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30-05-2022

Textos poscoloniales


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Abdulrazak Gurnah, A orillas del mar. Edición original 2001. Salamandra, Barcelona, 2022 

Esta es la sexta novela de A. Gurnah y la segunda traducida al español, gracias sin duda a haber recibido el Premio Nobel de Literatura, de otra forma seguiría siendo un autor casi inédito en lengua española. 

En ella se relata las peripecias de Saleh Omar para entrar en Inglaterra como refugiado político, haciéndose pasar por alguien que finge un desconocimiento total del inglés. A pesar de todo, consigue que lo acepten como refugiado y en esas experiencias va desgranando su pasado personal y familiar en el país africano del que procede, antes y después de la independencia, un momento mucho peor que el anterior. 

A pesar de tantos azares desafortunados, el narrador mantiene un tono amable y resignado, producto de una sabiduría ancestral y del gusto por la vida y la belleza, en el contexto del islam y del rico colorido de especies, perfumes, vestimentas y tradiciones de su país natal. 

Ya en Inglaterra se encuentra con Latif Mahmud un profesor exiliado de su misma nacionalidad, que vive en Londres y que resulta ser un antiguo conocido y en cierto modo enemigo familiar. Ello los lleva a rememorar juntos su triste pasado y las culpas o sentimientos de indefensión que han vivido en su intento de refugiarse en la metrópolis que los colonizó. 

Pero sobre todo el encanto de la novela reside en su prosa poética, que tiene como fondo el intertexto de Las mil y una noches y de los relatos orales de los viajeros por la India, Persia y África. 

De esta forma se aquilata el sentido de la vida, visto desde una perspectiva cultural determinada, y contrastado con una dura experiencia vital, la de todos los inmigrantes y refugiados, que a duras penas consiguen sobrevivir y adaptarse a una cultura y a una situación diferente a la de su tierra natal. 

Y así la lectura se hace encantadora y amable, pues destila comprensión y sabiduría, así como compasión para todos los seres humanos que sufren y han sufrido un pasado trágico en situaciones coloniales y poscoloniales. 


14-05-2022

Criaturas del cuadro


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Antonio Muñoz Molina, Rondas del Prado. Cátedra Museo del Prado, Madrid, 2022

Este volumen recoge las cuatro conferencias dadas por Antonio Muñoz Molina en 2019, después de haber pasado tres meses como un visitante privilegiado del museo, con despacho propio dentro de él, y haber tenido acceso a las dependencias inaccesibles para el público. 

Lo que para el Museo del Prado representa una cátedra de divulgación de sus obras, colecciones y labor conservadora, para Muñoz Molina constituye una ocasión excepcional para ejercer, momentáneamente, su vocación frustrada de historiador del arte, del que lo hace acreedor su titulación académica en la Universidad de Granada. 

Por eso, la obra procede a contarnos el cuento de la pintura, “ut pictura poesis”, con una amplísima documentación de lector, visitante asiduo de los museos en todo el mundo, curioso espectador y versado conocedor de todo lo que se mueve en torno a la pintura y a los cuadros a partir del Quattrocento, periodo histórico del que recuerda con admiración las clases de Mateo Revilla, teniendo en cuenta además todo lo que se dice sobre la pintura desde el mundo antiguo. 

Sin caer en la erudición, pero con todo su bagaje, Muñoz Molina se muestra como un curioso e informado admirador de las grandes obras de arte, de las vicisitudes de sus creadores, del papel social y religioso que cumplieron en su momento, y del que hoy somos en gran medida ajenos visitantes de grandes museos y exposiciones, en cuya contemplación apresurada, en las rápidas visitas, pasan en gran medida desapercibida su vinculación con la mentalidad de la época, para el gran público que lo único que tal vez desearía sería poder fotografiar los cuadros con las cámaras de sus móviles, para así llevárselos en el bolsillo y sentirlos propios. 

Sin embargo, Muñoz Molina se acerca a las grandes obras y a sus maestros con toda devoción y respeto, sabiendo comunicar a los oyentes y lectores su fruición, su saber, y contemplando las obras desde el misterio que todavía encierran algunas de ellas, como singularmente Las meninas, entre otras muchas, la joya del Prado, a la que dedica buena parte de la obra y desde donde Velázquez mira, y tal vez nos sentimos mirados, con atención y sopesando nuestra imaginaria dimensión de potenciales criaturas de un cuadro barroco. 














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