TEXTOS | 05-2009 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 06-2009

23-05-2009

Doble interrogación

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Alicia Núñez, autora de la exposición "El Corazón de África", contempla el rostro de la anciana de una de sus fotografías. Hay en ambas una interrogación.

La anciana parece preguntarse por el sentido de su vida, por el significado del mundo en que vive, que ahora puede apreciar en su desarrollo temporal final. Alicia parece preguntarse por el sentimiento que embarga a esta mujer, tratando leerlo en el texto de su rostro. Hay en su mirada un sentimiento de admiración y gratitud.

El gran formato de esta fotografía es un elemento que magnifica y engrandece a la persona que la ocupa y le añade interés. Las cejas enarcadas, encuadran unos ojos que parecen mirar más hacia dentro que hacia fuera. Su posición es casi fetal, sus manos están cruzadas y en actitud de recogida espera. Su expresión formula una petición y nos da una respuesta, entregándonos gratuitamente la lección del aprendizaje de su existencia.

El sistema tautológico

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Poder encontrar hoy en una librería de París (L`écume des pages, Saint Germain-des-Pres), en una fría tarde de enero, una de las obras míticas de la semiología barthesiana, Systéme de la mode (1967) como si acabara de publicarse, y entreabrir sus páginas en una cafetería próxima, también mítica (Les deux Magots) rodeado de un cálido ambiente de conversadores natos, es una experiencia que nos puede retrotraer a la época del imperio del estructuralismo en el centro mismo de su ambiente social.

Es esta una obra inolvidable, que nos enseña a mirar la moda como discurso y el discurso como una articulación metafórica diferida, hasta llegar a la tautología de los significados. El sistema de la moda repite sus enunciados hechos discurso, de una forma recurrente: "es una palabra que puede ser infinita porque está vacía y por tanto es significante" (pág. 319). Esta decepción del sentido se aprecia en los sistemas que utilizan un código cerrado en sí mismo, que predica, en cambio, la novedad de las formas y la serialidad de lo nuevo.

16-05-2009

El juego del decir

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Acaba de aparecer una segunda entrega poética de Pedro López Ávila, Juego peligroso, Salobrena, 2009. Como en su anterior libro de poemas aparece ampliamente ilustrado por bellas y expresiva acuarelas de Galán Polaino.

En esta obra el tema que centra las preocupaciones líricas de su autor es la droga, como elemento que tiene un potencial destructivo y marginador para aquellas personas que caen en sus redes. Ese "juego peligroso" de la evasión conduce a la marginación social y vital. Esta experiencia presentada en la memoria de personas conocidas por el poeta le da un aire amargo, triste y al mismo tiempo rebelde a un verso tan humano y atento a lo social como es el de Pedro López Ávila.

La voz del poeta se convierte en testigo y en dolido notario de cómo la inquietud bohemia acaba lastrando a las personas, con el desprecio cómplice de los que nada hacen para evitar esta lacra social.

No es el caso de nuestro autor, que actúa como rebelde encausado y vuelve su mirada hacia el interior de las personas donde poder encontrar alguna luz. El juego del decir no es cómplice de este juego, sino testigo compasivo y atribulado. Pero esta negrura no acaba con la esperanza que Pedro López profesa hacia el ser humano:

Pero, un hombre sin mirada interior

no es nada.

Lo sabe la luz del mar

que cambia el color de los ojos

y enseña a mirar, filtrando

la desnudez,

en los entresijos del pensamiento.

Después de todo,

no habrá nada importante

para todos.

Enunciación fotográfica

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Esta impactante fotografía, "Niñas Hamer", pertenece a la exposición que sobre "El Corazón de África" ha presentado Alicia Núñez en Granada. En ella destaca su colorido, la intensidad con que las niñas viven ese momento y la composición de la fotografía.

En el lenguaje de la fotografía hay un paradigma de elementos formales: luz, color, encuadre, angulación, enfoque, composición y contracampo. Existe además un dispositivo enunciativo basado en la manera de tomar la palabra en la fotografía. Las cosas y los objetos son tomados por la intención del fotógrafo, que realiza la función de enunciador en tercera persona.

En cambio, las personas que aparecen en la foto pueden tomar la palabra y decir yo, como lo hacen estas niñas mirando de forma frontal, intensa y directa a la cámara, al tiempo que interpelan al espectador, al tú, que al mirar es mirado y a su vez contemplado por el sujeto al que observa.

En el caso de esta fotografía es esencial el efecto enunciativo de las tres niñas, que están en estado de presencia total de su ser, sin pose, aunque son conscientes de su singularidad y de su buena presencia. La gama de colores y la textura de la piel, que tiene una cualidad táctil, subrayan el efecto enunciativo, puesto de relieve además por la ajustada composición en un plano medio en el que las figuras destacan sobre un fondo más borroso.

↓ 04-2009