TEXTOS | 02-2011 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 03-2011

25-02-2011

El abismo de la escritura

EDA_580vg[1].jpg

Enrique Vila-Matas, Exploradores del abismo, Barcelona, Anagrama, 2007 

Colección de relatos que tienen en común la búsqueda y la decepción ante la imposibilidad de explicar de forma suficiente el sentido de la existencia, del pensamiento o de la ficción. Los artistas, los escritores son exploradores de una frontera más allá de la cual solo se aprecia la nada. Y sin embargo, el arte y la literatura son un intento imposible por alcanzar el sentido, en cuya dilación vale la pena moverse, con riesgo de caer, como Empédocles, en la boca del Etna. En realidad el artista dilata o aplaza la caída con su obra, y con ella se muestra como un funámbulo que ríe en las alturas. Así Vila-Matas, que sale de un colapso que le llevó al borde de la vida, se divierte, y nos divierte, contemplando e imaginando posibilidades, acercamientos y huidas del abismo. Lo vivido y lo fantaseado o soñado están tan próximos que son casi indistinguibles, actúan como sincronicidades significativas, que nos advierten de algo que siempre acaba escapándose de nuestra contemplación.     

22-02-2011

La pregunta que interroga por el ser

img191 copia.jpg

Martín Heidegger, El ser y el tiempo, México, Fondo de Cultura Económica, 5ª ed. 1974 

Esta obra parte de la pregunta que interroga por el ser, pero esa pregunta se dilata en la fenomenología de “ser ahí”, del ente temporal y abierto, de la cotidianeidad e historicidad del vivir, y abre un círculo que no se cierra, ni responde realmente a la pregunta inaugural.

Trasladar la ontología a la existencia es imposibilitar el conocimiento del ser, precisamente porque lo cotidiano, mundano, temporal, es experiencia incompleta de la esencia del ser. Siendo el ser el más universal y comprensible de los conceptos, el ser es indefinible e indemostrable, pero subyace a todo lo empírico o racional.

La pregunta sobre el ser podría enfocarse hacia su cognoscibilidad, más que hacia su facticidad. Como dice el autor, al preguntarnos ¿qué es el ser?, nos mantenemos en el “es”, para Heidegger el “es” es un factum. Aquí es donde cierra la puerta al conocimiento, a la cognoscibilidad del ser, al reducirlo a un ente existenciario.

La filosofía oriental no ha cometido este error de confundirse el ser con los hechos, pues para ella el ser constituye todo lo real, y sobre todo nos constituye a nosotros mismos. Por tanto, la búsqueda del ser es interiorización, autoconocimiento, indagación interna. Mientras que el “ser en el tiempo” es ilusión, experiencia, pero no conocimiento real. La pregunta sobre el ser hay que volcarla en su experimentación interior, ya que el ser es lo que somos, lo que nos constituye, no lo que accidentalmente vivimos, siendo esto último a modo de espejismo revelador de alguna de las infinitas propiedades del ser.

Una filosofía que se pierde en la angustia del vivir sin horizonte de conocimiento real, de ser completo en la esencia.     

Caminando por el cuadro

img190 copia copia copia.jpg

Albert Sesma, Casco antiguo, oleo, Galería de Arte La Zubia, Granada

El paisaje urbano nos invita a un caminar distinto por la ciudad conocida o desconocida. El cuadro es un acto de anagnórisis platónica, y su paisaje una invitación a deambular con la imaginación, a degustar de otra forma la ciudad, resaltando cualidades no apreciadas, luces y colores diferentes, pero idénticos.

Albert Sesma sabe encuadrar la ciudad en el lienzo y resaltar de ella aspectos consabidos e inéditos. Es en cierto modo la mirada de Antonio López, su maestro, que le ha enseñado, y nos ha enseñado a todos, a contemplar la ciudad de otro modo. A base de mirar y ser fiel al encuadre, en distintos días y horas, estaciones y momentos, este adquiere cualidades de intemporalidad, de esencia intrasferible e inasequible.

Como en Balthus la mirada va más allá de las apariencias y capta la intemporalidad metafísica de su ser. No es una interpretación o una impresión, es instante y eternidad al mismo tiempo, conciliación del tiempo y la atemporalidad, de la apariencia y la nada. Es entender que lo que vemos es y no es, que siendo no es y que no siendo es.

