TEXTOS | La textura de lo inefable

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sun 12-11-2023 05:25 PM

La textura de lo inefable


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Jon Fosse, Mañana y tarde. Nórdica libros / Deconatus. Septiembre 2023

Tenemos que agradecer al premio Nobel un año más el descubrimiento de un autor, entre otros muchos dignos del mismo mérito, que de otra forma seguramente nos hubiera pasado desapercibido, pues carecemos del tiempo y los recursos suficientes para ir descubriendo escritores y escritoras que nos aporten una visión novedosa y original de una realidad que tiene muchas caras, muchos mundos y muchas formas de aproximarse a ella. 

En este caso, el agradecimiento es doble, porque Jon Fosse hubiera sido un autor de lectura imprescindible y reiterada, de haberlo conocido antes, pero que al fin y al cabo nos ha llegado. 

Uno desconfía siempre de los premios Nobel de literatura cuya obra era desconocida, y se alegra cuando el premio recae en los ya conocidos y queridos. También cuando descubre un desconocido meritorio. 

En este caso, aunque tuve la Septología en mis manos, en la Casa del Libro, preferí hacer una tentativa preliminar con Mañana y tarde, antes de aventurarme en tremendo volumen. 

Pero ha sido todo un éxito esta aproximación, porque Fosse explora con gran audacia y certeza territorios casi desconocidos, en este caso el comienzo y el final de la vida, y sobre todo los momentos posteriores a abandonar este mundo para emigrar al otro, cuando todavía creemos estar vivos y nos aferramos a él, y de hecho lo estamos, pero de otra manera. 

Para tener un paralelismo equivalente tendríamos que recurrir a la literatura espírita, que más bien son confesiones doctrinales, o al Pedro Páramo de Juan Rulfo. Pero estas referencias se quedan cortas para entender, de antemano y sin leer la novela de la que hablamos. 

La obra nos adentra en el misterio de una forma sencilla y natural, y así nos conmueve profundamente, pues nos deja sin defensas al tantear zonas de nuestra consciencia muy profundas. 

Después de esta lectura preliminar, ya es un gran placer el adentrarnos en la Septología y asistir no a la muerte, sino a la disolución del yo en la propia consciencia. 

Pues de eso se trata, de explorar el mundo inefable de la consciencia y hacerlo conmoviendo sutilmente a los lectores o lectoras que se quieran dejar conmover. 

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