras, mobiliario, etc. aplicados a las artes decorativas crean un estilo inconfundible y muy imitado posteriormente. Esos objetos diseñados y realizados en su taller parisino tienen algo de material y angélico, al mismo tiempo, un toque místico de ligereza y terrenalidad, de elegancia descuidada y caprichosa exigencia, como producto de orondos gnomos y sutiles hadas.

Tiffany concurrió a varias exposiciones universales en París, y se vió influido por el arte japonés. Descubre nuevos tratamientos para el vidrio al que aplica toda clase de tinturas. No son objetos fabricados en serie, sino de forma singular y diferente, cada uno es el resultado de un estudio especial y constituye una creación única.

También utiliza Tiffany la luz que se trasluce a través de sus vidrios aportando calidades, las cualidades opalescentes del vidriado, los metales lujosos, las piedras semipreciosas, sobre las cuales la luz al incidir en ellas despierta y evoca un mundo maravilloso.

El texto abstracto

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Kandinsky desarrolla un largo proceso en su obra que consiste en la separación de la expresión plástica de la referencia analógica a la realidad externa. La práctica figurativa ha pesado y pesa mucho en nuestra cultura como para que pudiera nacer el arte abstracto, geométrico o no. El descubrimiento de que la pintura se sustenta en las combinaciones posibles de forma y color, sin necesidad de recurrir a la imitación analógica, ha sido revolucionario para nuestra cultura.

Esta idea estaba ya en muchos códigos de comunicación, sobre todo en el lenguaje natural humano, muy ajeno a la analogía entre el plano del significante y del significado.

Pero desobedecer el supuesto imperativo analógico se ha hecho y se hace con el riesgo de la incomprensión de una amplio público que todavía sigue entendiendo el arte como copia o reproducción verosímil de la forma de las cosas.

Por educación plástica, el espectador del cuadro abstracto busca en él cualquier vestigio de analogía, o bien su imaginación dota de contenidos analógicos a las formas allí congregadas.

Pero esto se hace todavía más difícil cuando la forma misma se acaba diluyendo en la pureza de los colores y sus contrastes, como ocurre en el expresinismo abstracto, donde no queda excusa para un pensamiento analógico.

Así, la abstracción se convierte en la pintura de lo invisible, de lo no percibido anteriormente, de lo inexistente fuera del cuadro que lo acoge. Y entonces la forma y el color pueden crear analogías con el entendimiento y la sensibilidad, y dar al espectador un amplio terreno para ver mucho más de lo que se ofrece. Ver lo que no se ve a partir de lo que se ve.  

07-04-2010

Historia ilustrada

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Esta es la traducción al francés de cinco cuentos de Mario Benedetti, ambientados en el exilio político de los que huyen de las dictaduras del cono Sur. Una bella edición abundantemente ilustrada por Antonio Seguí que hace de la obra un texto muy visualizable. Más que ilustraciones son otras formas de contar lo mismo, confiadas al color y a la forma.

Todas las historias desgranan una misma época, los años setenta, los jóvenes exiliados, su soledad, nostalgia y olvido en la distancia de una geografía que se va transformando y va quedando envuelta en la penumbra.

Muchas veces este extrañamiento se va acompasado por una historia de amor ocasional que surge y arrebata a sus protagonistas. En todas ellas Paris es lo presente, lo inmediato, el marco que envuelve en una nueva peripecia, lo único que queda en pie del anterior derribo.  

05-04-2010

La cuestión que genera el texto

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Una pregunta, como la que formula el título de esta obra, es un buen procedimiento de generación textual. Esta obra es una reflexión sobre los fenómenos de organización atómica y molecular de la vida desde principios físicos: las leyes de la estadística, de la termodinámica y de la agrupación de los átomos en moléculas.

La vida organiza los átomos de tal forma que sus estructuras tienden a reduplicarse indefinidamente, mediante el mecanismo de reproducción celular, llevado a cabo por la acción de los cromosomas.  

La vida es también el soporte de la consciencia de los seres vivos, que en el hombre llega al grado de autoconsciencia. Desde ella se accede a la experiencia de la unicidad, que engloba y permite abarcar la multiplicidad de los fenómenos físicos.

El paso de la vida a la consciencia o de la unicidad a la multiplicidad no se conoce bien, pero puede intuirse, y así lo han hechos los seres humanos despiertos de todas las épocas, apreciando que la experiencia física parece desmentir, ilusioriamente, la percepción interna de la unidad intrínseca de todo.

De hecho la vida, quetiende a replicarse indefinidamente, opera el mecanismo de la unicidad por medio de la agrupación de las partes en una organización compleja y que tiene capacidad de autorreplicarse.

La visión holística de los fenómenos de la vida desde la física, y de los fenómenos de la consciencia desde la experiencia nos permite una aproximación a explicaciones más potentes de qué es la vida y qué es la consciencia.

Pseudohagiografía irónica

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Este volumen recoge tres relatos a modo de hagiografías profanas de la vida de tres personajes singulares: Fulgencio, Dubslav y Antolín Cabrales. Todos ellos son sometidos a apremiantes circunstancias que les obligan a adoptar soluciones radicales. Los tres tienen en común una inquietud por saber el sentido de sus vidas, contemplado globalmente y buscan en vano una respuesta inspirada.

Todos tienen una cierta consciencia de la irrealidad de la existencia y se someten a su figuración a sabiendas de su inutilidad. Aceptan las convenciones, hasta cierto punto, pero en su fuero interno no conceden crétido a lo establecido.

En todos los casos el azar aparece perturbando los acontecimientos. Son santos profanos, ajenos al sentido religioso de la santidad, de ellos no se conoce más milagro que el de sobrevivir en condiciones adversas.

Los tres son personajes un tanto marginales: un obispo que adquirió su condición a costa de un crimen, un viajero sin propósito y un presidiario abocado a la literatura.

Las historias interesan a un lector algo escéptico, que sepa leerlas con humor e ironía. A pesar de ello, un lector más crítico podrá ver injustificado un título, que podría confundir a lectores incautos, aunque el prólogo advierte de la impropiedad.    

Son, pues, historias de lúcida ironía, contadas con ternura. La ilustración de la portada (Book on Book de Jonathan Wolstenholme) es una viva imagen de la intertextualidad paródica, del travestimiento irónico.  

↓ 03-2010