TEXTOS | La fabricación del melodrama

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Tue 20-09-2011 06:13 PM

La fabricación del melodrama

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Robert Goolrick, Una esposa de fiar, Barcelona, Ed. Salamandra, 2011

Esta novela dramática, con elementos de melodrama, está ambientado a finales del siglo XIX, en la época de expansión de la revolución industrial en los Estados Unidos. Tiene como protagonistas tres personajes. Ralph Truitt es hijo de un rico industrial y de una madre puritana. Truitt vivió su juventud como un hijo pródigo y se enamoró de Emilia, una joven aristócrata italiana, a la que halagó con toda clase de lujos y placeres. La llevó a su pueblo de Wisconsin, donde ella lleva una vida mundana en un pueblo aislado y gélido, y tuvo como amante a su profesor de piano, otro italiano, que viviía también en el palacio. El hijo de esta relación ilícita, Tony, llevada a cabo en la propia mansión del matrimonio, fue despreciado y golpeado por el padre, con despecho, después de expulsar de la casa a su madre. Este acabó huyendo de la casa, cuando era un adolescente.

Desde entonces, Ralph vivó una vida solitaria y apartada de todos los placeres. Pero un día sintió la necesidad de volver a reencontrarse con su hijo, para hacerlo un digno heredero de su fortuna, y para ello puso un anuncio en los periódicos solicitando una esposa discreta y fiel, que se pusiera en contacto con su hijo y lo invitara a volver a la casa del padre.

La mujer que aparece como destinataria de su anuncio fue Catherine. Huérfana de madre y de padre, un alcohólico arruinado, se educó en un hospicio junto a su hermana Alice, a la que intentó educar y salvar de la prostitución, a la que se vio abocada sin remedio, pero Alice se alejó de ella con desprecio. Un día fue a buscarla, y en la chabola en la que vivía se le apareció un ángel, desde entonces supo que ya no podría llevar hasta el final sus desinios de envenenar a alguien para quedarse con su riqueza.

A Catherine le gustaba leer y en los libros aprendió muchas cosas, que le sirvieron en todas las ocasiones de su vida. Viviendo esa existencia de cortesana conoció a Tony, el hijo del señor Truitt, un músico que llevaba una vida disipada de dandi. Se enamora de él perdidamente, debido al encanto de su belleza, a pesar de que este no le era fiel. Muchas veces en la obra la belleza corporal aparece como mortalmente seductora y pérfida.

Para reunirse con Truitt, como esposa que atiende a la solicitud del anuncio, cambia de apariencia y de pasado, y se inventa una biografía verosímil, haciéndose pasar por la recatada hija de un misionero. Su intención oculta era ir matando poco a poco a su marido, con arsénico, un veneno que no deja huellas, y hacerse la dueña de todas sus riquezas, para disfrutarlas con su amante, el presunto hijo de este. El envenenamiento de Ralph progresa y este cae gravemente enfermo, pero Catherine tiene tantos remordimientos por lo que hace que tira el veneno y se dedica a reestablecer su salud, al tiempo que se da cuenta de que está embarazada de Truitt.

Consigue llevar a Andy a la casa de su padre, pero el odio que le profesaba, debido a los malos tratos que infligió a su madre y a él mismo, le llevó un día a enfrentarse con él, después de haber violado a Catherine y que está le clavara unas tijeras, en la pelea acabó sumergiéndose en las heladas aguas de un estanque, donde pereció.

Mientras que Catherine había ido envenenando paulatinamente a Truitt, este se daba cuenta de ello, pero no le importaba, pues la amaba y veía que esa era una forma digna y rápida de morir, atendido por la mujer que tan tiernamente lo trataba. Llega incluso a decírselo indirectamente, causando su desconcierto. Al fin y al cabo, a su alrededor se producían muy a menudo crímenes provocados por accesos repentinos de locura, que se achacaban a los largos inviernos y a la dureza de una vida sin horizontes.

Ralph Truitt sabía quién era en realidad la mujer con la que se había casado, una prostituta amante de su hijo, gracias a los servicios de unos detectives a los que había contratado, pero la utilizó por eso, para reencontrarse con su hijo, aunque nunca le dijo nada, hasta el final de la novela, cuando ya había muerto Andy y esta le confiesa que está embarazada.

Este maquiavélico argumento se enriquece con descripciones de la vida de lujo y placer, con el esplendor de la belleza de jardines exquisitos y de paisajes naturales, con una profusa presencia de los placeres, sobre todo sexuales, que le dan a la novela, en algunas pasajes, cierto carácter erótico, para halagar el gusto de los lectores, focalizando la atención de la historia en la sensualidad de Catherine o en las pasiones de Tony.

El lenguaje empleado es sencillo, las frases son breves. El lector no tiene que hacer ningún esfuerzo para comprender la historia, solo dejarse llevar por ella. El ritmo narrativo se enlentece a veces y se engolfa en amplios pasajes descriptivos. El narrador omnisciente oculta una serie de datos sobre la vida de los personajes, para alimentar la curiosidad del lector o lectora modelo de esta novela, cuyas expectativas, muchas veces, se ven frustradas por sorpresas biográficas inesperadas, pero que tienen un valor novelesco indudable, y ahondan el carácter melodrámático del relato. En cierto modo, al final de la novela tanto Truitt como Catherine acaban redimiento sus culpas gracias al agradecimiento y al amor mutuo que se va generando a lo largo de su relación. Ella, de una forma honesta, va a conseguir la riqueza de Truitt, mucho mayor que ella, y se siente querida en un hogar que nunca tuvo. Él volverá a tener otro hijo, pero este legítimo y al que seguramente tratará con carinño. Por tanto, podemos hablar de un final feliz, donde el afecto triunfa por encima de la destrucción. 

El autor, un publicista instalado en Nueva York, se inspiró para escribirla, según confiesa al final, en un libro de fotografías de la época, donde se refleja la crudeza de la vida y el abismo de las relaciones sociales, que oscilaba entre la pobreza más limitada y la riqueza ostentosa, entre el puritanismo más estricto de los pueblos y el más desenfrenado libertinaje de las ciudades, y sobre todo en el culto a la riqueza y al poder del dinero, como medio para el placer y la vida lujosa, exquisita y depravada. En fin, es la ópera prima de un publicitario metidos en lides de novelista, que reúne todos los ingredientes para ser un éxito comercial, como lo ha sido, un perfecto bestseller

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