TEXTOS | El presente revelador

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sat 04-01-2020 12:11 PM

El presente revelador


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Peter Handke, La tarde de un escritor, Edición original 1987, Alfaguara, 2019

Relato
moroso de una tarde de la vida de un escritor solitario, que teme haber perdido
el habla, a base de no ejercitarla, y que al final del día decide dar un paseo
por la ciudad, después de haber estado escribiendo toda la mañana, un paseo
merecido debido al esfuerzo realizado previamente. El relato está articulado en
tercera persona y se habla de este momento vivencial en pasado, nombrándose el
personaje a sí mismo como el Escritor.

Sin duda
alguna es un relato autobiográfico que nos da idea de cómo transcurre la vida
de escritor del propio Peter Handke, solitario, ensimismado, observador del
mundo a través de sí mismo, de sus miedos, emociones e intuiciones, tratando de
componer su identidad un tanto incierta de la que quisiera desprenderse y
desaparecer como el pintor chino en su cuadro, al que cita en esta breve novela.

De este
modo, su existencia se muestra como un escenario onírico en el que la
instalación del mundo en su entorno, su propia casa carente de vida, aparecen
como un escenario para sus vivencias introspectivas, en las que los otros son
temidos y extrañados, de los que quiere guardar distancia y refugiarse bajo el
amparo de una soledad que, sin ser un refugio seguro, se elige como
salvaguardia de un mundo y un entorno que resulta incomprensible.

Esa tarde de
un escritor, que nos puede recordar un día de la vida de Mr. Bloom, en el Ulyses
de Joyce, es al mismo tiempo un espejo de la vida contemporánea de mucha
gente que vive sola o que se desenvuelve en un mundo incomprensible y hostil.

En su estilo
destaca la observación minuciosa y la descripción detallada de aspecto
superficiales de las cosas, al mismo tiempo que recoge con precisión el
análisis de sus sentimientos al discurrir por el interior de la casa donde
vive, al recorrer los itinerarios de su largo paseo, los encuentros esquivos y
el regreso a su casa, en esa noche fría y nevada de diciembre.

Su obra
supone una visión atenta y extrañada del mundo y de sí mismo, en la que los
hechos y vivencias quedan anotados con precisión, pero en la que no hay más
certeza ni esperanza que la vivencia del momento presente, como única verdad a
la que se aspira.

 

 



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