Mon 11-03-2013 02:44 PM
El mago de la materia muerta
Hélène Prigent et Pierre Rosenberg, Chardin. La nature silencieuse, Paris,
Gallimard, 1999
Chardin es un pintor de retratos realistas y naturalezas
muertas que se adelanta a su época, alejándose se los cánones ampulosos o
amanerados de la pintura de su tiempo.
Para él cuenta ante todo el respeto al motivo, al sujeto
retratado, la veracidad, la sencillez y la grata intimidad de lo cotidiano.
En sus cuadros habla la elocuencia de cada objeto, en su
cercana y perceptible presencia, y es cada cosa, cada persona, la que da
sentido y nobleza a la representación.
Lo decorativo pasa a un segundo término, y se realza el
estudio de la luz y el color que dan relieve a los rostros y a los utensilios,
mostrados en sí mismos y no como lección barroca de perentoriedad.
La contemplación de sus cuadros es una invitación al goce,
no del lujo ostentoso, sino de la meditada sobriedad de las cosas que nos
rodean. Un ejercicio que nos invita a contemplar la esencia de cada cosa, de
cada persona.
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