Tue 11-08-2020 11:54 PM
De nuevo el Paris de Modiano
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Patrick Modiano, Nuestros comienzos en la vida (Título original: Nos débuts dans la vie, Paris 2017), Anagrama, Barcelona, 2018
Esta obra de teatro de Patrick Modiano la publicó tres años después de recibir el Premio Nobel, junto con la novela Souvenirs dormants. Desde entonces no ha vuelto a publicar nada más. Parece como si ambas obras fuesen su testamento literario, su despedida de la literatura, algo que sus lectores más fieles lamentaríamos.
Modiano no ha publicado apenas obras de teatro, pero el teatro forma parte de su biografía y de su propia vida, pues su madre fue actriz de teatro y cuando era pequeño la acompañaba en los camerinos. Por eso, la figura materna aparece en esta recreación autobiográfica de su vocación de escritor, que tuvo que abrirse paso entre muchas dificultades, pero que al final se convirtió en un logro completo, coronado por la recepción del Premio Nobel, un galardón que a veces ha supuesto el final de la producción de diversos autores.
La obra en general de Modiano se centra en su juventud y a veces incluso en los años de la ocupación de París o de la postguerra. Una época en la que él era un niño, pero que sabe recrear como nadie y que constituye el núcleo de su universo literario.
Pero ese Paris que tantas veces aparece en sus obras, también en esta, ha cambiado radicalmente, aunque para Modiano todavía sea posible encontrar rincones, fachadas, pasajes, que mantienen la huella de un pasado que ha sido la sustancia de su vida y de su obra.
El mundo teatral y las obras de teatro aparecen directamente reflejadas en esta, mediante la puesta en abismo. Toda la obra transcurre en el interior de un camerino y en el propio escenario donde se representa una obra de Chejov, La gaviota. Pero Modiano altera y mezcla los tiempos, proyecta sus comienzos y los engarza con sus finales, busca en el pasado y en el sueño las huellas de la ausencia y al mismo tiempo realiza una cierta vindicación de los obstáculos que tuvo que superar para que ese joven de 20 años, sin medios algunos de vida, pudiera abrirse paso por sí mismo en el mundo literario, precisamente siendo siempre fiel a sí mismo a través del ejercicio de la escritura.
Como siempre en sus obras se mezcla la realidad con la imaginación, la memoria se puebla de rostros, evocaciones y fantasmas entrevistos de un mundo que, aunque ya no existe, pervive en sus obras.
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