TEXTOS | 03-2012 archivos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza
↑ 04-2012

27-03-2012

Viajes escritos antes del último viaje

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El gran escritor y viajero que era Antonio Tabucchi acaba de emprender su último viaje, del que no esperamos que nos deje nada escrito, ni tampoco sabemos qué destino ha emprendio en esta última singladura, si era a uno de los lugares conocidos o desconocidos de la geografía de los mundos posibles.

En cualquier caso habrá sido a su mundo más propio, la literatura, en donde podrá volver a saludar a la Dama de Porto Pim, y deshacer algún pequeño equívoco sin importancia, en la línea de un horizonte que ofrece las tentaciones de Jerónimo Bosco. Tal vez se encuentre también con el beato Angélico o quien sabe si con el ángel negro. No queremos entonar un réquiem, pues ahora el juego es del revés, y los sueños son sueños reales.

Nuestro querido Antonio Tabucchi comparte con Pessoa sus tres últimos días, sostenido por Pereira, pues en este mundo se está haciendo cada vez más tarde y el tiempo envejece deprisa, hasta Tristano muere, y Damasceno Monteiro pierde la cabeza, tal vez en una piazza d´Italia, leyendo autobiografías ajenas, para soportar la gastritis que también aquejaba a Platón y a algunos de los que andaban al paso de la oca. Este es para nosotros un nocturno hindú y solamente podemos hacer viajes a las obras que nos has dejado para seguir conversando con algunos de sus yoes literarios. La desolación de su ausencia nos acompañará siempre.        

23-03-2012

Memoria en segunda persona

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Paul Auster, Diario de invierno, Barcelona, Anagrama, 2012

Estas son las memorias personales que Paul Auster ha publicado en 2011 y que este año se han traducido al español. El escritor se siente ya poco inclinado a fabular y contar historias, vencido por la negra espalda del tiempo, y por eso ha tomado su propia vida como historia que contar, siempre en segunda persona, usando el poco empleado “tú” narrativo.

Lo hace de un modo fragmetario y episódio, sin continuidad cronológica precisa, y uniendo recuerdos, sueños, fantasías, deseos y miedos de una forma aleatoria. Por su edad, 64 años en el momento de escribr el libro, considera que ha entrado en el invierno de la vida, y así acaba el libro: "Se ha cerrado una puerta. Otra se ha abierto. Has entrado en el invierno de tu vida".

La vida que cuenta es azarosa e inquieta, se mueve continuamente por espacios, trabajos y lugares de residencia. Aquel niño que se levantaba de la cama a los seis años y se asomaba a la ventana para ver caer la nieve pensaba que nunca le sucedería lo que los mayores contaban que le pasaban a las personas, pero luego le fueron sucediendo una a una, como a cualquier otro.

La vida es la dimensión de la escritura, el texto en que se insertan todos los relatos, vividos o soñados, inventados o escritos, y todo ellos se acogen al espacio del tiempo. Esa idea de "tienes diez años..., veinte..., treinta..." va insertando en el texto la trama de la propia identidad. Como decía Hemingway, bajo la pretensión de contarlo todo, siempre se deja sin contar lo má importante, como en un iceberg lo visible es la parte menor de un todo más amplio y complejo. 

En sus memorias Paul Auster aparece como un escritor cuya referencia es la vida misma, más que la literatura, como le ocurre a tantos novelistas norteamericanos. La materia de la escritura tiene como punto de partida lo vivido y experimentado, y como destino el texto y el lenguaje, aparentando una fidelidad a los hechos ejerce una estilística invisible o inexistente, aunque este procedimiento no sea más que una apariencia más de la ficción literaria. Libro de memorias o confesión de lo vivido, en la que podríamos sospechar eso que dice Vila-Matas: “Nada más mentiroso que una autobiografía o un libro de memorias”. No tanto por lo que no dice o se disfraza, sino por lo que no se cuenta o se calla, aunque tal vez este Diario de invierno sea la más verdadera de las mentiras de su género. 

Esta autobiografía no suena al Vivir para contarla de García Márquez, relato de  azares afortunados, o al Pretérito imperfecto de Carlos Castilla del Pino, sino sabe más bien a la verdad desgarrada de L´écriture ou la vie de Jorge Semprún. 

Para un novelista como Paul Auster su propia vida es la mejor novela y para el lector o lectora supone asumir la propia existencia como un relato en curso en cuyo espejo contemplar sus peripecias. 

14-03-2012

El fondo textual

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Juan Ramón Jiménez, Animal de fondo (1949), Madrid, Visor, 2006  

Tras el proceso de depuración que sufre la experiencia poética de Juan Ramón Jiménez y su constante trabajo de perfeccionamiento de la expresión, a partir de su mundo interno, Animal de fondo representa el hallazgo más original en la temática y el lenguaje, su contribución más personal y singular.