17-02-2011

Y lo demás es silencio

img188 copia.jpg

León Mazzella, Primeras frases de novelas famosas, Paris, Ftway Publishing, 2004 

Esta obrita parte de la idea de que toda novela está ya en su primera frase, muchas veces breve y definitoria. Si no toda la novela, al menos la primera frase sirve para evocarla y es frecuentemente memorizada y recordada cuando se quiere aludir a ella Muchos recuerdan al Quijote por su comienzo “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme...”. Igualmente los siete volúmenes de la obra de Marcel Proust, En busca del tiempo perdido, caben en “Mucho tiempo he estado acostándome temprano”, objeto de variantes de todos los tonos para U. Eco y sus amigos, en el Diario mínimo.  

A Borges le gustaban las obras breves, y todas las suyas lo fueron, por timidez o por pereza. Augusto Monterroso y los representantes de Oulipo reconocían el valor de lo no dicho, tan amplio o más que el de lo dicho. Vila Matas habla de los escritores sin obra, o de los que renuncian a escribir. Muchas veces se fatigan las prensas o los ojos de los lectores queriendo decir más de lo que se debiera. La literatura tiene un valor más evocador que definidor. Escribir en los márgenes es escribir también sobre el palimpsesto de lo implícito y lo presupuesto. Dejemos espacio a lo no dicho, dejemos holgura al decir incipiente y escaso, dejemos lugar al silencio, fuente de todo.

11-02-2011

Opera postuma

img187 copia.jpg

Recopilación antológica de sesenta artículos, la mayoría de ellos publicados en la prensa, y dos poemas últimos, acompañada de prólogos y presentaciones en los que se encarece el estilo, el lenguaje, los temas y la profunda huella dejada por Ramón en familiares y amigos. La obra va acompañada de ilustraciones y fotografías.

Muchos de estos artículos son auténticos relatos breves, llenos de gracia y ejemplaridad. Otras veces son críticas a los hábitos públicos de la colectividad, cuando no auténticos ensayos de gran profundidad, sobre todo los que se refieren al quehacer humano digno y señero o al lenguaje, la palabra, como instrumento mágico que es capaz de darle un sentido al silencio o al perplejidad de la existencia.

Son obras breves que pertenecen a su quehacer literario de los últimos años, en los que su vida ha sido también una lucha contra la enfermedad, sin que esta lucha deje trazos  de amargura o desencanto hacia la existencia, hacia el valor de vivir.

Estos textos son un disfrute para el lector, pues en ellos predomina la lucidez y la ironía, al tiempo que el relato ágil y muchas veces desenfadado articula una idea que se hace así irrefutable. Pero no son pasatiempos banales, en cada anécdota hay una reflexión, un espejo, un motivo para contemplarnos de forma crítica y a la vez indulgente. Ramón G. Rodríguez muestra aquí la maestría que ha alcanzado su prosa, las sutilezas de su mente, la agilidad de su pensamiento, la gracia del dicho y del hecho. Por ello, toda su obra, pero esta singularmente, es un legado inapreciable que nos deja, para que su presencia y su memoria nos acompañe siempre.

Leyendo estos artículos podemos recordar la gracia irónica y afable de gran conversador, lo escuchamos a cada momento al leerlo, y podemos seguir conversando con él levantando la vista del texto.

Todas las cuestiones de la cultura, la estética y la vida son objeto de su atenta y observadora mirada, como si el mundo fuera el mejor espectáculo al que pudiésemos asistir, y nuestra presencia en el mismo la de un testigo privilegiado y un actor que no puede ni debe sustraerse a las circunstancias que le han tocado vivir.

Su compromiso no es a ninguna doctrina o creencia, es un compromiso con su honestidad y su inteligencia, y sobre todo con el respeto a la verdad del vivir y al arrojo de no ser indiferente a nada de lo que nos rodea.     

