TEXTOS | La compasión inteligente

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 12-08-2019 06:55 PM

La compasión inteligente


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Thich Nhat Hanh, La ira. El dominio del fuego interior, Ed. Zenith, 2018

Una bella,
inteligente e inspirada obra basada en la atención plena a una de las emociones
más fuertes que podemos sentir en nuestro cuerpo: la ira. Sentir ira es una
experiencia humana que no hay que rechazar ni por la cual sentirse culpable, sí
podemos observarla en nosotros mismos y en los demás, con compasión, sin
juicio, sabiendo que la ira es la otra cara del amor y que puede transformarse
en amor, mediante la comprensión, la compasión y la no identificación con ella
o sus motivos.

Gran parte
de las enseñanzas budistas sobre la ira son claramente expuestas y
ejemplificadas por este monje Zen de origen vietnamita, que vive exiliado en
Francia, donde ha fundado un centro para el cultivo de la meditación y de las
virtudes y enseñanzas de la sabiduría: la respiración consciente, el caminar
consciente, el comer consciente y la relación consciente con uno mismo y con los
demás.

Muy al
contrario de la práctica habitual de rechazar o reprimir la ira, Thich Nhat
Hanh propone abrazar la ira, siendo
conscientes de ella para recuperar esa tierra pura de la consciencia original
que nos constituye. Abrazar la ira es comprenderla y por tanto transmutarla,
siendo compasivos con nosotros mismos y con los demás. Para llevar a cabo este
proceso propone prácticas muy sencillas y contrastadas, como el diálogo, la
carta amorosa, la comunicación compasiva, la alimentación sana y no tóxica que
acumula semillas de ira en nuestro organismo, sobre todo cuando nuestros
alimentos provienen de animales que han sido criados de forma inadecuada y que
han acumulado la ira en su organismo, transmitiéndola a los que consumen su
carne.

Propone la firma
de un tratado de paz, ejercicios de concienciación, meditaciones dirigidas
para observar la ira y liberarla y una meditación de relajación profunda de todo
del cuerpo y la mente.

La obra está
escrita en un tono poético, amable, sencillo, que comunica una sabiduría que está
impregnada en el pensamiento y en el sentimiento de su autor, firme pero al mismo
tiempo amoroso y compasivo.

La ira es una
semilla que llevamos todos, lo mismo que la semilla del amor, de cada uno depende
elegir qué semilla regar y cultivar, pues los frutos que obtengamos serán los de
la semilla elegida.

 

 

 



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