TEXTOS | Historias recurrentes

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Sat 04-08-2012 09:47 AM

Historias recurrentes

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Patrick Modiano, Primavera de perros. Flores de ruina (Chien de printemps, 1993. Fleurs de Ruine, 1991), Buenos Aires, Ed. Extraterritorial, 2011 

Estas dos novelas, junto a Remise de peine (1988), fueron reunidas y publicadas juntas en 2007 como una trilogía, junto a una serie de artículos. Las tres son intento de reconstrucción de un pasado que nos resulta familiar y obsesivo.

Primavera de perros. El narrador reconstruye, treinta años después de los hechos, la vida de Francis Jansen, un fotógrafo de origen italiano, alumno de Frank Capa que vivió en París hasta que en los años sesenta se marchó a México. El joven Modiano lo conoció casualmente cuando este le hizo una foto en un café y entró en contacto con su vida misteriosa, pudo contemplar su obra, guardada en tres maletas llenas de fotografías desordenadas que tenía en su estudio, las ordenó y las catalogó. Quince años después se encontró el catálogo y algunas de sus fotos, y recordó a este personaje, pero fue otros quince años más tarde cuando se dispone a escribir sus recuerdos y a reconstruir los datos de una historia que parecía muy lejana. Ambos tenían momentos en que se siente caer en un agujero negro donde lo olvidaban todo, incluso la lengua en la que hablaban, su identidad ligada a ella se diluía y todo se desvanecía a su alrededor. En sus sueños sentía que Francis Jansen era él mismo.   

Flores de ruina. La historia parte del suicidio de una pareja, que vive en el barrio latino, un hecho ocurrido en los años treinta. Un narrador en primera persona, muchos años después, investiga las circunstancias que les llevaron a tan triste desenlace. A través de la investigación van apareciendo personajes que se cruzan en la vida de este, sobre todo un tal Pacheco, que ha suplantado la identidad de Lombard, al que seguramente ha liquidado. Reaparece la vida juvenil del narrador, su escapada del internado, la memoria evanescente de su padre, su viaje a Viena, antes de cumplir los veinte años, acompañado de Jacqueline, que no quiso volver a Paris. Los tres estratos temporales de la historia, el remoto, de antes de la segunda guerra mundial, intermedio, durante y después de la guerra, hasta los años sesenta, y el actual, que coincide con el tiempo del relato, se van anudando y entre ellos se ven los elementos de continuidad, la presencia de personas lejanas que vuelven a aparecer, transformadas pero idénticas y ante las que el narrador siente respeto y cierto miedo, un miedo que se incuba en un pasado misterioso.

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