La idea de sí mismo como animal deseado y deseante que cumple la realidad de su dios interno en la belleza de la palabra y en la percepción de las cosas, escapa a todas las concepciones anteriores de la divinidad, ya sean religiosas, místicas o paganas. La idea del fondo como sustancia del ser, la vivencia de su yo como lo grande y lo pequeño que abarca la totalidad pueden hacernos pensar en el dios panteísta. Pero tampoco hay una coincidencia completa.

Su poesía es la expresión de una iluminación (“He llegado a la tierra de llegada”), en la que el yo personal no queda excluido, sino integrado armónicamente en esa experiencia de ser. En este sentido su obra realiza la promesa de los poetas divinos, como Hörderlin, para los que la “poesía era la casa del ser”, como dijera Heidegger.

Mientras que la experiencia mística deviene en lo inefable, la experiencia del animal de fondo se muestra y se da a entender a través de la palabra que nombra “lo májico esencial”. Sí es la suya la experiencia de una “conciencia plena”, aprendida tal vez en Tagore y los místicos hindúes, a quienes leyó. Su obra dialoga consigo mismo y con todo el universo, el mar, el aire, el azul, los pájaros, los peces, en un sentimiento de unicidad y de plenitud.

La metanarración

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En este volumen se recogen dos novelas cortas de Ricardo Piglia, escritas en 1988 y que resultan historias paralelas, metaliterarias, en las que dentro del relato se plantea el hecho mismo de narrar, sus límites y posibilidades, y sus relaciones con la vida o los acontecimientos mismos.

La conciencia de las posibilidades textuales para orquestar toda narración en la mente de los escritores actuales ha llevado a algunos de ellos a introducir en sus obras la conciencia metanarrativa y a ensayar sus posibilidades dentro del texto, de manera que el relato se convierte además en un metarrelato, y la historia insinúa o ensaya otras posibilidades de ser contada, de ser concebida, de ser inventada, de ser gestionada.

Desde el punto de vista de los lectores, ello invita a prescindir de la suspensión de toda incredulidad, requisito imprescindible de la fruición literaria, y convierte al lector en un cómplice de los procedimientos narrativos ensayados o en un lector que reflexiona sobre las propiedades formales de la historia, de toda historia.

El argumento y su trama se desplaza hacia el procedimiento o la forma de contar, que tal vez sea el mayor argumento, no se sabe si el mejor, de toda novela. La novela enseña sus costuras, las muestra, no disimula sus arrugas, deconstruye sus formas convencionales y nos introduce en el juego de inventar o apreciar procedimientos narrativos insospechados.

Hasta el punto de que la historia se convierte en una relato de como la fábula se acaba convirtiendo en relato, en un relato fenoménico, donde lo que interesa ante todo son los avatares del autor o del narrador, jugando a la confusión o distinción de la identidad de ambos.

Cuando el arte se convierte en artificio manierista pierde frescura y espontaneidad, aunque la historia finja ser la más espontánea de las narraciones, la má verídica, la más fiel al proceo de construcción de la historia. Pues se finje que se miente, cuando se está diciendo la verdad. Y es que verdad y novela no se llevan bien, es una pareja que siempre anda alboratada. La verdad del relato es simbólica, la verdad de los hechos es puramente fáctica. La novela finje ser fiel a la verdad fáctica, pero su auténtica fidelidad lo es más bien a la verdad simbólica.  

De ahí la metáfora que da título a la primera novela, "Prisión perpetua", la del escritor que como Flaubert se encierra en la cárcel del lenguaje a unir palabras, oraciones y párrafos para contruir un texto mayor, llamado novela.  

13-03-2012

Escrito en el aire

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Enrique Vila-Matas, Aire de Dylan, Barcelona, Seix Barral, 2012

Una nueva recreación de los temas y las obsesiones del autor, que ahora toma como punto de partida el personaje evanescente e indefinible de Dylan, y de ahí que la categoría de lo infraleve, lo sutil e indescifrable, que se manifiesta una y otra vez en sus cambiantes giros. Captar el trasfondo de ese escenario que es la supuesta realidad o al menos atisbar alguna de sus claves es la tarea del narrador y de su personaje, Vilnius, que como Hamlet, asiste a la muerte de sus padres de los cuales él mismo es la víctima, ya que de alguna forma la mentalidad del padre pasa al hijo, al que se parece, con un parecido físico a Bob Dylan, y un parecido también mental, y como Hamlet,  sintiéndose rodeado de traidores no quiere dejar de ser indefinible y él mismo. 

