Thu 10-03-2011 06:05 PM
El texto como amigo
La historia de un librero cuyos únicos amigos son los libros, de hecho vive absorto en su mundo libresco, del cual conoce todas las obras, gracias a su prodigiosa memoria, y se enorgullece de lucirla cada vez que alguien le hace una consulta.
Ajeno al mundo en que vive, a sus orígenes, este judio habita en un café de Viena, a donde va todos los días, durante treinta años, y allí recibe y asesora a su clientes. Pero la fatalidad hará que sea víctima de la policia y acabe en un campo de concentración del que vuelve hundido. Es expulsado poco después del café donde ha vivido durante casi toda su vida, por el nuedo dueño que no respeta la singularidad de su persona, y se desvanece a la puerta del café Gluck.
Esta última parte de la historia la cuenta la criada del café al narrador, quien entra al mismo y acaba reconociéndolo, muchos años después y rememorando la historia de Jakob Mendel, el de los libros.
La singurlarida del personaje está en su capacidad de absorción en el mundo libresco, y su desconexión del medio en que vive. El libro y su mundo es un continente hipnótico, para muchos, y en este caso acaba subsumiendo el universo entero, que queda al margen como mera referencia. Una absorción parecida se da hoy entre algunos jóvenes, que se enredan en los mundos virtuales, en la pantalla del ordenador, y la realidad electrónica acaba suplantando el mundo circundante, considerado como un mero apéndice de ella.
En el fondo es la misma fábula, el representamen acaba anulando al referente en una mente seducida por la potencia enunciativa de un medio discursivo. El mundo virtual aparece más ordenado, habitable y confortable que la realidad propiamente dicha. Que tal vez no sea mas que una Matrix de un desconocido y posible mundo auténtico.
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