Mon 11-04-2011 11:37 AM
El observador observado
La autoobservación es el resultado de observar al observador. Un pensamiento atento y callado abarca la corriente de pensamientos que recorre la mente, y esta se aquieta y remansa, para dar paso a un nivel de pensamiento más profundo, que fluye desde nuestro interior.
La autobservación permite nuestro autoconocimiento, ir levantando las capas que nuestra personalidad ha ido superponiendo para acallar el núcleo de nuestra presencia.
La autobservación es la esencia de todas las prácticas de reflexión y de meditación, que partiendo de la superficie de nuestras impresiones y sensaciones va calando en estratos cada vez más íntimos y creativos.
La autoobservación abre un horizonte ilimitado de exploración de nosotros mismos, hasta que el observador y el observado se reconocen como dos aspectos de la misma realidad.
La autobservación de instante en instante nos libera de todos los condicionamientos y apegos, nos permite ser lo que somos, atravesar la barrera de la ilusión y encontrar nuestro núcleo de verdad y consciencia incondicionado.
Comentarios: