Sun 12-09-2021 10:32 AM
Textos y contratextos

Darío Villanueva, Morderse la lengua. Corrección política y posverdad. Espasa, Barcelona, 5ª Ed. 2021
Brillante y muy documentado ensayo de Darío Villanueva, teórico de la literatura y exdirector de la RAE, aparecido este año y que ha sido todo un éxito de público y crítica.
Bajo este título, irónicamente represivo, se desarrolla la tesis de que tanto la corrección política como la génesis de la posverdad se constituyen en un régimen de pseudo saberes y actuaciones persecutorias que se ejercen en nombre de la libertad, entendida como una estricta sumisión a unas reglas divulgadas por determinados núcleos sociales muy activos, que se han ganado el favor de las autoridades políticas, sobre todo en el mundo occidental.
Esta tesis la va desarrollando y argumentando su autor a lo largo de la obra con multitud de citas. Toda ella gravita sobre la idea de que el pensamiento del siglo XX en adelante ha sido, en gran medida, un intento de desacreditar las ideas del racionalismo ilustrado, cuyo máximo exponente lo sitúa en Kant, a partir de las propuestas formuladas por Nietzsche sobre la sospecha de que pueda haber una verdad universal asumible por todos.
Darío Villanueva se desenvuelve como un profesor y filólogo influido por las ideas ilustradas, además de representante de una institución, la RAE, que creó la Ilustración en España, para partiendo del pueblo como soberano construir una lengua, un pensamiento y unas prácticas basadas en el sentido común. Frente a esta postura se alza, sobre todo, el movimiento de la posmodernidad y sus últimos desarrollos, con el auge de la posverdad y la circulación de las noticias falsas, como un despliegue que trata de diluir, en una posmodernidad líquida, cualquier intento de sustentar una verdad universal, a cuya objetividad haya que aspirar.
Por otra parte, el movimiento de la corrección política, sobre bases feministas, poscoloniales, integradoras de las diferencias de todo tipo, afianzado por movimientos sociales muy activos, que se han desarrollado en los campus universitarios de USA, a partir de los años 80 del pasado siglo, han impuesto unas ideas sobre la corrección política en el lenguaje que resultan represivas y atentan contra la estructura gramatical de las lenguas, y cuya finalidad parece ser alcanzar una lengua común, la neolengua del Orwell de 1984, en la que quedaría diluida toda expresión que atentase a estos principios, adoptados de forma dogmática.
Porque, efectivamente, se da la paradoja, en todos los movimientos presuntamente liberadores, que se convierten en dogmáticos y represivos, a su vez, en confrontación con ideas previas que negaban o segregaban el reconocimiento de determinadas diferencias.
Para Darío Villanueva, la superposición del movimiento de la corrección política, llevado a sus extremos, con el de la posmodernidad, que tanto arraigo ha tenido en las universidades norteamericanas, acaba conduciendo a la circulación emotiva de posverdades en que se basa la política y el funcionamiento cultural y social. Esta coincidencia puede llegar a tener tintes distópicos y apocalípticos, sobre todo para los no integrados en el estado actual de la cultura de masas.
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