Thu 24-08-2023 10:33 PM
Ciencia vivida en sus textos

John Banville, Tetralogía científica. Copérnico. Kepler. La carta de Newton. Mefisto. Alfaguara, Barcelona, 2022
En este volumen se han reunido cuatro biografías noveladas, que fueron escritas de forma independiente y en distintos momentos de la vida de su autor, aunque todas tienen esa unidad de estilo y las excelentes descripciones de la vida íntima y pública de sus personajes, como si, cada personaje fuera el mismo personaje visto desde la consciencia del que lo abarca y lo crea.
Todos ellos tienen una faceta matemática que les permite descubrir un lado de la realidad que no es el que la creencia común acepta como válido, y ello les llevó a apartarse del conjunto y entrar en conflicto con la sociedad de su tiempo, reportándoles grandes crisis existenciales. y problemas que convirtieron su vida en una experiencia muchas veces desgarradora.
Copérnico descubrió que la Tierra no es el centro del Universo, sino nuestro astro Sol, aunque al suponer que las órbitas de los planetas eran circulares su teoría no encajaba del todo con los hechos.
Kepler reafirmó la concepción copernicana, pero además tuvo que descubrir que las órbitas de los cuerpos celestes no eran circulares, sino elípticas. Este último descubrimiento supuso un esfuerzo enorme, pues de todas las curvas que podían pasar por dos puntos precisos, en la órbita de Marte, solo la elipse podía tomarse como válida, pero antes tuvo que descartar todas las curvas posibles, ya que la elipse no parecía un recorrido aceptable.
Newton, partiendo de estas concepciones previas de estos creadores de la ciencia moderna, desarrolló las ecuaciones que describen el movimiento de los cuerpos celestes, que son válidas en todo el Universo. Aunque su interés más que el propio de un científico moderno, era más bien el de un alquimista, que trataba de encontrar los secretos del Universo, que las ecuaciones de la mecánica celeste no le aportaban.
Tanto Copérnico como Kepler estaban imbuidos por toda la ideología religiosa de su tiempo, y sus descubrimientos científicos se hicieron posibles gracias a aplicar cálculos matemáticos a la observación de la órbita de los planetas. Es el mismo caso de Galileo, otro contemporáneo cuyos descubrimientos no le impidieron ser un creyente religioso de los dogmas de su tiempo.
El último relato es el de la vida de un joven que tiene un talento matemático excepcional, con el cual, sin embargo, no puede descubrir ni comprender los misterios de la vida de las personas ni de su propia mente. Y es que el conocimiento científico no nos da respuesta a las grandes preguntas, aunque sí haga la vida más favorable en muchos casos.
Como siempre en las novelas de John Banville hay un reto entre el conocimiento preciso y la intuición, que tampoco sirve para descifrar el misterio de la vida, aunque sí nos ayuda a explorar de una forma más profunda una serie de posibilidades, incluso las más improbables.
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