Sat 28-07-2012 07:49 AM
Lo complejo como irreductible
Edgar Morin, Introduction à la pensée complexe, Paris, Seuil, 2005
Un ensayo sobre la complejidad como término, que no concepto, que cubre la posibilidad de dar cuenta de lo subjetivo y lo objetivo como un todo, pues el paradigma del que partimos disocia lo físico y lo biológico de lo humano y lo social. Nuestro conocimiento científico, concebido como claro y distinto por Descartes, produce a la vez la imposibilidad de ver, el enceguecimiento, de determinadas realidades que son excluidas para permitir la simplicidad reductiva de unos fenómenos aislados de su contexto. La concepción del sistema abierto a su entorno propone una concepción más capaz de asumir la complejidad.
La teoría de la información proporciona un nexo para vincular lo físico con lo biológico, concebido este como un sistema de auto-organización-reproductiva, que tiene una gran dependencia de su ecosistema. Sin embargo el aparato informativo y matemático no es capaz de dar cuenta de todas las informaciones que se mueven en los organismos vivos.
Hay una hipercomplejidad que relaciona el sujeto y el objeto. Con al teoría de la autoorganización y de la complejidad tocamos los sustratos comunes a la biología y a la antropología. El sujeto autoconsciente, capaz de pensar y concebir el objeto y generar conocimiento integra en sus visiones todo lo que le constituye, la hipercomplejidad. En este paradigma el mundo aparece como un ecosistema de ecosistemas. El sujeto y el objeto aparecen como dos emergencias últimas inseparables de la relación sistémica entre sistema autoorganizador / ecosistema. Dentro del ecosistema hay que situar el ecosistema social, que nos permite contemplarlo desde dentro y desde fuera.
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