TEXTOS | 03-2013 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 04-2013

26-03-2013

Al final el sentido



Barnes 001.jpg

Julian Barnes, El sentido de un final, Barcelona,
Anagrama, 2012

Un narrador protagonista cuenta su vida, desde su
adolescencia, la época en que formaba un trío de amigos al que se agregó
Adrian. La primera parte de la novela, la adolescencia y la juventud como estudiante,
centra la historia, hasta que recibe la noticia de que Adrian, brillante
estudiante de Cambridge, se ha suicidado, poco después de ponerse en relación
con la antigua novia del narrador.

La segunda parte de la historia nos sitúa en el momento
presente del personaje, su madurez, posterior a la jubilación y a su separación
matrimonial. Lleva una vida plácida, pero mediocre, y su mayor obsesión es
recuperar el diario de Adrian, que supuestamente guarda Verónica, su antigua
novia y presunta exmujer de Adrian.  

Esta parte es eminentemente reflexiva, sobre el
sentido de la vida y la aceptación de un final inevitable, que se va elaborando
en la mente de Tony con diversas y previsibles posibilidades. El sentido de la
vida individual se puede poner en relación con el sentido de la historia, que lleva
también a finales muchos de ellos catastróficos.

Gran parte de estas reflexiones son morales, en las
que pesa también un sentimiento de culpabilidad o de no haber hecho de otra
forma lo que podría haber sido. En todas ellas parte de su subjetividad y
enfoca a los demás como espejos de sí mismo, que le muestran tanto lo más
agradable como lo menos deseable.

La novela es fragmentaria, está construida a base
de episodios breves, recuerdos, reflexiones, que se van sucediendo, todos ellos
presididos por la inquietud de darle un significado a los acontecimientos, que
sea capaz de de superar los tópicos más comunes, buscando una lucidez que no alcanza
del todo.

En varias ocasiones el narrador trata de establecer
un diálogo con el lector, que de esta forma se convierte en destinatario
intratextual, buscando una complicidad con él, un interlocutor que pueda y sepa
comprender sus motivaciones y le ayude a conocerse a sí mismo.

Tony no consigue
rescatar el diario de Adrian, pero sí una verdad que desconocía respecto a la
relación de este con Verónica y su madre. Descubre que Adrian tuvo un hijo, que
ahora tiene 40 años, y que Verónica no es la madre de este, sino su hermana.
Por eso le decía siempre Verónica, cuando hablaba con él en los últimos años:
“No entiendes nada”, expresión sobre la que fantaseó adoptar como epitafio. Un
final que da otro sentido a toda la historia que nos venía contando.

11-03-2013

El mago de la materia muerta


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Hélène Prigent et Pierre Rosenberg, Chardin. La nature silencieuse, Paris,
Gallimard, 1999

Chardin es un pintor de retratos realistas y naturalezas
muertas que se adelanta a su época, alejándose se los cánones ampulosos o
amanerados de la pintura de su tiempo.

Para él cuenta ante todo el respeto al motivo, al sujeto
retratado, la veracidad, la sencillez y la grata intimidad de lo cotidiano.

En sus cuadros habla la elocuencia de cada objeto, en su
cercana y perceptible presencia, y es cada cosa, cada persona, la que da
sentido y nobleza a la representación.

Lo decorativo pasa a un segundo término, y se realza el
estudio de la luz y el color que dan relieve a los rostros y a los utensilios,
mostrados en sí mismos y no como lección barroca de perentoriedad.

La contemplación de sus cuadros es una invitación al goce,
no del lujo ostentoso, sino de la meditada sobriedad de las cosas que nos
rodean. Un ejercicio que nos invita a contemplar la esencia de cada cosa, de
cada persona.


↓ 02-2013