La novela está llena de guiños y citas literarias y cinematográficas, a través de las cuales se cuestionan todas las grandes dudas de la vida y del arte. Sobre todo la duda sobre la identidad y a través de ella la duda sobre cuáles son los ingredientes que pueden hacer de una novela una (gran) obra de arte. 

Bajo la metáfora del teatro del mundo se amparan cuatro partes del relato, unas veces será el “teatro de realidad”, otras el “teatro de la ratonera”, evocados a través de las diversas epifanías y estilos del cantante e ídolo musical de Vilnius y al mismo tiempo personaje clave en la vida del padre, cuya personalidad hereda. Todos estos teatros se conjuran en el “teatro de la memoria” o de las memorias del padre difunto, cuya esposa se dispone a publicar, aunque una muerte inesperada y fatídica cambia el rumbo de las cosas, hasta que el hijo aventa sus cenizas en una playa de Francia, lanzándolas al “leve viento de vida y muerte, aire de todas las máscaras, aire de Dylan”. El viento de la nada.

08-03-2012

El potencial de todo sentido

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Este libro vuelve a recuperar el sentido taoísta y budista del silencio de la mente razonadora. El ruido de nuesto pensamiento nos aísla y nos separa de nuestro centro de consciencia y verdad. Solo el silencio puede recuperar la conexión perdida, al dejar libre el canal de comunicación interior. Entre pensamiento y pensamiento, en cada parpadeo, hay un instante, por infinitesimal que sea, de silencio, que da paso a la creatividad, a la intuición y a la reconexión con nuestra realidad. Hay una disciplina de la quietud, del sosiego, del silencio que nos libera dela condición humana: "perdidos en el pensamiento".

Por otra parte nuestras concepciones y prejuicios son prisiones que nos limitan, que nos separan, que nos aíslan. Sobre todo porque operan el error básico: "la identificación con el pensamiento". Ciertamente tenemos pensamientos, pero no somos nuestros pensamientos. Tenemos cuerpo, pero no somos nuestro cuerpo. La libertad está en conocer la conciencia que está detrás de la voz.

Esa conciencia siempre es en presente, aquí y ahora. El contenido de cada momento no es el ahora, el ahora es más profundo que cualquier pensamiento que surja en él, el ahora es el estado de presencia y de consciencia, siempre más profundo y más vasto que cualquiera de nuestros pensamientos.    

07-03-2012

El texto como interpretante

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José Antonio Hernández Guerrero- María del Carmen García Tejera, Teoría, historia y práctica del comentario literario, Barcelona, Ariel, 2005 

Un manual de Teoría y Crítica Literaria muy didáctico y accesible, plagado de ejemplos ilustrativos y propuestas de comentario y escritura. El contenido teórico es bastante escueto, se reduce a la esencia de cada concepto y no entra en discusiones teóricas. El enfoque es eminentemente receptivo y hermenéutico, y sobre él se construye una práctica lectora y una explicación de los textos. Se ha querido ante todo vincular la teoría y la práctica, la lectura y la escritura.

El eclecticismo que preside la obra y su carácter de manual le restan potencial creativo y crítico, pues no hay relieves, todo se pone a la misma distancia y sus formulaciones buscan la neutralidad y evitan el compromiso, situándose en esa mediocridad aurea de tantas obras universitarias españolas.   

04-03-2012

Mensajes interdimensionales

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Esta obra se basa en los resultados de las investigaciones realizadas por Brian Weiss utilizando la técnica de la regresión hipnótica a vidas anteriores de muchos pacientes que requerían ayuda. De esta forma recuperaron recuerdos y vivencias de pasadas existencias, lo cual le ha permitido a su autor establecer una relación de la existencia actual con pasadas reencarnaciones como secuencias de un proceso de experimentación y aprendizaje del espíritu que encarna una y otra vez en cuerpos diferentes que les permitan ir perfeccionando su visión de las cosas y superando errores anteriores.

A partir de ahí el sentido de la vida se modifica y adquiere un nuevo cariz, pues se agranda la perspectiva y se reconoce el propósito de una vida relativamente corta cuyo comienzo y fin se conocen pero no su relación con un conjunto mucho más amplio.

Para entender el sentido de este mundo hace falta conocer también la perspectiva del mundo adimensional, fuera de este espacio tiempo, donde está asentado nuestro yo superior y desde donde planificamos la vida que vamos a vivir tratando de experimentar lo que necesitamos para aprender aquello que nos hace falta.  

La civilización occidental ha estado tan volcada en lo inmediato que ha olvidado la continuidad de las existencias, cosa que no le ha ocurrido a los pueblos de oriente.

El mensaje de los sabios es el mensaje de nosotros mismos una vez que hemos reconocido cuál nuestro lugar en el conjunto del cosmos.

↓ 02-2012