Wed 14-03-2012 11:05 AM
El fondo textual
Juan Ramón Jiménez, Animal de fondo (1949), Madrid, Visor, 2006
Tras el proceso de depuración que sufre la experiencia poética de Juan Ramón Jiménez y su constante trabajo de perfeccionamiento de la expresión, a partir de su mundo interno, Animal de fondo representa el hallazgo más original en la temática y el lenguaje, su contribución más personal y singular.
La idea de sí mismo como animal deseado y deseante que cumple la realidad de su dios interno en la belleza de la palabra y en la percepción de las cosas, escapa a todas las concepciones anteriores de la divinidad, ya sean religiosas, místicas o paganas. La idea del fondo como sustancia del ser, la vivencia de su yo como lo grande y lo pequeño que abarca la totalidad pueden hacernos pensar en el dios panteísta. Pero tampoco hay una coincidencia completa.
Su poesía es la expresión de una iluminación (“He llegado a la tierra de llegada”), en la que el yo personal no queda excluido, sino integrado armónicamente en esa experiencia de ser. En este sentido su obra realiza la promesa de los poetas divinos, como Hörderlin, para los que la “poesía era la casa del ser”, como dijera Heidegger.
Mientras que la experiencia mística deviene en lo inefable, la experiencia del animal de fondo se muestra y se da a entender a través de la palabra que nombra “lo májico esencial”. Sí es la suya la experiencia de una “conciencia plena”, aprendida tal vez en Tagore y los místicos hindúes, a quienes leyó. Su obra dialoga consigo mismo y con todo el universo, el mar, el aire, el azul, los pájaros, los peces, en un sentimiento de unicidad y de plenitud.
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