Thu 26-02-2004 06:00 PM
La ilusión textual
Los textos requieren una cooperación ilusoria del lector. La ilusión textual es diferente según estos sean ficcionales o factuales. Los textos literarios solicitan del lector la suspensión de toda incredulidad para que podamos reconocer como auténticas las peripecias de los personajes de una novela, la veracidad de los sentimientos de un poema, o el drama que viven los actantes de una obra de teatro.

Los textos que hablan del mundo real requieren también una cierta cooperación ilusoria, conceder autoridad a su contenido, tratar de entender ingenuamente sus propuestas, recibir la autoridad de su fuente como la celebración de una intención singular, obedecer la fuerza ilocutoria de sus mensajes.
Cegados por el brillo de la autoridad textual, que en nuestra cultura tiene raíces teológicas, la palabra divina de las sagradas escrituras, nos confiamos a los siginificados del texto y le concedemos el valor de un decir sustentado en la delgada sustancia de su huella acústica, o en el leve trazo de su inscripción gráfica. Pero se nos ha enseñado a dotar estos significantes de dimensiones simbólicas, alegóricas y hasta visionarias y son un vínculo de nuestra mente con el mundo que vivimos o fantaseamos.
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