TEXTOS | Biografía del ensayo

Weblog de Manuel Cerezo Arriaza

Mon 21-03-2011 07:41 PM

Biografía del ensayo

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Esta es la última biografía que escribió Stefan Zweig estando ya en Brasil para huir de una Europa que se desgarraba entre fanatismos y brutalidad. Entre la vida de ambos hay en común un empeño de seguir viviendo en medio de un mundo convulso. Una biografía que no llegó a concluir, porque antes se quitó la vida. 

En ella aparece delineada la vida de un humanista partidario del libre albedrío y de la libertad para vivir y elegir sus valores, una inteligencia lúcida que advierte sus limitaciones, pero que ante todo intenta preservar su intimidad.

Se conoce a Montaigne como el creador de un género literario, el ensayo, pues así denominó a sus obras, fragmentos de reflexiones sobre los temas más variados, presididos todos ellos por la presencia del yo personal que observa, analiza, contrasta y concluye en una breve extensión textual, donde la certeza se da la mano con la duda.

No es una prosa doctrinal y sabia, son los pensamientos del que  se cuestiona, plantea otros puntos de vista, una mente lúcida y descreída, que nunca cae en la diatriba o en la polémica del que se sabe poseedor de la verdad.

Como dice Zweig Montaigne se retiró, a los 38 años, de los asuntos públicos a su torre, acompañado de su biblioteca y así pasó diez años de su vida, dándose cuenta de que esta era más larga de lo que esperaba y que al fin y al cabo la defensa de su independencia personal lo había llevado a un cierto ostracismo.

Por eso decide hacer un largo viaje por Suiza e Italia, llevado por la curiosidad de lo diferente, en toda clase de ideas y costumbres, sin echar de menos las propias, respetando y admirando la sabiduría de todas. Un espíritu avierto a todo lo nuevo, que solo desprecia el engreimiento.

Después tuvo que asumir, a su pesar, ser nombrado alcalde de Burdeos, por petición popular e imposicion real, y desempeñó su cargo con todas las dudas de carecer de dotes para él, pero al mismo tiempo con la máxima honradez y respeto por los demás. Tuvo que ser consejero de reyes y ejercer todos los oficios públicos para los que se había ofrecido en su juventud, pero que nadie supo apreciar en aquel momento.

Michel de Montaigne representa la figura de un hombre moderno, libre, que se fía de sí mismo, de sus limitadas posibilidades y que cree en una persona que sea capaz de conocer sus limitaciones y al mismo tiempo que busque y defienda lo que es capaz de conocer, aunque nunca en último término. La tolerancia, la aceptación de todo, y sobre todo el deseo de ser libre y no verse sometido a poderes arbitrarios o despóticos es su valor supremo.

Montaigne sigue enseñándonos a dudar, a buscar la libertad, a entender que nada podremos conocer de verdad si no nos conocemos a nosotros mismos. Es un maestro del desapego y la lucidez, una referencia permanente.

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