TEXTOS | 01-2022 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 02-2022

23-01-2022

Escritor / escribiente


Todos los nombres Saramago.jpg


José Saramago, Todos los nombres, Ed. Alfaguara, 1997

La aparente coincidencia del nombre del autor de esta novela con el nombre del único personaje con nombre propio de la misma, don José, se extiende a otras connotaciones, entre ellas al hecho de que ambos se dedican a la escritura, el primero como autor de novelas y el segundo como escribiente de la Conservaduría General del Registro Civil. 

El fabulador y el personaje de la fábula se parecen mucho más, ambos crean mundos sacados de la imaginación. El primero urdiendo una historia descabellada de un personaje solitario que inventa un amor a partir de una ficha del fichero del Registro Civil.

Enamorarse de una mujer a partir de la ficha del registro no tiene otra efectividad que demostrar que el poder de la imaginación sobrepasa con mucho al poder de la percepción sensible, y esto se hace verosímil en el relato por el principio que rige toda lectura literaria, la suspensión de toda incredulidad, que hace posible que el lector pase por alto esta aparente falacia, pues ya se ha identificado con el personaje. 

De esta forma construye Saramago una historia que atrapa a sus lectores modelo desde el primer momento y que no los deja dormir hasta haber sabido el final imposible de una historia que cada vez se complica más en perjuicio del infausto escribiente, aunque todo se resuelve a su favor, salvo el hecho capital de que la vida se ausenta de la mujer que ha salido del escenario por voluntad propia, y que nunca llegaría a conocer salvo por indicios, y ante ello es un triste consuelo dejar el registro de su defunción sin cumplimentar. 

El narrador omnisciente recoge con toda fidelidad sus pensamientos, fantasías y acciones, pesadillas, intercalándolo todo en un texto sin guiones de diálogo, donde el solo uso de la coma permite pasar de un término de palabra a otro, lo cual da a la obra el carácter de un relato de vanguardia. 

Pero además compite con el personaje, que también inscribe en un diario sus peripecias, para permitir que el Conservador del Registro Civil pueda entender sin ninguna duda las peripecias de este subordinado, alojado en la casa inscrutada en el propio edificio del Registro, y de la cual posee la llave que le permite acceder a comparar las pruebas de sus faltas con el relato mismo del protagonista registrado en el diario de sus andanzas. 

En contra de todo lo esperado, don José es exculpado por el severo jefe, un autócrata, que sin embargo es capaz de comprender que el corazón tiene razones que la razón no entiende. 

Don José se ha comportado en toda la historia como el niño que no ha dejado de ser nunca, y a un niño todo se le puede disculpar. 

La historia tiene además un arraigo biográfico en los intentos de Saramago por conocer el estado del registro civil del nacimiento y de la muerte de su hermanito -pudiendo apreciar de este modo la ineficiencia de estos servicios registrades, que inspiraron su novela- fallecido a los pocos meses de nacer, antes del nacimiento del propio autor, y del que se consideraba en cierto modo un continuador de su breve y truncada existencia. 

Una obra que muestra, como tantas otras, las extraordinarias cualidades narrativas del que fue Premio Nobel con todos los méritos que se le hicieron acreedor a tal galardón. 

Todos los nombres pueden estar contenidos en un solo nombre. 












01-01-2022

Texturas míticas


images.jfif


Joseph Campbell, Las máscaras de Dios. Mitología Oriental. Volumen II, Ed. Atalanta, Girona 2017

Este es el volumen segundo de una tetralogía que, bajo el título de Las Máscaras de Dios, publicó Joseph Campbell entre 1959 y 1968. Es una obra monumental que realiza un estudio comparado de las mitologías de Oriente y Occidente, concluyendo con un volumen, el IV, sobre Mitología creativa

La obra no solo explora el contenido de los mitos y creencias de los principales pueblos, sino también sus etapas históricas, con una visión propia de una antropológica cultural y religiosa, pero al mismo tiempo sin hacer concesiones a ninguna visión en particular. 

Este segundo volumen acomete el estudio de las creencias mitológicas y religiosas de las culturas orientales y también de las interrelaciones e influencias históricas entre Oriente y Occidente. 

Establece una serie de paralelismos en el desenvolvimiento de los pueblos de Oriente y Occidente, por medio de los cuales podemos reconocer analogías y sincronías que nos pueden haber pasado desapercibidas, y que no siempre están basadas en la influencia mutua, sino también en una serie de constantes que resultan llamativas, pues parecen haber circulado por los campos morfogenéticos. 

En el planteamiento y metodología se aprecia la influencia del comparatismo mitológico que tan brillantemente desarrollo Frazer en La rama dorada, a quien cita en muchas ocasiones para confirmar sus hallazgos. 

Se detiene especialmente en analizar las bases hinduistas del budismo y como esta corriente novedosa se expande por todo Oriente en sucesivas oleadas, dando lugar a manifestaciones propias en cada lengua y cultura a la que el pensamiento de Buda accede, pues toda recepción de contenidos culturales se acomoda siempre a la idiosincrasia del pueblo que la recibe. 

El autor delimita y caracteriza muy bien las identidades de los diferentes pueblos y culturas orientales, para explicar así, a partir de las imágenes de los pueblos, el sustrato en que se asienta y se transforma lo importado. 

Hay que agradecer a la Editorial Atalanta la publicación de esta obra enciclopédica, que estaba agotada, aportando una nueva traducción, magníficamente editada, lo cual hace más atractiva la lectura.

Una fruición en la que el lector va de sorpresa en sorpresa por la forma tan personal, novedosa, atrevida y original de presentar los temas, siempre con bases textuales que provienen de las propias lenguas y culturas que son objeto de estudio. 

Hace falta desmitificar los mitos para comprenderlos más y mejor, y también ser capaz de encarar el hecho de que el pensamiento mítico ha impregnado toda la vida y la historia de los pueblos, como hoy mismo nos ocurre a nosotros, sujetos también a este mismo pensamiento mítico bajo nuevas máscaras que actualizan un disfraz renovado de la entidad espiritual del ser humano. 



↓ 12-2021