Sat 19-11-2022 10:41 AM
La mendacidad de los textos

Hannah Arendt, Eichmann y el Holocausto, Ed. Original 1963, Barcelona, Taurus 2022
La editorial Taurus ha publicado en su colección de libros de bolsillo “Atrévete a pensar” una selección de la obra Eichmann en Jerusalén, libro basado en el reportaje de cinco entregas que le encargó a Hannah Arendt la revista The New Yorker, con motivo del juicio celebrado en Jerusalén sobre la participación de Adolf Eichmann, coronel de la SS, en el genocidio del pueblo judío perpetrado en Alemania y otros países del Reich durante la Segunda Guerra Mundial.
En esta pequeña obra de poco más de 150 páginas podemos reconocer hoy la significación histórica de los hechos que se juzgaron en Jerusalén, en los años sesenta, y la personalidad de uno de los participantes más destacados de esta operación masiva de exterminio, donde perecieron unos cinco millones de judíos, en campos de trabajo principalmente. El propio Eichmann se jactaba, después de la guerra, durante su vida en Argentina, de haber sido responsable parcial de este genocidio, aunque luego en el juicio su defensa se basó en que él solo obedecía órdenes de sus superiores.
Hannah Arendt describe con todo detalle las circunstancias que acompañaron a este juicio, que duró dos años, y que supuso la condena a muerte del encausado, seguida de las protestas de muchos sectores en contra de la misma, al considerar que de esta forma se podría ver expiada una culpa que implicaba a muchos más alemanes y a los propios dirigentes judíos que colaboraron decididamente en el proceso de la llamada “solución final”, sin lo cual este holocausto no hubiera podido ser llevado a cabo de forma tan sistemática y ordenada.
Además de las numerosas informaciones que la obra aporta de cómo se gestó el plan de exterminio y se llevó a cabo, el libro ahonda en la personalidad del protagonista, un burócrata que estaba totalmente de acuerdo con lo que hacía, aunque en realidad solo pensaba en su ascenso y posición jerárquica dentro de la organización. Ello le lleva a establecer la conclusión de que el mal organizado de forma sistemática y burocrática se convierte en un asunto banal, independientemente del horror que conlleve, su ejecución no fue tanto un asunto de sadismo como el resultado de un plan administrativo perfectamente programado y llevado a cabo.
También argumenta la autora sobre las circunstancias políticas, sociológicas y jurídicas que permitieron estos hechos, que fueron posibles gracias a que todo un pueblo de ochenta millones de habitantes adoptó la figura de Hitler como un caudillo salvador del que solo se podían esperar efectos beneficiosos. Este engaño colectivo es lo más sorprendente de todo, al comprobarse hasta qué punto es posible dirigir a una sociedad hacia el abismo, mientras esta se deja llevar como fieles borregos al matadero, pues como es bien sabido el pastor siempre acaba llevando a las dóciles ovejas a ese lugar.
Esta obra adquiere un valor extraordinario para la reflexión lúcida del momento presente, en el que se están fraguando y llevando a cabo planes similares a los de entonces, pero con aparato de propaganda y unos argumentos y procedimientos diferentes, en los que se involucra a toda la humanidad, no solo a un pueblo. Ahora como entonces la gente no se da cuenta, o no quiere darse cuenta, de la situación en la que vive y se deja llevar igualmente por mentiras que, repetidas miles de veces, acaban convirtiéndose en verdades. Tal vez este fenómeno haya ocurrido muchas veces en la historia de la humanidad, pero con diferentes circunstancias, protagonistas y argumentos.
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