Fri 09-08-2019 07:53 PM
Literatura neurocientífica

Antonio Muñoz Molina, Tus pasos en la escalera, Barcelona,
Seix Barral, 2019
La novela
está construida a partir de una sola voz, la del narrador protagonista que en
un amplio y omniabarcante monólogo interior cuenta su historia, la historia que
él se quiere contar a sí mismo para sostener su ficción, y la de su esposa, una
neurocientífica a la cual alude a cada memento y de la que se siente enamorado
de una forma obsesiva.
Y es que la
obra se construye sobre una base neurocientífica, a partir del miedo y la
memoria, ejemplarmente representados en el cerebro por la amígdala y el
hipocampo. Precisamente el personaje narrador y protagonista en primera persona
describe experimentos que hace su mujer para tratar de borrar la memoria
traumática de ratas que han vivido un fuerte estrés, un encargo que le hace el
Pentágono a una empresa de investigación, para poder borrar el estrés
postraumático a los soldados que han combatido en guerras atroces.
El
conocimiento que tiene el autor de Nueva York, donde ha vivido bastantes años y
de la Lisboa actual, lugar donde se están instalando muchas personas buscando
un paraíso de paz y una vida feliz, nos permite recorrer junto con el personaje
lugares y momentos inolvidables de la vida reciente de estas dos ciudades,
sobre todo los días que siguieron al atentado de las Torres Gemelas, el 11 de
septiembre de 2001.
El
protagonista ha decidió irse a vivir Lisboa como el lugar más adecuado para ver
venir el fin del mundo, cuyo desencadenamiento espera que se produzca en cualquier
momento. Pero antes de su llegada, su propio mundo interior se va derrumbando, víctima
de una enfermedad neurológica que le va privando de la memoria y de la ubicación
en el espacio y el tiempo. Lo que al principio parecía una historia de amor idílico
se va convirtiendo en pesadilla, que el lector va descubriendo al tiempo que el
personaje le cuenta una historia en la que hay demasiadas lagunas y hechos fantaseados.
Cecilia, de la que tanto habla, no acaba
de llegar nunca, pues desde el principio había renunciado a acompañarlo a Lisboa,
hecho que él nunca quiso admitir ni dar por definitivo. Los pasos por la escalera son otros pasos, los
pasos de un presente que el protagonista no quiere reconocer en su obstinación por
mantener una memoria que se va desvaneciendo y lo va confinando en el ostracismo.
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