TEXTOS | La indagación de las causas

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Tue 10-11-2020 10:49 PM

La indagación de las causas


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Javier Marías, Así empieza lo malo, Alfaguara, 2014

En cierto modo, las novelas de Javier Marías son novelas de tesis, en el sentido de que la historia que se cuenta está al servicio de demostrar una idea implícita que explica los principales acontecimientos de la historia social y personal. 

En este caso, la tesis es la del engaño o lo que se oculta, y que cuando eclosiona pone en peligro una convivencia que estaba basada en esa mentira que se ocultó y que hubiera sido mejor no revelar. Pero de alguna forma, aunque no se hubiese revelado, siempre hubiera quedado la duda que mina también las bases de la convivencia. 

Por otra parte, esta novela es también una crónica social de la transición en los años ochenta, y todos los procesos de cambio de chaqueta y de olvido interesado en que se construyó, sobre un pasado plagado de abusos e injusticias. 

En ese ambiente social, moralmente mermado, no podría prosperar demasiado la convivencia de la familia de los Muriel, cuyo desenlace cuenta el narrador testigo presencial, y en el que al final también se convierte en coprotagonista de la perpetuación del engaño. 

Como siempre en sus obras, el relato está entreverado de consideraciones morales, psicológicas, históricas y políticas, que explican en cierto modo las acciones que se cuentan, como trasfondo que las condiciona, y que para sus lectores modelo son tan apreciables como la historia misma. 

El relato opera muy bien como recurso diegético que atrapa al lector, curioso, tratando de saber lo que se oculta en las relaciones familiares. Pero la novela tiene un valor más allá de la historia, tan bien contada, pues pone en cuestión la posibilidad de que la verdad, la ética y la transparencia puedan existir en la vida de las personas, cuando todo, desde siempre, parece demostrar o contradecir esta posibilidad, que sin embargo no deja de ser el anhelo que se persigue, aunque luego se vea frustrado. 

Cada lector verá en la historia un espejo de circunstancias más o menos próximas de su propia vida y de las vicisitudes que lo acompañaron, a lo largo de algo invisible que lo lleva, el tiempo que él mismo crea como representación de sí mismo. 

Cuando podamos pensar que el autor propone soluciones, en realidad lo que formula son los enigmas de la existencia humana y de lo que parece inevitable, todo ello con una cierta melancolía al comprobar que la felicidad está ausente, y el deseo es lo que gobierna la vida, para perdición de los que lo cultivan. 

En cualquier caso, el relato, la historia misma, es sin duda un instrumento que Javier Marías sabe muy bien poner al servicio del autodescubrimiento. Y en ello reside su gran valor literario, que nunca concede a los gustos del halago, si bien se acerca cada vez más a la gran novela clásica. 






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