Wed 09-02-2011 09:42 PM
La materia de los sueños
En esta obra Georges Perec relata 124 sueños, que fue anotando desde mayo de 1968 hasta agosto de 1972. Los sueños tal vez sean algo más, en todo caso experiencias vividas y recordadas. El sueño es incomunicable a no ser que se convierta en texto, y al hacerlo se transcodifica y seguramente se transforma. Por otra lado, el sueño tiene una significación diferente para que el que lo vive que para el que lo escucha o lee. Para el primero está ambientado en los implícitos de su vida psíquica, para el segundo es un discurso ajeno y fragmentario, cuyas presuposiciones subconscientes no comparte.
Por eso, convertir el sueño en literatura, sin más, es algo que no se ha hecho muchas veces. Falta una literatura onírica, aunque toda literatura invite a la ensoñación. Este intento de valorar el texto onírico, más allá de su función como materia de análisis, como un valor en sí mismo se justifica en la sospecha de una inversión. La supuesta realidad puede ser un sueño, que se releva en la vida onírca. No ya que la vida sea un sueño (Calderón) o que estemos hechos de la materia de nuestros sueños (Shakespeare), sino que la proyección fantasmática, pero persistente, sea la vida "despierta".
Por eso las pequeñas historias que están presentes en cada uno de estos sueños, no tendríamos que leerlas en clave de realización de un deseo, sino como la realidad del deseo ya realizado. Nos cabe en este caso determinar cuál de los dos mundos puede ser más interesante. Con qué sueño nos quedamos.
Comentarios: