TEXTOS | Arquitectura popular sin arquitectos

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 22-07-2019 11:05 PM

Arquitectura popular sin arquitectos


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César Manrique, Lanzarote, arquitectura inédita, Arrecife 2019 (Edición facsímil de la 1 edición de 1974)

Esta obra fue en su momento una reivindicación de la construcción tradicional y popular en la isla de Lanzarote, una arquitectura sin arquitectos, como la llamaba Víctor Hugo, de raigambre ancestral, en un momento en que el desarrollismo turístico amenazaba con arrasar los vestigios tradicionales e imponer un tipo de construcciones impersonales y masivas.

Por eso, la obra es también un
manifiesto estético y cultural a favor del mantenimiento de las señas de
identidad populares, para lo cual se da un amplio muestrario fotográfico de
viviendas y edificios, con grandes imágenes en blanco y negro, tomadas de forma
directa y sin pretensiones de cánones de belleza impostados.

La obra además contiene poemillas de
varios autores, sentencias, artículos de conocedores del tema, estetas, dibujos
de siluetas de casas del entorno popular, y una clasificación de las
construcciones de diversas localidades rurales, destacando del paisaje
geológico, privilegiando en las viviendas y algunos de sus rasgos más sobresalientes
como chimeneas, patios, hornos, puertas, ventanas..., además de construcciones
religiosas, prácticamente idénticas a las viviendas, fortalezas militares, así
como una colección de molinos de viento que inevitablemente evocan el paisaje
de la Mancha y a Don Quijote en la isla de caballero Lanzarote.

Haría falta toda la maestría del
Azorín de Los pueblos para poder dar
cuenta de la sensibilidad que despiertan estas imágenes, sus rasgos de
intemporalidad, austeridad y permanencia. A veces aparecen, campesinos con sus
atuendos habituales, sin ninguna pretensión folclórica.

La obra es un gozo para la vista y
una invitación a la nostalgia de lo perdido, pero que de alguna forma permanece
o ha sido reinventando o transformado, gracias al respeto que estas casas
proponen y su feliz inserción en el hábitat al que pertenecen, casi como una
formación natural.

Destaca el blanco de la cal, el verde
de las puertas y ventanas, que no llega a verse, pues las fotografías son, no
podía ser de otra forma, en blanco y negro, pero que se adivina.

Hay obras posteriores a esta que
realizan inventarios y muestrarios más exhaustivos y eruditos de los elementos
de la arquitectura tradicional en Lanzarote. No podemos olvidar en este sentido
la espléndida obra de Francisca María Perera Betancort Arquitectura tradicional y elementos asociados de Lanzarate,
editada por Aderlan en 2009.

Pero es que la obra de César Manrique
y sus colaboradores no tiene pretensiones históricas ni arquitectónicas, a
pesar de su título, sino que es un manifiesto sentimental y estético para la
defensa y el goce de una singularidad constructiva que se muestra sin necesidad
de mayores pretensiones.

 

 



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