“Vivir en libertad, hoy y siempre, es ante todo vivir en las condiciones que uno se ha fabricado, en la interiorización personal de los preceptos, de las normas y las tradiciones heredadas. Vivir es una tarea audaz y estética, de maduración de conceptos, y si no se concibe así el individuo puede convertirse, `sin virtud, en el ser más despiadado y salvaje´ como dejó escrito Aristóteles en su Ética a Nicómaco. Se trata de ser felices aceptando el entramado cultural de que dispone el momento...” (pág. 183)  

09-02-2011

La materia de los sueños

img186 copia.jpg

En esta obra Georges Perec relata 124 sueños, que fue anotando desde mayo de 1968 hasta agosto de 1972. Los sueños tal vez sean algo más, en todo caso experiencias vividas y recordadas. El sueño es incomunicable a no ser que se convierta en texto, y al hacerlo se transcodifica y seguramente se transforma. Por otra lado, el sueño tiene una significación diferente para que el que lo vive que para el que lo escucha o lee. Para el primero está ambientado en los implícitos de su vida psíquica, para el segundo es un discurso ajeno y fragmentario, cuyas presuposiciones subconscientes no comparte.

Por eso, convertir el sueño en literatura, sin más, es algo que no se ha hecho muchas veces. Falta una literatura onírica, aunque toda literatura invite a la ensoñación. Este intento de valorar el texto onírico, más allá de su función como materia de análisis, como un valor en sí mismo se justifica en la sospecha de una inversión. La supuesta realidad puede ser un sueño, que se releva en la vida onírca. No ya que la vida sea un sueño (Calderón) o que estemos hechos de la materia de nuestros sueños (Shakespeare), sino que la proyección fantasmática, pero persistente, sea la vida "despierta".

Por eso las pequeñas historias que están presentes en cada uno de estos sueños, no tendríamos que leerlas en clave de realización de un deseo, sino como la realidad del deseo ya realizado. Nos cabe en este caso determinar cuál de los dos mundos puede ser más interesante. Con qué sueño nos quedamos.      

07-02-2011

Diario de lector escritor

img185 copia.jpg

Hay distintas formas de escribir la lectura, y de contar la vida como si fuera también una obra literaria, la que engarza y da continuidad de sentido a los viajes, a las experiencias, a las amistades, a los cuadros y a los libros vividos.

Se puede hacer de muchas formas, con cierta frivolidad, con snobismo, con candor. Vila-Matas acierta a contarnos su vida de lector-escritor como si fuera el mejor relato de todos los que ha leído, y de hecho el que le da sentido a todos ellos. Lo hace fragmentariamente, con episodios de desigual intensidad, sin buscar epatarnos, sino con una cierta confidencialidad agradecida e ilustrada, brillante y desenfadada.

Lo hace como el que sabiendo mucho ignora lo esencial, el signficado de su propia existencia y el sentido del mundo, y esta ignorancia asumida, pero no resignada, le incita a buscar en los libros la verdad de lo vivido.

Leerlo en francés es un lujo añadido, es leerlo como el escritor francés que en el fondo es, sin saberlo, para después comprobar hasta qué punto ha acertado a traducir su prosa al castellano. Vila-Matas ha sido siempre, y lo sigue siendo, un escritor parisino.

Relata, teoriza, niega y afirma, ilustra opina y ofrece mil y una anécdotas que adquieren muchas de ellas valor de categoría. La amistad y la benevolencia hacia sí mismo y hacia los demás puede más que la ira o el desprecio. Al y al cabo sabe que todos compartimos las certidumbres de las mismas incógnitas no resueltas del todo por nadie. Su obra es el ensayo de su vida. Su lectura un diálogo amable.

03-02-2011

Relato enredado

img184 copia.jpg

Le jour où Arnold Spitzweg crée son blog, une petite révolution est en marche: l´employé de bureau discret jusqu´à l´effacement cède donc à la modernité mais sans renier ses principes. Sur la tole, à contre-courant du discours ambiant prônant l´activité outrancière, il fai l´éloge de la lenteur et décrit l´inclination naturelle à la paresse. Contre toute attente, les écrits intimes d´Arnold Spitzweg résonnent avec force chez des milliers d´internautes: on le félicite, on le sollicite, on parle de lui à la radio... L´homme anonyme fait l´évenement. Comment vivra-t-il cette subite notoriété?

↓ 01-2011