TEXTOS | Opinar relatando

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Wed 14-11-2012 09:52 AM

Opinar relatando

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Juan José Millas, Articuentos completos, Barcelona, Seix Barral, 2011 

Millás ha inventado un subgénero de opinión, el articuento, una columna de periódico insertada en la vida cotidiana de un individuo que siempre es él mismo. Los articuentos están entonados en primera persona, pero parten de una anécdota aparentemente trivial que acaba siendo reveladora de un estado de consciencia o de ánimo, de una situación social, de un disparate que aceptamos como si fuera preciso o inevitable. En esta recopilación no están presentes los artículos demasiado ligados a una actualidad que ya no lo es o a una noticia de la que no nos acordamos, por eso son los más valiosos, los que recogen escenas de la vida y reflexiones de valor permanente.

Los ha ordenado en secciones: Cuerpo, todos los que aprecian el cuerpo como una prótesis del alma; Mente, los que vienen a demostrar que en la mente está contenido todo y lo externo no es nada más que una extensión de ella; Lenguaje, los que acaban descubriendo que todo es lenguaje y que sin palabras nada seríamos; Sociedad, tienen que ver con los otros y sus pesadumbres, que son las nuestras; y un Cajón de Sastre final en donde se encuadran los que no caben en las anteriores categorías.

Estos articuentos tienen de alguna manera una textura holográfica, cuando lees las primeras líneas te es posible adivinar sus desarrollos y a veces coincides con el que ha elegido el autor, sobre todo cuando tu mente se va mimetizando a la suya a medida que avanza la lectura. Lo cual nos puede llevar a pensar que en ellos hay una estrategia oculta, la de que Millás trate de amueblar nuestra mente con la suya y posesionarse de ella. Todos invitan al humor, a la lucidez, a la ironía, a la pesadumbre, a una visión al revés del mundo, a ver una realidad alternativa en donde todo parecía en su sitio. Pero no son productos de una extravagancia o de un querer derrotar al orden impuesto, pues el personaje autor de los mismos es un tipo sencillo y cotidiano, sin pretensiones, un hombre corriente que solo aspira a seguir siéndolo, pero que en cambio descubre huecos inexplorados y explicaciones diferentes al entendimiento del mundo y de uno mismo. Sus aventuras y desgracias, lo vuelven conmovedor, pues en él nos vemos cada uno de nosotros y admiramos también su ingenio y su tristeza.

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