TEXTOS | Literatura de la diáspora

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Tue 31-05-2011 01:37 PM

Literatura de la diáspora

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Novela que relata la vuelta a la ciudad Búlgara de Plóvdiv de Alberto Cohen, catedrático de historia bizantina, tras casi cuarenta años de ausencia, debido a la salida de su familia a Israel. Allí se casó y tuvo una hija, que murió en una parada de autobús, a consecuencia de una explosión terrorista. 

Esta visita le permite rememorar su infancia y adolescencia, criado por sus abuelos, ya que sus padres habían muerto como guerrilleros antifascistas. Se trata de una familia de sefarditas originaria de Toledo, que se asentaron en esta ciudad hace siglos. 

La abuela, Mazal, conservaba la lengua sefardita, mezclada con el búlgaro y el turco, y entonaba canciones en ella. Viven en un barrio conocido por el Ortà Mezàr (Cementerio del Medio). Su abuelo, Abraham Alcalay, es un hojalatero al que llamaban el Borranchón, por su afición a las tabernas, aunque en ese barrio todos tenían su mote. Tiene una amante viuda, una seductora turca a la que visita ocasionalmente por las noches llevándole almendras garrapiñadas y arguardiente.

La economía del lugar se basa en dilatar las deudas y en pedir adelantos sobre los trabajos encargados. Abraham vive siempre entrampado y pidiendo adelantos, lo cual le ocasiona muchos pleitos, sobre todo con los taberneros.  

Como en la Toledo medieval estos judíos búlgaros, artesanos de clase media baja, viven armoniosamente con los ortodoxos, islamitas, armenios y turcos, incluso con los gitanos, que son desplazados por las autoridades comunistas. 

La novela va contando alternativamente el viaje a la ciudad y los recuerdos de una infancia ya lejana, pero que renace plenamente en su memoria, sobre todo cuando vuelve a encontrarse con su compañera de colegio, la armenia Arixa, que pertenecía entonces a la burguesía, desposeída por los comunistas, y con la que tuvo sus primeros escarceos amorosos, aunque él en realidad estaba más fascinado por su madre que por ella. 

Ahora Arixa es profesora de música en el conservatorio y está casada con un físico nuclear enfermo por irradiación. Se ven a menudo y van recorriendo la ciudad y recordando su adolescencia. En ellos renace el amor, pero se mantienen a distancia. Alberto se entera entonces de que no fueron a París, sino que quedaron retenidas en la frontera y vivieron madre e hija mucho tiempo en una aldea, mientras que su padre trabajaba en una mina de carbón. 

La infancia de Berto fue un poco pícara y curiosa, se llevó no pocos guantazos por indiscreto o atrevido, espiaba a su abuelo, por encargo de su abuela, aunque muchas veces encubría sus acciones; otras veces lo acompañaba a los baños turcos o lo iba a buscar a las tabernas, en un barrio en que había más tabernas que habitantes. 

En la novela van saliendo personajes inolvidables, como el fotógrafo Kostas Papadopoulos, que conserva las fotos de todos los eventos, incluida la de los padres de Berto, y la foto que les hizo a él y a Arixa en la puerta de una Iglesia, un día que decidieron casarse ellos solos, imitando a los adultos.   

Stóichev fue su profesor, ferviente comunista, se enamoró de la señora Vartanian, madre de Arixa, profesora de francés, un amor imposible que le llevó a la depresión, y murió solitario e incomprendido por todos. 

La implantación del comunismo estalinista causó graves injusticias en Bulgaria, la novela cuenta como fue arrasado un cementerio turco por los tractores, lo que ocasionó la partida de los turcos de la ciudad. Ello da lugar a una reflexión sobre todas las exclusiones basadas en la alteridad.  

La novela destila una filosofía de la vida fundada en la experiencia humana, lo que permite superar y comprender muchos errores históricos de intereses, barreras o ideologías. 

La historia acaba cuando la comunidad judía de Plóvdiv, mientras celebran la fiesta del bar mizvah de Berto, reciben un telegrama en el que se les comunica la autorización para marcharse a Israel. Pero Abraham se niega a irse, y un día es atropellado por un carro tirado por caballos y muere de esta forma. 

El profesor Cohen se despide de Arixa haciendo el amor en la habitación del hotel, más tarde le comunican que la casa de sus abuelos ha sido incendiada por los mafiosos que querían construir un hotel sobre el solar de ese barrio. Van a despedirse del fotógrafo Kostaki, pero asisten desde fuera de su casa al incendio premeditado de la misma, con todas sus fotografías, que este ejecuta de manera consciente para autoinmolarse.

Es la novela de la experiencia, de la tolerancia, de la humanidad que ha aprendido de sus errores y sabe entender que no hay más destino que la comprensión y el entendimiento, por encima de las diferencias de cualquier tipo.

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