Wed 13-04-2011 10:38 AM
Recuerdos inventados
Esta antología de los mejores relatos de Enrique Vila-Matas contiene un relato original, que le da título a todo el volumen, recientemente publicado.
En él se plantea la dicotomía del relato realista, tipo Simenon, y del relato vanguardista tipo Finnegans Wake. Uno y otro tienen ventajas y limitaciones evidentes. Contar una historia sin más es algo que se ha explorado sin límites y que es perfectamente previsible. Contar una historia que se hace a sí misma desde el lenguaje, la duda, la interrogación, la desesperación y la incertidumbre, es algo que aporta novedad y sorpresa, pero que puede resultar intransitable para el lector.
De esta forma Vila-Matas cuenta una historia realista y especula con las posibilidades de contar historias siguiendo los dos formatos, en un intento de encontrar la fórmula de un encuentro entre ambas posibilidades, que no venga dada de antemano, sino que sea un hallazgo en el camino de la escritura.
Es el problema que Vila-Matas se plantea tantas veces en sus novelas y relatos, tratando de encontrar una solución imposible, pero en el intento está el interés y la novedad. Sus lectores modelo le agradecen además las citas y referencias a otros autores, pues le abren ventanas al mundo de la escritura, aunque algunas de estas sean ventanas pintadas en la pared, trampantojos.
En el fondo la literatura plantea siempre la cuestión del estatuto de realidad de lo imaginado. ¿Por qué lo imaginado o lo inventado va a ser menos real que lo experimentado en la vida cotidiana? Si fuera una invención gratuita y sin sentido sería intransitable. Hay una verdad intrínseca en las invenciones literarias, una verdad distinta desde luego, pero no menos interesante. La verdad de todo un mundo posible, más o menos lejano al mundo real.
Los "Recuerdos inventados", título de otro de los relatos del libro, tienen mucha más gracia que los recuerdos propiamente dichos, si es que todo recuerdo no acaba siendo objeto de invención del que lo cuenta, adornándolo debidamente con los ingredientes del discurso.
Esto es lo que hacemos al soñar, adornamos, transfiguramos las experiencias diarias, que adquieren matices desproporcionados, disparatodos, excesivos, es decir, son convertidas en materia de nuestra, pues no se olvide que como decía Shakesperare "estamos hechos de la materia de nuestros sueños".
Comentarios: