TEXTOS | Pensar las sombras desde la luz

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Wed 20-06-2012 11:38 AM

Pensar las sombras desde la luz

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Tzevetan Todorov, Goya. A la sombra de las Luces, Barcelona, 2012 

Para Todorov Goya fue además de un gran pintor un pensador ilustrado, y un afrancesado, más tarde, cuando a los ilustrados se les llamó en España de esta forma por parte del pensamiento reaccionario. Goya pensaba con su pintura, pero también en sus numerosos escritos, donde expresa sus opiniones y su visión de las relaciones políticas y sociales.

Señala Todorov que en Goya hay dos producciones pictóricas, la pública, como pintor de corte, y la privada, o de gabinete, que realiza para expresar su mundo interior, y que no siempre da a conocer.

Esta obra privada es la más interesante para acceder a su pensamiento y visión del hombre y del mundo. Comienza a partir de su primera enfermedad y se prolonga hasta el final de su vida.

Muchas veces sus Caprichos, los Desastres de la guerra, los Disparates y sus Pinturas negras, en definitiva, reflejan su visión de la sociedad y del hombre, desde una perspectiva antropológica. La imposibilidad de conocer objetivamente la realidad, y al mismo tiempo la posibilidad de compartir lo subjetivo, criticando todo aquello que encadena y destruye al hombre.

Para Todorov no es la pintura de un nihilista, sino la expresión de un humanista que ha superado todos los dogmas, incluso los liberales, y es capaz de reflexionar con total sinceridad sobre los disparates y excesos de las ideas llevadas a sus últimas consecuencias.

Con ello, Goya se adelanta a tragedias colectivas que sobrevendrán más tarde y que están ya anunciadas en sus pinturas negras. No es la pintura de la locura o la desesperación, sino de la lucidez y el desengaño de fatuas promesas.

En cambio, la comprensión, el amor, la filantropía podrá redimir al hombre de sus pesadillas y de sus más bárbaras pretensiones. Una reflexión profunda, exigente, que no se para en ambages y que parte de la experiencia, y de la imaginación creadora de su mundo interior.

Su enfermedad, sobre todo la sordera, le permitió encerrarse en sí mismo y reflexionar mucho más profundamente de lo que lo hubiera hecho en el caso de ser absorbido por una vida pública y mundana.

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