Tue 15-12-2020 02:13 PM
Metanovela biográfica

Julian Barnes, El loro de Flaubert, Edición original Londres 1984. Anagrama, 2019
Una de las más célebres y citadas novelas metaliterarias es El loro de Flaubert, basada en el relato que un médico viudo hace de la indagación sobre la vida de su escritor favorito, Gustave Flaubert, del que ha leído todas sus obras, toda su correspondencia y muchas de las biografías que se han escrito sobre él.
Ante tan abundantes datos, muchos de ellos contradictorios, y que ponen en cuestión la posibilidad de reconocer la verdad auténtica de un escritor, más allá de los tópicos que se han proyectado sobre su vida y su obra, este personaje se plantea visitar los lugares donde vivió y sobre todo averiguar cuál es el auténtico loro disecado que el autor utilizó para inspirarse en la descripción que hace de un loro en su novela Un coeur simple.
Su investigación termina en un fracaso, los supuestos auténticos loros que se dan como verídicos son seguramente falsos, y el loro amazónico disecado que Flaubert tuvo en su casa mientras escribía la novela posiblemente se haya perdido.
Esta es la metáfora implícita que utiliza el médico protagonista para problematizar sus indagaciones sobre la vida de Flaubert, muchos de los aspectos de su existencia, dados como ciertos, no se pueden asegurar, y el auténtico Gustave Flaubert se nos escapa entre la maraña de miradas recíprocas de sus amigos y familiares, que al tenerlas todas en cuenta van desdibujando el perfil del escritor, pero que al mismo literarizan su propia vida, como si esta hubiese sido también la novela principal en la que se engarzaran las demás que escribió, y que él mismo pensó que vivió, debido a la identificación con sus personajes, sobre todo con Madame Bovary, de la que llegó a decir: "Madame Bovary soy yo”.
Esta visión crítica de la crítica biográfica y de la propia existencia humana, contribuye a reforzar más aún el sentimiento de que la auténtica realidad son los sueños, ante los cuales la memoria se desvanece, conviniendo una vez más en la presunción de que "estamos hechos de la materia de nuestros sueños".
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