Fri 18-08-2023 10:38 AM
Textos cuánticos

Ken Wilber, Cuestiones cuánticas. Escritos místicos de los físicos más famosos del mundo, Kairós, Barcelona, 1987
Esta obra es una antología de textos de acreditados físicos cuánticos en torno al tema de las relaciones entre el conocimiento científico y la experiencia espiritual, que muchas veces llaman religiosa en sus textos.
Mientras que el conocimiento científico reduce algunos aspectos del mundo sensible a símbolos matemáticos para poner en relación una serie de conceptos descriptivos de su comportamiento, la espiritualidad no se puede reducir a fórmulas matemáticas ni conceptualizaciones que no sean poéticas o de tipo metafórico, obtenidas únicamente por una experiencia introspectiva.
Sin embargo, los físicos cuánticos, trabajando de forma rigurosa con experimentaciones y ecuaciones diferenciales, presentan una concepción del universo más integrada que la que tuvo la física newtoniana, abriendo la puerta a la visión cuántica del cosmos, que si bien no es experimentable sí puede ser medida y conjeturada.
Muchos de estos creadores de la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica descubren relaciones en el espacio, el tiempo y el mundo de las partículas, que no corresponden a la visión cotidiana del entorno, y abren la puerta a concepciones holísticas que se aproximan más al conocimiento filosófico o espiritual de oriente.
Ellos mismos tienen una sensibilidad y una visión mística, es decir unitaria del universo, un sentimiento de totalidad y de unicidad que le sirve también de soporte inconsciente para el desarrollo de sus ecuaciones y conjeturas.
Sin embargo, no por ello tienen todas las respuestas, sino más bien atisbos que se aproximaban a visiones en las que el planteamiento materialista, determinista y reduccionista de la física tradicional quedara superado o ampliado y se aproximara más a un sentimiento más comprensivo, estético o poético del mundo, pero no sin conflicto, ya que los neopositivistas lógicos cerraban la puerta a toda concepción que no pudiera ser controlada por una lógica reduccionista, que excluía todo lo desconocido como inefable: “De lo que nada se sabe, es mejor no hablar”.
Esta problemática se situaría hoy, sin abandonar estas bases especulativas, en una concepción transpersonal de la experiencia humana, que incluye tanto la experiencia consciente como el inconsciente del sueño o los arquetipos.
Para ello se creó después de la psicología transpersonal, uno de cuyos representantes más calificados en el propio autor de esta antología, Ken Wilber, que toma referencias en el pensamiento de estos científicos, pioneros de una visión integrada e integradora del conocimiento, en la que se tenga en cuenta tanto la experiencia externa como la interna, cuyo punto de encuentro es la mente personal y transpersonal.
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